La planta gasista de El Musel se pondrá en marcha de forma «irrevocable» en cuestión de meses

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Tras la declaración de impacto ambiental, que hoy publica el BOE, faltan trámites que se esperan «ágiles» para una instalación «estratégica» para Asturias

 
Noelia A. Erausquin
 
Martes, 18 mayo 2021, 20:03

La planta gasista de El Musel se pondrá en marcha de forma «irrevocable» en cuestión de meses. Así lo ha trasladado esta mañana el consejero de Industria, Enrique Fernández, justo el día en el que el Boletín Oficial del Estado ha hecho pública la resolución del 28 de abril de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental por la que se da luz verde a la declaración de impacto ambiental de la planta, propiedad de Enagás. La instalación, terminada en 2012, nunca llegó a funcionar por problemas legales, pero ya cuenta con el visto bueno ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica para entrar en actividad. Aunque aún faltan trámites, se espera que los siguientes sean «ágiles» y pueda ponerse en marcha pronto -aunque no aún este año- una «infraestructura moderna, de referencia en España y Europa».

 
 

Fernández realizó estas declaraciones justo antes de visitar la instalación junto a Marcelino Oreja, consejero delegado de Enagás; la directora general de Energía, Minería y Reactivación, Belarmina Díaz; la alcaldesa de Gijón, Ana González, el presidente de la Autoridad Portuaria, Laureano Lourido.

Esta planta fue construida inicialmente como regasificadora, para la recepción de gas natural licuado (GNL), transportado en buques metaneros, su almacenamiento y posterior vaporización para inyectarlo a la red básica de gasoductos. Ahora, pierde la denominación de regasificadora para tener un uso logístico, de almacenamiento y destinado a la movilidad (marítima y ferroviaria). No obstante, se espera que pueda servir de «puente que nos permita entrar con la readaptación adecuada al mundo del hidrógeno renovable», subrayó el consejero, que la calificó de una «instalación de presente y de futuro».

El hidrógeno será clave para la descarbonización de la comunidad, que tiene la calificación a nivel europeo de ' valle del hidrógeno', al ser capaz de cerrar el ciclo completo de este gas renovable, desde su producción hasta su consumo por la gran industria. En este contexto, Asturias ha presentado un proyecto a la Manifestación de Interés del Hidrógeno impulsada por la Unión Europea dentro de la Alianza por el Hidrógeno Limpio Europeo. El proyecto asturiano, que compite con otros 1.052, contempla una red de 30 electrolizadores e involucra a 19 empresas energéticas y productoras.

 

Polo de generación de hidrógeno

Precisamente, Enagás y Naturgy plantean un ambicioso proyecto para convertir a Asturias en un polo del hidrógeno, que incluiría construir una planta para producir este gas renovable por electrólisis en El Musel y dos parques de generación eólica, uno terrestre y otro marino flotante. Parte de ese gas renovable se destinaría a la exportación. Sobre este plan, el consejero delegado de Enagás aseguró sentirse «optimista». Aunque aún se encuentra «en fase de permisos e ingeniería, todavía conceptual», espera Oreja que pueda desarrollarse. «Asturias va a ser un polo muy importante de generación y producción de hidrógeno, incluso para la exportación», aseguró, para insistir en que «va a ser uno de los polos más importantes de la economía del hidrógeno».

No obstante, de momento, la declaración ambiental se circunscribe al gas natural. De hecho, esta justifica la necesidad de funcionamiento de la planta por diferentes motivos, sin hacer referencia al hidrógeno. Entre ellos destaca que paralelamente a la recuperación de la demanda internacional después de la recesión económica, se produce un importante desarrollo del mercado mundial de GNL y se generan nuevas demandas o consumos internacionales por razones logísticas, de mercado o nuevos tipos de consumo como el 'bunkering'. Este desarrollo, unido a la estrategia de geolocalización de la península ibérica aflora, según Enagás, la necesidad de disponer de capacidad de almacenamiento GNL para la prestación de servicios logísticos a largo plazo, pudiendo funcionar El Musel como plataforma logística del sistema con un compromiso de contribuir a la necesidad de suministro en caso de necesidad, sin que ello suponga un coste adicional al sistema.

La terminal es capaz de garantizar el envío de gas a la red general en operación con y sin descarga de barco. La capacidad nominal de envío de esta terminal es de 800.000 Nm3/h aunque se diseñó previendo un posible incremento futuro de capacidad a 1.200.000 Nm3/h sin necesidad de ampliar los colectores principales. Por otro lado, está diseñada para la descarga de buques metaneros con una capacidad entre 50.000 m3 y 260.000 m3.

«Es una instalación estratégica que permite reforzar la autonomía energética de Asturias», racalcó Enrique Fernández., que también destacó los avances producidos estos días en cuanto a la variante de Pajares y la ZALIA, que considera fundamentales para poner en marcha toda la potencialidad que tiene Asturias para la reactivación económica.

La alcaldesa de Gijón, por su parte, agradeció al Principado, a Enagás y al secretario de Estado de Medio Ambiente, el asturiano Hugo Alfonso Morán, el esfuerzo para desbloquear esta gran infraestructura. «Estamos en el mandato de ir cerrando proyectos que, por una razón u otra, se habían encasquillado», señaló Ana González, que se mostró muy satisfecha por el avance que supone la declaración ambiental para una ciudad como Gijón «de avanzadilla en tecnología e innovación».

 

COMENTARIOS DE AEMC

 

Estamos en 2022,en plena crisis energética. Han transcurrido más de 12 años desde que se iniciase el proyecto de construcción de la llamada regasificadora de El Musel. Un capricho caro y no exento de peligro para la ciudad de Gijón y las zonas aledañas a su gran puerto comercial.

Está Asociación expuso antes de que se iniciasen las obras de la citada regasificadora las razones por las que se oponía a semejante proyecto. Pero, en contra de viento y marea, los intereses de los caciques de entonces prevalecieron una vez más sobre el interés general, y se construyó una planta destinada al fracaso. 

¿Cuánto ha costado a los contribuyentes el capricho de los caciques?

¿En qué estado técnológico y de conservación se encuentran las instalaciones actuales?

¿Qué coste tendrían las obras de regeneración de las instalaciones actuales para poder ser útiles con garantías de eficacia y seguridad a su nuevo destino?

¿Cuántas veces se ha anunciado la inmediata puesta en marcha de las mencionadas instalaciones?

¿Cuánto se ha derrochado ya en ese proyecto? 

¿Por qué no se han exigido responsabilidades  los artífices de semejante fiasco inversor?

Demasiadas preguntas y, hasta ahora, lejos de haber respuestas, lo único de que se ofrece son promesas fallidas. 

Son demasiados años de caciquismo, de políticas de populismo barato, de gloriosos fracasos, de burlas al contribuyente, de socialismo de charcutería.

Sería deseable que Asturias se sacudiese de encima a una clase política viciada e incompetente. 

El Musel tiene un gran potencial, pero han de aplicarse políticas integrales alejadas del modelo caciquil que ha dominado en estos últimos años. 

El tiempo va dejando claro quién era quién y a qué se jugaba.

El resultado se palpa en las estaciones de trenes y autobuses y en el aeropuerto. Emigrar es la única opción  que para muchas personas jóvenes no integradas en el caciquismo  regional.