LA TEMERIDAD EN EL ESTABLECIMIENTODE LAS TRIPULACIONES MÍNIMAS

https://sede.mitma.gob.es/NR/rdonlyres/9161FEC5-

F489-4AD3-AEC8-F2AB6E7EF0C6 / 141553 / RD_963_2013.pdf

 

COMENTARIOS DE AEMC

 

Las leyes deben ser justas y sensatas, pero no siempre lo son. Las hay que resultan aberrantes, porque atentan contra la seguridad de la vida humana en la mar y la calidad del medio marino. Y atentan no por lo que diga este o aquel, sino por los resultados que se derivan de su aplicación son agresivos para las personas y para el medio marino. 

España, debido a las políticas pesqueras aplicadas en las últimas décadas, ha esquilmado y contaminado sus caladeros, y su flota artesanal se ha reducido drásticamente, sin embargo los accidentes siguen siendo noticia  frecuente en los medios de comunicación social.

Se forman y se autorizan para hacerse a la mar tripulaciones con personas que no reúnen los mínimos de profesionalidad exigibles. Tripulaciones cortas en número y en calidad profesional. Eso sí, con certificados expedidos sin el rigor necesario. Los barcos se despachan sin control efectivo por parte de la autoridad competente. Un puro trámite burocrático, tramitado en muchos casos por burócratas incapaces de evaluar las consecuencias de lo que firman. 

Se han legitimado políticas cortoplacistas impulsadas por ególatras irresponsables más preocupados por ganarse la palmada en las espalda y el "agradecimiento" de algunos patronos que buscan su negocio en la explotación salvaje de los tripulantes que contratan.   

Menos barcos y más accidentes, nunca será  una solución digna de una sociedad civilizada y respetuosa con la vida de las personas. La rentabilidad del negocio pesquero no puede sustentarse sobre la tolerancia irresponsable de la Administración marítima y los abusos de empresarios desalmados.

El rumbo trazado solo conduce a profundizar en el fracaso en el que nos encontramos.  Es necesario regenerar las conciencias, el sentido de la responsabilidad y los criterios de sostenibilidad. 

El último gobierno de Rajoy ha sido un paradigma de despropósitos marítimos.