COSTA VASCA Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima

COSTA VASCA Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima

 

http://www.elmundo.es/pais-vasco/2014/11/09/545f4fc4e2704ef36d8b4576.html

'María de Maeztu', maestra del mar

  • El buque que lleva su nombre vela con sus 2.500 caballos y 41 metros por 'la vida'

                       

El capitán del 'María de Maeztu', César Mora, sobre la cubierta principal del buque amarrado en Santurtzi. ARABA PRESS

MIKEL SEGOVIA

Santurtzi

Actualizado: 09/11/2014 12:28 horas

 

Es un hogar extraño. Temporal para un puñado de discretos ángeles marinos, refugio angustioso de no pocos patrones imprudentes, quizá descuidados, y alivio para la mayoría de las víctimas de un mar incontrolable. A menudo su presencia imponente llega cuando más se le necesita, cuando el miedo ha dado paso al pánico y el mar empieza a ser una amenaza. En su rutina también figura convertirse en el refuerzo preventivo que impida males mayores, personales y medioambientales, en las rutas de alta mar de nuestras costas.

En la costa vasca la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (SASEMAR) lleva nombre de mujer, de maestra... María de Maeztu. Es con el que bautizaron a su buque remolcador estrella y sobre el que cada día una tripulación integrada por diez hombres vela por la seguridad -un área de casi 70 millas- no sólo de personas y buques sino también del medio ambiente. Sus 41 metros de eslora, sus cinco cubiertas, sus 5.000 caballos de potencia -capaces de girar 360 grados- y que consumen 350 litros de combustible la hora o sus potentes grúas hace años que descansan en el Puerto de Santurtzi.

Es la base desde la que han partido en numerosas ocasiones al rescate de una embarcación en peligro, a menudo a la deriva. En los últimos años han salvado más de una vida, han impedido no pocos desastres y han visto impotentes cómo el mar había sido más fuerte y les tocaba recoger el trago amargo de las olas. Sólo en los primeros diez meses de este 2014 los servicios de Salvamento Marítimo han sido requeridos para intervenir en 262 ocasiones. La lista de actuaciones incluye el rescate de 495 personas, la mayor parte por encontrarse a la deriva en embarcaciones de recreo. El apartado más dramático lo conforma la intervención en casos con víctimas, 14 en lo que va de año.

La maestra es la que lidera el grupo, pero el servicio de intervención marítimo, dependiente del Ministerio de Fomento, cuenta con una flota de apoyo bien dotada: el buque Alcíone -en honor a la hija del dios Eolo y la estrella del firmamento- de 21 metros de eslora; Orión, como la constelación que le da nombre -20 metros-, o el más autóctono, el Monte Gorbea, 15 metros de eslora. Todos ellos apoyados con un helicóptero y por otros servicios de apoyo como los de la Guardia Civil del mar, la Cruz Roja o la Ertzaintza.

Al frente del María de Maeztu está el capitán César Mora, un santanderino con muchas horas de navegación que reconoce que el Cantábrico es un destino «más tranquilo». En su etapa anterior vio demasiadas pateras por los mares de Canarias y Tarifa. «Eso es otra cosa, es muy duro», reconoce. En su mano y sobre todo en sus conocimientos y pericia están no sólo la vida de los posibles náufragos o personas en peligro sino también la de la tripulación que lidera. Hacerlo en ocasiones, con mares agitados, con olas inmensas y un helicóptero intentado posar a un rescatado en cubierta, no es tarea nada sencilla.

Bajo su responsabilidad y la del resto del María de Maeztu está abarcar la vigilancia de un área de casi 5.000 kilómetroscuadrados, desde Santoña hasta Hendaya. Siempre con la mirada puesta en el mar y el oído en la radio de cubierta, en el «canal 16», el habilitado internacionalmente para llamadas de emergencia y de socorro. Junto a la labor de rescate, el Servicio de Salvamento Marítimo también se encarga de realizar una tarea de control y seguimiento de las embarcaciones que navegan por su área de vigilancia, trabajo facilitado por el sistema AIC, que permite recabar información de todos los buques que circulan por sus dominios.

Imprudencias que en ocasiones se pagan caras, incluso con la vida pero a las que además en muchos casos se suma el pago de tarifas por intervención (helicóptero: 8.334 euros/hora, remolcadores como el María de Maeztu: 749 euros /hora, personal técnico: 956 euros/día...). Un porcentaje altísimo de las intervenciones de salvamento marítimo responde al rescate de embarcaciones de ocio a la deriva o la recuperación de contenedores u objetivos peligrosos a la deriva. Estas intervenciones, siempre que no exista un riesgo para la vida, conllevan el pago de las tarifas previstas.

El día a día es rutinario, tranquilo incluso. La tripulación convive un mes en el barco y descansa otro. Dentro, los camarotes, su casa. Cada uno con su tarea, los mecánicos dejando impoluta la sala de máquinas, el capitán revisando todo y el cocinero, Antonio Campos, ultimando el menú. Hoy toca espárragos gratinados, lasaña y arroz con leche. «Cuando salimos al mar hay que cocinar con cuidado, todo debe estar perfectamente fijado y es importante cerrar el sistema de ventilación, si no, entraría agua por el fuerte oleaje». Antonio antes se dedicaba a la pesca de la merluza «de pincho», puntualiza. Se cansó y prefirió cambiar de aires: «Estoy contento, esto me gusta».