El hundimiento del vapor "Baracaldo".Consejo de guerra. 1921

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Consejo de guerra en Sevilla .1921

 

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SEVILLA 19 (5 t.).—Esta mañana comenzó el Consejo de guerra por el hundimiento del vapor "Baracaldo", de la matrícula de Bilbao, hecho ocurrido en aguas de Larache en 19 de octubre de 1921. El acto se celebra en el cuartel de Ingenieros, y forman el Tribunal, como presidente, el capitán de navío  D. Juan Cervera; como fiscal, D. Manual Navarro; como vocales, los tenientes de navío D. Manuel Garce, D. Julián Sánchez Elostrade, D. Fermín Alarazuza, D. Félix Cheriguini y D. Manuel de la Fuente; como suplentes, los alféreces D. Enrique Gerat y D. Felipe Pinto; es ponente el auditor de tercera D. Antonio Serrat, y asesor de Marina, D. Joaquín del Real. Defienden, al procesado Hermida, el Sr, Doval; a Manuel Gallego, el Sr. Barriobero; a Juan Mateo Simón, el abogado de Sevilla D. José Monje Bemal, y a Rafael González Rico, el letrado de este Colegio D. Ricardo Franco Pinada. Defiende al capitán del "Baracaldo" el oficial de Marina señor Togores; el capitán D. Alfonso Garcìa Anillo defiende al segundo de a bordo, llamado Plafonit; el alférez D. Enrique Capelo, el ayudante de máquinas Celestino Barrena, y el alférez D. Rodolfo Sánchez, al capataz del muelle José del Río. Según resulta de la causa instruida, el día 19 navegaba el "Baracaldo" con mar tranquila a 23 millas al norte de Larache. A bordo se sintió un fuerte golpe, y quedaron paradas las máquinas. Practicado un reconocimiento, 86 vio que entraba agua por la bocina de la hélice. El capitán del barco, Antonio Fernández Olascoaga, ordenó arriar los botes y a la tripulación que marchase a tierra; llegó, efectivamente, sana y salva a Larache. Diez horas tardó el "Baracaldo" en hundirse, sin que ni capitán ni maquinista hicieran por achicar el boquete y el agua absolutamente nada. El timonel Francisco Santamaría ha declarado en el sumario que, hallándose a bordo, oyó una explosión, y que debió romperse el eje de la hélice, porque cuando estuvieron a salvo del siniestro vio aún la popa del barco, en la que no había nada roto. Cree por esto que el siniestro fué intencionado. El ayudante del maquinista dijo que oyó la explosión, y que si el maquinista hubiera cerrado el túnel no se habría producido el hundimiento. Agreda en el sumario el ayudante que el maquinista le dijo que el capitán, de acuerdo con don Luis Hermida, tenía proyectada una "echazón", y que la noche del naufragio el maquinista colocó un cartucho de dinamita en el túnel lo que produjo el naufragio. Un tripulante llamado Luis Gabaldón protestó contra lo ocurrido, y el maquinista, revólver en mano, le amenazó par a que callara cuanto había visto, ofreciéndole por su silencio una espléndida gratificación. El segundo de a bordo, Pedro Plafonit, ha declarado en el que se dió cuenta en Sevilla de que se preparaba el hundimiento, y que se preparaba a quedarse en tierra cuando le fué hecho un ofrecimiento de diez mil pesetas, que le decidió a embarcarse. El capitán declara que el hundimiento fué intencionado, y que, no habiendo dado resultado la explosión, tuvo el maquinista que abrir el pulsómetro. El buque era propiedad de don Luis Hermida, y estaba asegurado en 74.000 libras esterlinas. Según el peritaje, el barco no valia cuando fué hundido más de 6.000 libras. Se simuló un cargamento de cajas de almendras, sacos de garbanzos y barriles de aceite, que era agua. El cargamento estaba asegurado por los comerciantes de Sevilla D. Manuel Gallego Aguilar, D. Juan Mateo Jiménez y D. Rafael González Rico. En el barco fueron embarcadas, además, otras mercancías de gran valor. El fiscal pide diez y ocho años de presidio para D. Luis Hermida y D. Antonio Hernández, como responsables del hundimiento del "Baracaldo"; para Plafonit y Barrena, seis años, como encubridores; además, para Hermida, seis años y 620.000 pesetas de multa, por delito de falsedad. Para Manuel Gallego Aguilar, seis años y E00.000 pesetas; par a Antonio Fernández, capitán del barco; Pedro Plafonit, Juan Mateo y Rafael González Rico, odio años, y multa de 500 pesetas para el primero, de 10.000 par a el segundo y de 116.000 para el tercero. A José del Río Rubio, capitán del muelle de Sevilla, se le pide la pena de dos meses y un día de arresto y multa de 125 pesetas. Además, Manuel Gallego Águila deberá indemnizar 138.000 pesetas a los compradores de buena fe que adquirieron las mercancías de valor que iban en el barco. La sesión de esta mañana se dedicó a la lectura de los tres mil y pico de folios de que consta la causa. Sólo se llegó a la tercera parte, y se suspendió la vista para continuarla mañana. En el sumario aparece una declaración del encargado de los almacenes de Gallego Aguilar, en la que consta que le ordenó que llenar a de agua mil y pico de barriles. También declara un carrero que al cargar los barriles cayó uno de ellos, y al romperse vio con sorpresa que contenía agua. Hay otra declaración de un tal Ricardo Brotons, amigo íntimo del Hermida y consocio de éste en el negocio, que declara en acta notarial que el hundimiento fué intencionado y que Hermida le ofreció por su silencio 170.000 pesetas. Este Ricardo, que no ha sido detenido, fué el que, por enemistad con Hermida, descubrió el delito, poniendo sobre la pista a las Compañías aseguradoras, que se negaron a paga r los seguros, dando así origen a la causa.

 

El vapor Baracaldo

BARACALDO, el segundo protagonista, en este caso de acero y mecánico. El astillero británico William Gray & Company Ltd., de West Hartlepool (número de construcción 467), entregaba en el mes de septiembre de 1893 a Ramón de la Sota (Compañía del vapor BARACALDO) un nuevo mercante de 1.180,50 TRB, 743,47 TRN y 1.666,00 toneladas de Peso Muerto, con 71,3 metros de eslora, 9,9 de manga y 4,6 de puntal. Estaba propulsado por una máquina alternativa de triple expansión construida por Central Marine que desarrollaba 500 IHP, alimentada por el vapor de una caldera de carbón. La capacidad de lastre era de 350 toneladas y sus carboneras, con una capacidad de 268 toneladas del negro mineral, le proporcionaban una buena autonomía. Contaba con tres bodegas para recibir carga que tenían una capacidad máxima de 71.822 pies cúbicos (que aumentaba hasta 75.654 si transportaba grano).

 

Lo que se publica, lo que cuenta, lo que se investiga.

Para contrastar información.

 

https://vidamaritima.com/2010/01/la-extraordinaria-vida-de-emilio-gomez-diaz-y-el-naufragio-del-vapor-baracaldo/