El puerto gijonés está obligado a captar nuevos tráficos aunque varios de los proyectos del Plan Estratégico se encuentran en el aire

E. C. GIJÓN. Jueves, 10 agosto 2017, 00:50

La refinanciación de la deuda de El Musel, que a finales del pasado año se situaba en los 428,6 millones de euros permitirá que el retorno a las cuentas positivas que se produjo en el último ejercicio no sea efímero. Las perspectivas, desde el punto de vista financiero, son bastante más favorables tras los acuerdos con el Banco Europeo de Inversiones y el Organismo Público Puertos del Estado, al menos, para el próximo lustro. A partir de ese horizonte, el futuro se complica con una estimación de gastos financieros próximos a la mitad de la cifra total de negocio actual.

El Musel está obligado, por lo tanto a crecer en tráficos, y en su futuro inmediato el presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón, Laureano Lourido, cita dos objetivos fundamentales: la entrada en servicio de la regasificadora y la recuperación de la autopista del mar. Las cuentas oficiales de la Autoridad Portuaria de Gijón de 2016, documento al que ha tenido acceso EL COMERCIO, especifican los términos del acuerdo alcanzado con el Banco Europeo de Inversiones, ratificado por el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Gijón el pasado día 6 de mayo, por el que se amplía en cinco años el plazo de amortización del 43% del citado préstamo (casi 92 millones de euros). A la vez, aumenta la devolución al final del plazo (12 millones al año de 2033 a 2036) mientras que se limita a medio millón de euros en el periodo más inmediato (2017-2022).

En el caso del crédito de 215 millones de euros concedido por el Instituto de Crédito Oficial a través del Organismo Público Puertos del Estado, las cuentas de 2016 no recogen variación alguna, dado que fue ya bien entrado el año actual, a finales de abril, cuando el presidente del ente coordinador del sistema portuario español, José Llorca, anunció un acuerdo de refinanciación que, según dijo, cargará también los compromisos de pago en el largo plazo.

Lourido espera reanudar este año la autopista del mar y desbloquear la regasificadora La reserva de la variante para pasajeros aleja el aumento del tráfico contenerizado

Las cuentas del último ejercicio reflejan una reducción del 12,6% de los gastos financieros respecto al año anterior, 1.697.224 euros en cifras absolutas, aunque esos gastos financieros todavía alcanzan los 11,8 millones de euros.

Beneficio de explotación

Referencia de la importancia de esa cifra es que el beneficio de explotación fue de 13,5 millones de euros, dentro de una cifra neta de negocio de 40,9 millones. Curiosamente, el beneficio de explotación aumentó un 4,7% a pesar de que la cifra de negocio disminuyó un 6,72%, como consecuencia del recorte de algunos gastos, entre los que el de personal llega al 12,5%. La misma contabilidad explica que, mientras en 2015 el número medio de trabajadores de la Autoridad Portuaria fue de 154, en 2016 se quedó en 143, es decir, una pérdida de empleo algo superior al 7%.

Sobre las posibilidades de conseguir ese incremento de los tráficos que se hace imprescindible para que la refinanciación sea efectiva, Laureano Lourido se muestra optimista al augurar, dentro de este año, la entrada en servicio de la regasificadora y la recuperación de la autopista del mar.

En cuanto a la regasificadora, las informaciones publicadas recientemente por EL COMERCIO hacen prever a finales del verano o comienzos del otoño el desbloqueo administrativo de la instalación, pero las circunstancias posteriores son importantes para el negocio portuario, porque no es lo mismo integrar la regasificadora de Gijón en la red nacional, utilizarla como planta de almacenamiento para yacimientos del Norte de Europa que quedan prácticamente bloqueados por el hielo durante el invierno, o limitar su utilización al suministro de unos pocos barcos que utilicen gas natural como combustible, que de momento parece más una curiosidad técnica que una fuente de ingresos importante.

La autopista del mar, por otra parte, sigue siendo un proyecto que ilusiona más a las administraciones públicas que a las navieras, las cuales mantienen inalterado, y aparentemente también inalterable, el planteamiento de que no están dispuestas a asumir riesgos.

Junto a eso, conviene recordar que dos de las expectativas de crecimiento para El Musel destacadas en el Plan Estratégico 2013-2025, último elaborado hasta ahora, están en el aire. Fue presentado en noviembre de 2014 por los entonces presidenta y director de la Autoridad Portuaria de Gijón, Rosa Aza y José Antonio Lago.

De la dificultad que conlleva aventurar el futuro da cuenta el dato de que en aquel momento se auguraba un tráfico en 2016 de entre 21,6 y 25 millones de toneladas, cuando finalmente se quedó en 18,4 millones de toneladas. Otro augurio en entredicho es el crecimiento, un cien por cien en cinco años, del tráfico de carga rodada, mediante la entrada en servicio de nuevas autopistas del mar, además de la que todavía existía en el momento de hacer el estudio.

Puerto distribuidor

Dos de las expectativas de futuro más ambiciosas en aquel Plan Estratégico se encuentran actualmente en el aire, una por motivos técnicos y otra por motivos políticos. El Musel aspiraba a finales de 2014 a convertirse en puerto distribuidor ('hub') de graneles sólidos. La idea, aunque recurrente, nunca se llevó a la práctica por el alto coste que supone el transbordo en mercancía de escaso valor añadido. Ahora se distancia con la pérdida, por accidente, del tercer pórtico de descarga de la EBHI. Con dos pórticos y una grúa móvil, El Musel apenas puede dar un servicio satisfactorio a sus clientes locales, como para pensar en aumentar el tráfico de graneles entre 4 y 5 millones de toneladas, como prevé el Plan Estratégico.

La otra expectativa se fundamentaba en acceder al mercado madrileño de contenedores, en función del ahorro que supondría la variante de Pajares. Se trataba de llegar a 960.000 teus, 750.000 de ellos con origen o destino en Madrid. El coste de 502 euros de llevar un contenedor a Madrid, se dijo, se reduciría hasta 432 euros con la variante, por la que ahora parece que no pasará mercancía.