Gijón tiene futuro en la mar

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CÁNDIDO GONZÁLEZ
 
REDACCIÓN 
 
10/02/2021 05:00 H
 

Diez años después de finalizadas las obras de ampliación del puerto de El Musel, los resultados acumulados demuestran que el proyecto fue un auténtico fracaso. Tanto es así que en el año 2020 el tráfico total del puerto ha sido inferior al de 1999. Hay que destacar no obstante el gran crecimiento experimentado por la pesca desembarcada en las instalaciones gijonesas y la evolución positiva del tráfico de contenedores, gracias al retorno de Maersk. No obstante, el balance global sigue siendo muy negativo. La regasificadora es un monumento a la inoperancia y a la incertidumbre, un lastre económico de primera magnitud; la terminal de graneles, EBHI, en otro tiempo referencia en la descarga de minerales, se ve ahora amenazada por las ambiciones cortoplacistas de grupo de operadores que están haciendo un suculento negocio con las mezclas de residuos y el trasiego de un carbón altamente contaminante y sin futuro -salvo pequeñas partidas destinadas a Arcelor-.

Se trata de un tráfico especulativo y coyuntural, con limitados ingresos para la Autoridad Portuaria y daños evidentes para Gijón y toda la ciudadanía, que somos asediados constantemente por nubes contaminantes, nubes dañinas que ensucian toda la ciudad, incluidas las playas, los paseos, viviendas, etc. Hace tiempo que se les debería haber exigido unas instalaciones adecuadas, pero ya que no se hizo, tanto el Principado de Asturias como el Ayuntamiento de Gijón deberían pedir a la Autoridad Portuaria el traslado inmediato de los depósitos de carbón al Parque de Carbones de Aboño. Y, en cualquier caso, se debería tener en cuenta que las pilas de carbón en los muelles de la ampliación son un problema real para la captación de tráficos más rentables que exigen mayor limpieza ambiental. 

Mirar al futuro

Pero recrearse en los despropósitos del pasado reciente no conduce más que a prolongar los fracasos. El Musel debe orientar su futuro hacia la diversificación y captación de nuevos tráficos marítimos y no conformarse con ser el basurero de Europa y casi del mundo, se debe de asumir una mentalidad más abierta y emprendedora, hay que esforzarse en la formación de equipos especializados en gestión y operación portuaria, capaces de mejorar la proyección hacia el exterior y la penetración real en los mercados de la meseta y de Madrid; en la optimización del tráfico ferroviario y por carretera, en la recuperación de las Autopistas del Mar, y el establecimiento de nuevas líneas regulares.

Para ello, no deberían hipotecarse los espacios portuarios con graciosas concesiones a negocios oportunistas, ni caer en inversiones absurdas como lo es la «minimuralla china» que ahora se anuncia como otra enorme inversión, carente de fundamento que solo servirá para enriquecerse unos pocos, pero que no traería más actividad ni riqueza a esta ciudad. El Musel no necesita más hormigón, necesita más movimiento marítimo de mercancías, mayor rigor profesional a la hora de seleccionar y ocupar puestos de trabajo, mayor dinamismo y el fomento de operaciones rentables.  Es mucho lo que queda por hacer y se puede, pero no con los mismos gestores de este desastre. El colapso generado hace semanas por la huelga del puerto de Bilbao, ha dejado al descubierto las debilidades y carencias del puerto gijonés. Son los equipos humanos los que han de dar sentido a la ampliación y a las instalaciones actuales. Sobra hormigón y falta actividad.

Virar hacia el futuro

Amazon puede ser un revulsivo para el puerto. La ZALIA debería cambiar totalmente el rumbo seguido hasta ahora. León y su comarca forman parte del futuro portuario de Asturias y deberían de participar activamente en sus proyectos. Si se quiere puede haber mucho futuro, pero con otra mentalidad, con otro tipo de compromisos, haciendo más transparente y eficaz la gestión portuaria. Probablemente sobran caciques políticos y faltan gestores profesionales. La Universidad del Principado de Asturias debe estar dentro de los objetivos de la gestión portuaria, incluida la estiba y las operaciones portuarias, el derecho marítimo, el medioambiente marino, la dinámica litoral, los dragados y sus efectos, la recuperación efectiva del arenal gijonés, la contaminación marina; la evolución de la construcción naval, los mercados de fletes y los  emergentes, las conexiones con otros modos de transporte, la racionalidad en la explotación pesquera y la protección de los caladeros, los cultivos de algas; la evolución de la marina de recreo y deportiva, el control sanitario de los buques, etc. Asturias debe salir a la superficie, y mirar a un horizonte más azul y más amplio, mirar al Norte, a la mar a la que está indisolublemente unida. La Escuela Superior de la Marina Civil debe de jugar un papel activo en el futuro del puerto.

Apostar por el Musel

Es el momento de dar un decidido impulso al puerto de El Musel. Estamos entrando en una etapa en la que presumiblemente tendremos que pagar un alto precio por en el modelo en el que vivíamos. Aprovechemos la coyuntura para enmendar y buscar una salida construida sobre bases más sólidas. Lo público, bien gestionado, siempre es socialmente más próspero y medioambientalmente menos dañino para el interés general.

 

*Cándido González Carnero, exsindicalista del sector naval.