Nuevo Pepita y Autora, o cómo sellar el asunto(aemc)

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4 Septiembre 2017

Los boquerones del 5 de septiembre

Diez años después de la tragedia del Nuevo Pepita Aurora, Barbate recuerda con dolor la pérdida de ocho hombres que dejaron su vida en el mar.

Luis Rossi Seguir a @luismrossi

 

S.Marítimo

 

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El hundimiento del Nuevo Pepita Aurora

Nuevo Pepita Aurora

“¿Te has enterado? El viernes hubo partes de 500 y 600 euros…” Un oasis en el desierto. Después de años y con una flota menguada, donde el barco que no ha ido al desguace, se hunde en el mismo puerto, Barbate sigue sobreviviendo. La plaza de Abastos era un clamor, las gentes se preguntaban como antaño “¿cuántas cajas de boquerones lleva el García Lara?”, pregunta una señora, “pero si ese ya no faena”, le contesta un caballero. Aunque no es lo que fuera hace años, al menos por un instante los marineros barbateños y sus familias han recordado aquellos tiempos de bonanza en la lonja del puerto de la Albufera.

Quizás esa alegría se empañe con el recuerdo y la vista atrás. Nadie ha olvidado un suceso que sacudió la población hace diez años y que todavía un mar de dudas se extiende por lo que aconteció un 5 de septiembre de 2007.

Caladero marroquí. Martes, 5 de septiembre. 10:00 am. Varios buques barbateños terminan la faena. A 58 millas, en la Estación Radio Puerto Pesquero, se recibe el mensaje de las capturas obtenidas y que se procede a iniciar el regreso: “Primo Juan, volvemos, sobre las 15.30 llegamos”; “Recibido, cuidado a la vuelta”; “¿Cómo está la cosa?”; “Viento del Este de fuerza 8 a 10 y mar gruesa a muy gruesa con olas de 4 a 5 metros”. “Ok. Recibido”; “Y en el Estrecho, cambia a Levante, fuerza 7”; “Recibido, tendremos cuidado”; “Venga, cambio y cierro”.  

 

Pesquero Nuevo Pepita Aurora

El Nuevo Pepita Aurora, un flamante cerquero construido en 1999 en Galicia, con 19,40 metros de eslora y casco de acero, navegaba a una velocidad de 10 nudos, tranquilo mientras que discurrió paralelo a la costa de Marruecos desde Larache. Una vez que sobrepasó el Cabo Espartel para adentrarse en el Estrecho de Gibraltar, y no estar ya a sotavento de la costa, se encontró con viento de levante, que iba arreciando a fuerza 7 y olas de 2 a 3 metros, por lo que el patrón, según la Comisión de Investigación de Siniestros Marítimos, decidió navegar con mar de amura.

A medida que el buque se adentraba en el Estrecho las condiciones de viento y mar empeoraron hasta alcanzar olas de 4 a 5 metros, por lo que el buque redujo su velocidad hasta 7 nudos. Las olas comenzaron a dejarse notar, el agua entraba en cubierta. Habida cuenta que el buque no podía evacuar el agua embarcada, el patrón decidió efectuar varios cambios de rumbo poniendo popa al viento por si de esta manera podría resultar efectiva la evacuación. Alrededor de las 14:30 pm, y durante la última de estas maniobras, según los tripulantes supervivientes, el buque recibió un golpe de mar mortífero.

Llamada de socorro

Las olas voltearon el barco. A los pocos minutos acudió al lugar del siniestro el pesquero Benamahoma, seguido del Hermanos García Lara, Moby Dick y Piloto, que navegaban próximos al buque siniestrado, salvando el primero a siete tripulantes con vida. Por su parte, el pesquero Hermanos García Lara rescató a otro tripulante y los pesqueros Moby Dicky Piloto recogieron un tripulante fallecido cada uno, trasladándose todos ellos al puerto de Barbate.

Desde la Estación Radio, Juan Rossi ya había avisado a todas las autoridades siguiendo el protocolo. Salvamento Marítimo, Tarifa Radio, Cruz Roja y, cómo no, al alcalde de Barbate, por aquellos entonces, Rafael Quirós.

Así, poco a poco se fueron aglutinando en el puerto personas y medios sanitarios. Lo que habitualmente era un trasiego de compradores, vendedores, marineros, familiares, cajas de pescados capturados, operarios… se convirtió en un auténtico infierno. En el pueblo la noticia voló. Y los familiares de los marineros del Nuevo Pepita Aurora, no quisieron esperan llamadas y se fueron para el puerto. Allí ya esperaban compañeros, el personal habitual del muelle, así como todo tipo de personas desde Cruz Roja, las ambulancias, Protección Civil, autoridades y demás vecinos que se agolpaban para saber qué había pasado.

Ya se había comunicado el fallecimiento de al menos dos personas y otra desaparecida. La Lonja del Pescado, morgue improvisada fue dejando pasar las horas hasta que se fue decretando el llanto. Barbate lloró de pena y empezó a buscar explicaciones. No hacía ni dos meses que había sido “despachado” el barco con los certificados en regla.

¿Qué ocurrió realmente?

Las causas del siniestro se sabían antes de que la Comisión de Investigación realizara sus conclusiones, y es que a la gente de mar es muy difícil engañarla. Según el Informe de Fomento, fue un cúmulo de circunstancias como el exceso de pesos y su disposición a bordo (la red); el efecto de superficies libres por agua embarcada en cubierta por las olas, sin evacuación por el cierre de más de la mitad de los desagües; la pérdida de flotabilidad por el peso y, lo más importante, las condiciones meteorológicas adversas.

No obstante, la pérdida de los cinco marineros y tres desaparecidos hacen recordar la ardua y dificultosa labor de los hombres del mar. Todavía hace unos años se creía en la posibilidad de recuperar el pecio que sigue hundido frente a las costas tarifeñas, ya hoy es más complicado. Aunque este asunto merece capítulo aparte. Los buques de Salvamento Marítimo se desesperaban por mantener el pesquero a flote, aunque éste se hallaba en posición invertida y con el bulbo de proa ligeramente levantado. La prioridad, según indica José Antonio Aparicio, experto en gestión de Emergencia, "era hacer firme un cabo al casco del Pepita Aurora para facilitar su remolque hacia la costa y sacarlo de las aguas profundas en las que se encontraba". Pero el diseño de su casco no ofrecía ninguna opción clara para fijar estos anclajes, de modo que los esfuerzos de los GEAs de la Guardia Civil sólo lograban poner en riesgo sus propias vidas. Y en el primer día hubo que desistir del intento, decisión que fue duramente criticada por las familias de los desaparecidos. Finalmente, el buque no pudo ser remolcado y acabó en el fondo del mar, frente a las costas de Tarifa. 

Manuel Corrales Oribe, Antonio Miguel Gil Guerrero, Manuel Fernández Fernández, Manuel Alba García y Andrés Lucio Groslán engrosaron la lista de hombres que dejaron sus vidas en el mar por un sustento. Por su parte, Francisco Cla Caballero, Manuel Reyes Moreno y Manuel Vuela Sánchez, continúan hoy descansando entre corales. 

Diez años después en Barbate, con la mente puesta en aquel día, aquellas aguas y aquella red, la herida sigue sin cicatrizar, a pesar del salitre. Dos homenajes se prevé el próximo martes al mediodía, el primero en la capilla de la Virgen del Carmen, situada en el muelle pesquero, donde tendrá lugar un responso y una ofrenda floral en el muelle. El segundo de los actos será la representación de una obra de teatro que recuerda aquellos momentos en el patio de Pío XII: La Aurora de Barbate. 

Ese día no hubo pesca. Nadie quiso aquellos boquerones capturados en aquel fatídico 5 de septiembre de 2007.

 

 

COMENTARIOS DE AEMC

Si de entrada se excluye como posibles causas del naufragio el deficiente diseño del buque y unas inspecciones técnicas truculentas, difícilmente se podrán determinar las verdaderas causas de un accidente. 

En el caso concreto de este barco, existen antecedentes claros que deberían ser relacionados y examinados, pero quizás existan afinidades tecnoburocráticas y corporativas que hacen que desvíen la atención y las responsabilidades hacia otros, casi siempre los mismos.

Está asociación duda de ciertos informes elaborados de esa forma. Y pide que se garantice la cualificación náutica de los investigadores y su total independencia como tales.

 

 Hermanos gemelos con problemas de estabilidad

UN PESQUERO GEMELO DEL ´NUEVO PEPITA AURORA´ SIGUE NAVEGANDO PESE A SUS GRAVES PROBLEMAS DE ESTABILIDAD. SE TRATA DEL ´GALLEGO JOSÉ´, IDÉNTICO TAMBIÉN AL ´O BAHÍA´, HUNDIDO HACE TRES AÑOS

ELADIO MEIZOSO / CADENA SER   18-09-2007

Un pesquero gemelo del ´Nuevo Pepita Aurora´, hundido hace unos días en Barbate, y del ´O Bahía´, hundido hace tres años, sigue navegando, a pesar de que la inspección de la Capitanía Marítima de A Coruña consideró entonces que tenía graves problemas de estabilidad. Se tata del ´Gallego José´, un pesquero con base en Camariñas (Coruña) y construido, como los otros dos, en el astillero Nodosa, de Bueu (Pontevedra).

A raíz del hundimiento de ´O Bahía´, en 2004, en el que perdieron la vida diez personas, la inspección marítima de A Coruña informó a la Dirección general de la Marina Mercante de que el ´Gallego José, que lo reproduce en un 99 por ciento, apenas cumplía los criterios de estabilidad. Según la inspección, tenía el centro de gravedad muy alto, muy cerca de la línea de flotación, y que condiciones de mar adversas o una mala gestión de la navegación, podía llevar a una situación crítica.

Tres años después el ´Gallego José´ sigue faenando. La Dirección general de la Marina Mercante, dependiente del Ministerio de Fomento, no ha podido aclararnos aún si se le ha sometido a nuevas pruebas de estabilidad, como pedía la inspección de A Coruña.

El Gallego José también fue detenido por problemas de estabilidad.

 

¿No se percataron los ingenieros navales de la Inspección de buques de que el barco estaba mal diseñado y que tenía problemas de estabilidad?

¿Se hicieron las pruebas de estabilidad con el barco en condiciones de hacerse a la mar, con todos sus equipos, combustibLe, pertrechos, tripulación etc?

¿Cuáles fueron los resultados?

¿Son fiables los informes náuticos elaborados por ingenieros navales?

¿Por qué se admiten informes técnicos sobre navegación elaborados por peritos que no son expertos en navegación?