EL MUSEL.- LA SUPERFICIE QUE OCUPA LA EBHI SE DESTINARÁ A MERCANCÍA GENERAL EN EL NUEVO «SUPERPUERTO» - COMENTARIOS DE AEMC

La Autoridad Portuaria está convencida de que el calado de los muelles, con 18 metros de profundidad, será un factor clave para captar nuevos tráficos.                                                         

La Autoridad Portuaria trabaja en un plan para dedicar los más de 320.000 metros cuadrados de superficie que ocupan las instalaciones de la EBHI a la mercancía general. El proyecto tendrá que esperar a que finalicen las obras de ampliación de El Musel, cuando la terminal de graneles sólidos se traslade al muelle Norte, con una capacidad de descarga de 25 millones de toneladas al año. La mercancía general es uno de los grandes objetivos de los dirigentes portuarios para diversificar los tráficos gijoneses. El calado de 18 metros del muelle de la EBHI es la gran baza para esta estrategia de futuro.

  J. L. ARGÜELLES  

La Autoridad Portuaria ha empezado a mostrar algunas de las estrategias que definirán el futuro de El Musel una vez se complete, en el año 2009, la ambiciosa obra de ampliación en marcha. Su presidente y el director general, Fernando Menéndez Rexach y José Luis Díaz Rato, respectivamente, adelantaron ayer las líneas maestras de uno de esos planes: la superficie que ahora ocupan las instalaciones de la terminal de graneles sólidos, que gestiona la empresa mixta EBHISA, se dedicará al tráfico de mercancía general.   Rexach ha repetido en los últimos meses que la gran asignatura pendiente del puerto es la diversificación de tráficos. Hay que tener en cuenta que el 50 por ciento de las más de 20 millones de toneladas con que El Musel cerró el pasado ejercicio depende de Aceralia. Con la construcción del nuevo dique y el muelle norte, el puerto podrá atender hasta tres atraques, frente a los dos de ahora, con una capacidad de descarga anual de 25 millones de toneladas, 7 más que en las actuales instalaciones. «Nuestra intención es que se convierta en una terminal multipropósito», señaló Rexach. Es decir, contenedores. Ahora sólo hay una línea regular con Rotterdam y dos más de las llamadas «ro-ro».   320.000 metros cuadrados   Las instalaciones de la EBHI ocupan una superficie de 320.000 metros cuadrados, según los datos que facilitó ayer Rato. El director general de El Musel indicó que uno de los futuros atractivos será el calado de su muelle, con una profundidad de 18 metros, lo que permitirá el atraque de buques de mayor dimensiones y, por tanto, abaratar los costes de las operaciones. «Para la logística de las empresas de contenedores es algo importante, por tanto, hay una ventaja; sería un paso cualitativo muy importante», subrayó. El Musel quiere entrar en la gran batalla comercial de los puertos del Norte. El futuro pasa por la mercancía general, una vez consolidada su posición como instalación granelera. Así lo indican las previsiones de este año. Rexach ya adelantó que se espera un crecimiento a final de 2005 del 7 por ciento, es decir, unos 22 millones de toneladas frente a los algo más de 20 millones de 2004.   En estas «hipótesis» con plazo de «unos cuantos años», según la prudente previsión de Rexach y Rato, el muelle de La Osa quedaría para la líneas «ro-ro» y para otra terminal de contenedores. La terminal de la EBHI se inauguró a finales de octubre de 1990. Se descargaron 20.000 toneladas de coque del buque «Vasso». La instalación, una de las mejores de Europa, supuso una inversión de 7.000 millones de las pesetas de entonces.    

COMENTARIOS DE AEMC  

En el Musel, como en otros muchos puertos españoles, lo que sobran son metros cuadrados y muelles vacíos. Lo que falta es capacidad de gestión para captar nuevos tráficos y conservar los que ya se habían conseguido: Gijón ha perdido, bajo la gestión de Palao, la escala de la mejor compañía del mundo de contenedores: MAERSK. Meses después, también se ha perdido la nueva línea que en “teroría” iba a sustituir a MAERSK.  Del mismo modo que también ha fracasado, tras varios meses de intento,  la línea “ro-ro” de Suardíaz.   Lo que hace falta al MUSEL es otro modelo de gestión. Hasta ahora lo que domina es el hormigón,  las inversiones multimillonarias en bloques ociosos y el relleno de dársenas  que podrían prestar un buen servicio.   Hasta ahora, nadie ha justificado las inversiones multimillonarias realizadas y/o previstas, en nuevos puertos y ampliaciones. Nadie ha presentado un plan global de puertos para la franja galaico-cantábrica, un plan que demuestre la necesidad  de  un puerto en cada esquina:  Nuevo Puerto de Pasajes, Superpuerto en Bilbao, propuesta de Superpuerto en Santander, Superpuesto en Gijón, ampliación del puerto de  Avilés, puerto en San Ciprián, Superpuerto de Ferrol, Superpuerto de Coruña, Puerto de Villagarcía, Puerto de Marín, superpuerto de Vigo (sin tener en cuenta otros puertos menores : Ribadeo, Cariño, Sada, Corcubión, etc. etc.) que también tienen su participación en los mismos tráficos..

¿Qué potencial real es el de esos puertos, en función de las características de los tráficos que reciben?  ¿Cual es el rendimiento real de los mismos?.¿Qué sentido tiene esta política, mientras el ferrocarril trabaja en supuesto “dumping”, y la carretera compite bajo criterios tarifarios distintos….?   ¿Por qué no se le explica a los ciudadanos, a los contribuyentes de nómina y autónomos los costes reales de esa política del despilfarro en infraestructuras ociosas?   ¿Cómo explicar que las grandes constructoras, sensibles a la realidad española, parece ser que ofertan ciñéndose al "precio justo", rozando casi la “baja temeraria” y aparentemente son todas muchimillonarias?   La UE debería mirar con mayor interés y detalle lo que esta ocurriendo en la España portuaria.