El Musel perderá 6,7 millones de toneladas en tráficos si se adelanta el cierre de las térmicas

Carbón acumulado en los muelles del puerto gijonés de El Musel. / JOSÉ SIMAL

El puerto gijonés ya registra una caída del negocio de un 12,5% en 2018 por el desplome en la llegada de carbón

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Sábado, 17 noviembre 2018, 03:55

16

La advertencia lleva meses sonando. Si caen las centrales térmicas asturianas habrá un efecto dominó que se notará en toda Asturias. Algunas consecuencias son aún difícilmente medibles, pero otras son cifras objetivas que ya están sobre la mesa. Si se adelanta a 2025 el cierre de las térmicas, como pretende el Gobierno -el secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal, vaticinó ese año sobre la fecha de 2030 prevista-, El Musel perderá alrededor de 6,7 millones de toneladas de tráficos, justo el carbón térmico destinado a estas instalaciones que movió en 2017. De hecho, esa cifra se ajusta bastante a las previsiones que manejaba la instalación en su Plan Estratégico Puerto de Gijón 2013-2025.

En ese documento, debatido en el consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Gijón de octubre de 2014, se auguraba que en 2025 las centrales térmicas asturianas de Soto de la Barca, Soto de Ribera y Lada movieran cada una de ellas 0,72 millones de toneladas, mientras que para la de Aboño esperaba 1,1. Además, contaba con 2,1 para la de Compostilla, 0,74 para la de La Robla -ambas en León- y 0,72 para la de Velilla, en Palencia. No se esperaba entonces, hace solo cuatro años, un proceso de descarbonización como el que ahora se plantea. De hecho, para captar esos tráficos destacaba las fortalezas del puerto, como sus importantes calados y superficies para almacenaje de carga, la conexión ferroviaria o su dilatada experiencia, sin prever que el problema iba a estar en la demanda de carbón.

Iberdrola anunció hace justo un año que presentaba la solicitud de cierre para las térmicas de Lada y Velilla, mientras que Endesa había expresado ya en mayo de 2017 su intención de cesar la actividad en sus plantas de Compostilla (León) y Andorra (Teruel), aunque pospuso la decisión oficial. Este jueves, sin embargo, la eléctrica informó del cierre «inmediato» de esas dos térmicas. Además, Naturgy (antigua Gas Natural) condicionó las mejoras necesarias para que continuara la central de Soto de la Barca a que se aclarara el futuro del carbón, algo que está sucediendo, pero no precisamente en una dirección favorable para que acometa esas millonarias inversiones.

Pero, incluso antes de los cierres, El Musel ya está registrando una importante caída en los tráficos de carbón térmico. En los primeros nueve meses del año bajaron a 2,1 millones de toneladas, un 46,4% menos que en el mismo periodo de 2017, algo que la Autoridad Portuaria atribuyó a las «singulares condiciones climatológicas». Este desplome supuso que los tráficos generales del puerto bajaran un 12,5%, a pesar de aumentar los de carbón siderúrgico y contenedores.

 

Fernández pide al Gobierno «prudencia y tiempo» en su reforma energética

El presidente pidió «prudencia» a la ministra en sus anuncios respecto al cierre de las térmicas

S. S. F. / A. S. OVIEDO.

 

Sábado, 17 noviembre 2018, 03:57

El presidente del Principado, Javier Fernández, reclamó ayer en la Junta General «prudencia» y «tiempo» a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en su reforma del modelo energético por el impacto que sus planes pueden tener para el conjunto del país y también para Asturias y su industria. Hay «miles de empleos» en juego, señaló Fernández en el habitual turno de preguntas al presidente de los viernes en la Cámara asturiana.

El jefe del Ejecutivo regional se pronunció en estos términos en respuesta al portavoz de IU, Gaspar Llamazares, que reclamó la conformación de un «frente industrial» en Asturias y el conjunto del país en defensa del sector, así como un incremento de la presión sobre el ministerio para que recule en sus planes.

En su réplica, el presidente pidió «prudencia» a la ministra en sus anuncios respecto al cierre de las térmicas o a la sustitución de los vehículos de gasolina y gasóleo por los eléctricos. Hay que preocuparse por «salvar el planeta», admitió Fernández, pero también «otras cosas», como los empleos que están en juego.

Por su parte, el consejero de Empleo, Industria y Turismo del Principado, Isaac Pola, defendió que la generación de carbón con térmicas que hayan realizado en tiempo y forma sus inversiones medioambientales «no debería programarse o imponerse», sino tener «una secuencia natural en función de que puedan funcionar en el mercado con la normativa medioambiental vigente».

Además, subrayó que estas centrales «son elementos de generación eléctrica importantes para el país». En este sentido, insistió en que el Principado reclama «una transición sosegada y equilibrada en los distintos aspectos», ya que, según advirtió, una baja precipitada podría generar un incremento del precio de la energía y Asturias es una región muy sensible a ese parámetro, ya que «afecta directamente a nuestra competitividad». «Pedimos que estas previsiones se hagan de forma equilibrada en el aspecto ambiental, que desde luego es dominante, pero también en el técnico, en el económico y en el social», insistió, para recordar el efecto que tendría en el empleo y en la economía asturiana el cierre de las centrales.

Por otro lado, ante el anuncio de Endesa de su intención de cerrar la central leonesa de Compostilla, Pola pidió «no precipitar valoraciones», pero reconoció la importancia de la instalación por su proximidad a la región, por ser receptora de las producciones de carbón del suroccidente y por su peso en la generación eléctrica del país.