El naufragio del Luarca

cap. J.A.Madiedo Acosta (AEMC)

El 24 de febrero de 1892 fue matriculado en la Comandancia militar de Gijón el vapor Luarca, que había sido construido en el astillero inglés, Craggs, Robrt&Son, Ltd, de Middleborugh.

Originalmente el Luarca tenía una eslora de 24,55 m y una manga de 5,35 m. y 83 TRB (toneladas de registro Bruto)

Su precio rondaba las 85.000 pts.

 

 

Figura nº 1. El Luarca en un puerto del Cantábrico. El puente de mando es abierto, expuesto a la intemperie. Tiene aparejado a proa un pequeño foque. Se desconoce el autor.

 

En 1904 fue adquirido por Santiago Nájera Alesón, con sede en la villa asturiana de Gijón.

En 1913 el armador decide alargar la eslora del Luarca con el fin de incrementar su capacidad de carga, para lo que contrata la reforma con el dique del Natahoyo de Gijón.

Tras el alargamiento, el Luarca pasó a tener una eslora de 28,4m.  Manga 5,35 Puntal : 2,44 m y 127 de TRB  y 73 caballos e potencia.

El último viaje del Luarca

El Luarca había salido de Gijón con un cargamento de 130 t. de carbón de hulla con destino al puerto de Ferrol.

Al mando del Luarca navegaba José Casariego, un patrón con una larga experiencia en las navegaciones por las costas españolas.

Además de los citados formaban parte de la dotación otras 7 personas. Todos consiguieron salvarse.

El barco navegaba muy próximo a la costa cuando a la altura de Cabo Ortegal, sobre las 18-00, comenzó a cerrarse en niebla. En muy poco tiempo según la versión del patrón la visibilidad quedó reducida a unos pocos metros, por lo que el “Luarca” navegó durante cinco horas prácticamente a ciegas. El barco carecía de RADAR y de cualquier otro medio de reconocer la costa y poder posicionarse y entrar de arribada en un puerto seguro o en una ensenada limpia. Durante unas cinco horas el Luarca navegó en las condiciones descritas hasta que su casco impactó con un espolón rocoso que avanza desde los acantilados de la costa formando un gran bajo conocido como Gabeiras, situado entre los cabos de Prioriño y Prior (figura nº 1).  EL golpetazo sacudió todo el barco y abrió una brecha en el casco, que estaba formado por planchas de acero unidas mediante remaches. El agua penetró en la caja de cadenas – especio situado en la proa bajo la cubierta, en el que se alojan las cadenas de las anclas, y desde ese espacio el agua pasó a la bodega. A medida que el agua penetraba en el barco este se iba hundiendo de proa.

El patrón dio la orden de arriar el bote y abandonar el barco. Eran aproximadamente las 11 de la noche. El estado de la mar era favorable. Horas después, disipada la niebla, avistaron a una embarcación de pesca, de nombre “EULALIA” que los remolcó al puerto de Ferrol que se encontraba a unas 6 millas de distancia.

El diario gijonés, “El Noroeste” público la noticia con bastante detalle.

El agente del barco en La Coruña, Melitón Fernández, envió un telegrama al armador informándole de lo ocurrido.

Finalizados los realizar los trámites pertinentes en la Comandancia de Marina de la Coruña, el patrón recibió orden del naviero para quedarse en Ferrol y salir de nuevo a la mar en una pequeña embarcación para realizar un reconocimiento de la zona del naufragio y ver la posibilidad de reflotar el barco siniestrado.

El resto de los náufragos fueron reenviados a Gijón en el tren que circulaba entre ambas ciudades.

Dotación:

Patrón: José Casariego

Maquinista: Enrique Menénez Moriyón

Contramaestre: José Fernández

Cocinero: Eduardo Bahamonde

Marineros: Ángel Fernández Abella, Marcial Arias y José Maceda

Fogoneros : José Aurelio González Luengo, Benito López Múñoz.

 

 

 

 

La cruz en rojo marca el lugar en el que presumiblemente se produjo el impacto del buque contra el bajo rocoso conocido como Gabeira.