Refugiados, tragedias migratorias y salvamento mar´timo.

Convenio incumplidos

Los incumplimientos gozan de una tolerancia que vierte sus aguas en la impunidad, cuando no en cierto desprecio tácito hacia el dolor ajeno. El emigrante no arriesga sus ahorros y los de sus parientes y amigos por un deseo de aventura con un final que se imagina feliz. No lo hace, la casuística será muy variada, por lo mismo que está en las torres gemelas elegía entre morir convertido en una tea carbonizada o saltar por la ventana sin tener otra opción alternativa. De los que deciden huir del infierno africano, u otro similar, cuantos consiguen llegar a su destino y a qué precio. Es duro renunciar la propia dignidad, pero muchas personas probablemente se lo plantean ya de partida. Y los que viajan en familia, que más pueden arriesgar que sus seres más próximos, sus hijos, su mujer, sus amigos, etc. Las mafias internacionales, nutridas de hienas forjadas en salvajismo más primitivo, están dispuestas, a violar, extorsionar, esclavizar, torturar, asesinar, robar y recrearse con sus víctimas. Pero no solo ello son los responsables de tanta tragedia, de tantas vejaciones y degradación. Por encima, a otro nivel, flotan las esencias de un capitalismo salvaje, al que el negocio, cuantos más beneficios reporte, más se justifica.

Se están incumpliendo las normas internacionales sobre la materia.

 

Una situación con viejas raíces.

 

Algunos estudiosos de este lamentable fenómeno sitúan en el 28 de agosto de 1994 la llegada a la isla de Fuerteventura la primera patera reconocida. Es decir, hace más de 22 años, que en España se tiene conciencia de la emigración por vía marítima y de sus graves resultados. Así pues, no cabe disculpa, otra cosa es que se haya estado dando palos de ciego y jugando con los servicios de salvamento como instrumento político. Marina de Guerra, Guardia Civil, Cruz Roja del Mar, Bomberos, Salvamento marítimo, etc. Juegos de intereses, de posiciones estratégicas, de juegos temerarios sin que aparentemente importasen las vidas ajenas. Demasiados casos de actuaciones irresponsables, de falta de profesionalidad, de mirar para otro lado, de políticas de protocolo. Y naturalmente, murieron muchas personas, pero es fácil imaginar las condenas de los verdaderos responsables de tanto descalabro previsto. La patera de Rota, y tantos otros casos lamentables, que podrían ser atribuidos, a la ignorancia, la osadía y la desidia. Hace unas semanas un diario español publicaba: "Estamos muriendo, por favor". El médico sirio Mohanad Jammo, desesperado ante el hundimiento de la barca en la que viajaba junto con 300 personas, llamó en tres ocasiones a la Guardia Costera italiana (Marina de Guerra) rogando auxilio. Las grabaciones publicadas por L'Espresso revelaron que la muerte de 288 personas en un naufragio ocurrido el 11 de octubre de 2013 pudo haberse evitado. La descoordinación entre los equipos de rescate de Italia y Malta marcó el fatal desenlace. Tardaron cinco horas en reaccionar. Cuando llegaron, era tarde.” Y no es esta presumiblemente la excepción que confirma la regla, no. Y mientras los poderos públicos desprecien la profesionalidad y crean que cualquiera puede realizar tareas de búsqueda y rescate y auxilio, para las que se requiere un alto grado de formación y experiencia, poco se podrá hacer.  Los presupuestos de Salvamento son golosos, y hay quienes en contra de lo que procede, imponen sus fuerzas para hacerse con los fondos de salvamento. Los resultados ahí están.

No deja de ser grotesco que mientras que los barcos y medios de Salvamento Marítimo permanecían amarrados al muelle por falta de dinero para combustible, otros se dedicaban a ensayar con vidas reales temerarios ejercicios de salvamento.

Voluntad política

Mientras que los Estados no demuestren más voluntad política para abordar y resolver eficazmente la situación, difícilmente la mar de los emigrantes dejará de ser un cementerio. Un escenario de tragedias previsibles, de bochornosos espectáculos dantescos gestados en la inoperancia política, en la denegación de auxilio por inhibición irresponsable, por incumplimiento de compromisos y por el renacer de una esclavitud a la que no se le ven los grilletes, pero que es tan dura y denigrante como lo fue la promovida por los poderes fácticos de la Península ibérica en el siglos XVI y XVII. La filosófica de la diferencia, genuinamente asociada al capitalismo salvaje, late en el fondo de este asunto, que debería sonrojar a los ciudadanos de los países “civilizados”.

Hay medios y tecnología suficiente para reducir drásticamente las escandalosas cifras que arrojan las travesías de patera, las vallas, las devoluciones en caliente, y la denegación de refugio a las víctimas de las políticas del todo vale si da votos y dinero.

Un país con mentalidad de secano.

España que fue en su tiempo un imperio marítimo y un referente para ingleses, franceses, holandeses, etc. es hoy un país marítimo marginal, gobernado por gentes incapaces de entender lo que la mar representa. Incapaz de respetar unos mínimos de pura racionalidad en el diseño de su modelo marítimo. El debate de la reciente ley de Navegación Marítima, cuyas actas se pueden consultar en el Parlamento, desvela que, salvo excepciones, el nivel náutico de nuestros padres de la patria, es paupérrimo. Las Universidades, salvo excepciones están ancladas en tópicos dieciochescos, se copian unos a otros y confunden los enunciados dispositivos con lo que configura la práctica cotidiana, el hacer, tolerar, trampear, adulterar y cuando no manipular la notica para hacernos creer que más allá de la orilla hay un estado moderno.

Si hubiese voluntad de mitigar la situación actual

Si hubiese animó estatal de mitigar la tortura de la emigración, se actuaría en origen con mayor decisión y eficacia.  Se desmantelarían las mafias. Se establecería protocolos de emigración reglada.    Se modificaría la Constitución para alejar la amenaza constante de militarización de las competencias marítimas netamente civiles. Se exigirían titulaciones mínimas para ejercer en las misiones de salvamento marítimo.

Se desmilitarizaría las operaciones de salvamento, salvo en caso de extrema necesidad. Se dispondrían medios para llevar a cabo operaciones de rastreo, localización, coordinación etc.

Se establecería protocolos de actuación para que los rescates efectuados por buques civiles, no se conviertan en una pesadilla ruinosa para armadores, capitanes y patrones.

Se crearían centros de acogida respetuosos con la dignidad humana.

Salvamento en las playas. 

Se ha confundido el ·sin ánimo de lucro, con el “para salvamento de playa vale cualquiera”; el carácter humanitario sirve tapadera de degradarla calidad profesional de los responsables, y lo que se monta es un negocio humanitario y “Sin ánimo de lucro” que cuatro espabilados regentean con la tolerancia de unos poderes públicos que con vestir de naranja a unos cuantos jóvenes y entregarles unas embarcaciones de salvamento ya han justificado su papel como competentes en la materia. ¡Qué vergüenza¡

 

 

 

Total de llegadas por y muertes registradas en el Mediterráneo 2016-2017

 

1 de enero- 5 de julio 17

1 de enero- 5 de julio 16

País de arribada

Arribadas

Muertes

Arribadas

Muertes

Italia

85.150

2.150

74.422

2.501

Grecia

9.379

37

Mediterráneo oriental

15.527

376

Mediterráneo oriental

Chipre

273

345

España

6.464

110

Mediterráneo occidental

1.352

86

Mediterráneo occidental

Total aproximado

101.266

2.997

234.646

2.963

Datos de publicados por OIM. Global Migration Data Analysis Center.

Todos los números representan mínimos estimados.

Datos facilitados por los respectivos gobiernos