Regsificdora El Musel.-La guerra altera los planes y los plazos de la regasificadora del Musel

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LA VOZ DE ASTURIAS

Falta el visto bueno de la CNMC y la autorización definitiva el Ministerio de Transición Ecológica después de haber contado ya como favorable la declaración de impacto ambiental. Pero no hay plazos «nosotros siempre pedimos que fuera a la mayor brevedad posible», señalaron desde el Principado para insistir además de que, en este momento, todo estaba en manos de los responsables del ministerio. 

En este sentido, en una entrevista concedida a RTVE, la ministra Teresa Ribera llamó la atención sobre la importancia de buscar una menor dependencia del gas pero indicó también que «España tiene un papel clave, es verdad que nuestras terminales de regasificación cuentan con capacidad almacenamiento que nos permite ser una referencia de proximidad si otros estados miembros lo necesitaran; no de unas dimensiones tan grandes como para poder cubrir la demanda del conjunto del centro y el norte de Europa. Una de las economías más sensibles en este momento es la alemana, que dependía de la importación de gas ruso que llegaba a través de gasoducto y sin embargo no contaba con plantas de regasificación y se están planteando medidas de emergencia».

Sólo unos meses atrás, el pasado mayo, pero en un mundo que ya no existe, el consejero delegado de Enagás, Marcelino Oreja, visitaba Gijón para descartar que pudiera ponerse en marcha en 2021, porque ya no daba tiempo a cerrar los trámites, y apuntaba que en principio el uso que se le quería dar era para almacenamiento pero destacó que no se podía llegar a definir sus usos de forma tajante hasta contar con la autorización para su puesta en marcha desde el Ejecutivo.

Entonces, Oreja afirmaba que la planta tiene una situación geográfica «espectacular», por lo que se puede usar para almacenar gas licuado que se produce en Europa o fuera. Si bien indicaba que precisamente el uso de los tanques para almacenamiento de gas lo veía «primordial» a nivel nacional, por ser el que debería primar.



En todo caso, apuntó que, AL llevar esta planta tantos años parada, deberían hacerse unas inversiones una vez que se tenga la autorización administrativa para su entrada en funcionamiento. La regasificadora supuso una inversión de casi 400 millones de euros que quedó paralizada en 2013 por vulnerar la normativa de construcción vigente en su momento.

Sea como sea el debate sobre su puesta en marcha y la relación con el conflicto internacional ha saltado a la palestra de la política asturiana. El grupo parlamentario de  Ciudadanos ha llevado a la Junta General esta semana iniciativas en la que urgen al Ejecutivo asturiano a que meta prisa al ministerio para su funcionamiento definitivo y así su portavoz en una pregunta dirigida al consejero de industria señala: «Los ataques de Rusia a Ucrania han motivado que el precio del gas natural se haya disparado situándose en máximos históricos y la amenaza de que esta situación se prolongue agravaría aún más la difícil situación que atraviesa la industria asturiana. ¿A la vista de los recientes acontecimientos en Ucrania, se ha puesto su Consejería en contacto con el Gobierno de España para trasladarle la necesidad de solventar de manera urgente los trámites pendientes y permitir dar uso ya a la Regasificadora del Musel?».