EL REINO DEL HORMIGÓN.- LA AUTORIDAD PORTUARIA MANTIENE LA OBRA, LOS PLAZOS Y EL PRESUPUESTO PARA AMPLIAR EL MUSEL

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        «En este momento no estudiamos cambiar el proyecto», afirma Rexach, que achaca las reclamaciones a «algo habitual en la licitación pública»  

J. L. ARGÜELLES  

La Autoridad Portuaria de Gijón no revisará, por el momento, la obra para construir un nuevo dique de abrigo de 3,8 kilómetros. Es más, tampoco tiene previsto modificar los plazos ni el presupuesto de 589 millones de euros (247,5 corresponden a fondos de cohesión de la Unión Europea (UE) para ampliar El Musel. «No hay problema», aseguró ayer su presidente, Fernando Menéndez Rexach, que trató de conjurar los temores sobre la viabilidad del proyecto.   «Lo que contempla la Autoridad Portuaria es que se desarrolle tal como está previsto; si hubiera una modificación, por la razón que fuese y como pasa en cualquier obra, se seguirían los procedimientos habituales», subrayó Rexach, que insistió: «En este momento no se contempla (ese cambio). ¿Qué explicación da el presidente a que Puertos del Estado admita, tal como publicó este diario el pasado jueves, que tiene sobre la mesa los cambios que plantea la unión temporal de empresa encabezada por Dragados que ejecuta la obra? «Lo que ha dicho el secretario de Estado de Transportes (Fernando Palao, ex presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón) es que hay una serie de reclamaciones, como en todas las obras, aunque no tenemos formalizada ninguna reclamación económica». De las explicaciones de Rexach se deduce, aunque no lo haya dicho con tanta claridad, que hay un intento de forzar una revisión de la obra para elevar el presupuesto comprometido: «Las obras portuarias tienen, como las de carreteras o ferrocarriles, peculiaridades; pero es algo habitual en el mundo de la licitación pública y aquí no hay excepción».   Los temporales, que destrozaron 60 metros del primer avance del dique, la huelga del transporte y las dificultades para consolidar un acopio fluido de materiales son problemas admitidos y comentados, en su día, por la Autoridad Portuaria. Pero esos escollos iniciales de la obra en ningún caso justificarían un sobrecoste del 20 por ciento, es decir, de unos 100 millones de euros: «En este momento tampoco estamos por encima de la previsión presupuestaria».   Entonces, ¿por qué la insistencia en que las cuentas aprobadas son insuficientes para construir el nuevo dique de abrigo? «Forma parte de lo que es una técnica habitual en la obra pública: añadir un 20 por ciento sobre el adjudicado». El presidente de la Autoridad Portuaria precisó más: «Son cifras redondas que se suelen manejar de acuerdo con la práctica habitual del sector; eso es lo que hace la situación tan llamativa, que se diga que de cada peseta adjudicada se pierden tres cuando la obra no ha empezado».   Es una de las claves de un debate que otras fuentes portuarias consultadas relacionan con una anticipación de las empresas ante lo que aguarda en los próximos meses, cuando se empiece a trabajar desde el mar. «Hemos trabajado, básicamente, desde tierra porque el Cantábrico, en invierno, no permite mucha actividad», destacó Rexach, que encadenó: «Se está en el proceso que corresponde a los meses de menor actividad». ¿Y los plazos? «Estamos en una obra que tiene sus ritmos; hasta ahora tampoco hemos planteado unamodificación del plazo». Es decir, el dique debería estar hecho a finales de 2008, y las terminales, doce meses después. El cumplimiento de las fechas es fundamental para garantizar las aportaciones de la UE.  Rexach hizo estas manifestaciones junto a la Alcaldesa, que ayer visitó la obra de ampliación junto con otros trece concejales. La visita se había comprometido antes de que se publicaran las informaciones sobre la modificación de la obra, manifestó Paz Fernández Felgueroso. «Hemos podido ver los avances, cómo esa gran ampliación está en el ritmo posible, pero a buen ritmo pese a todo lo que ha pasado con las mareas».   La Alcaldesa no cree que haya motivo para encender las alarmas de la preocupación: «Lo ha dicho el presidente, es una cuestión entre contratante y contratista; lo que importa es la progresión de la obra, para los tráficos y las posibilidades industriales».