Puerto Exterior de A Coruña

Mil millones de euros después, el colosal Puerto Exterior de A Coruña sigue siendo una infraestructura de viabilidad dudosa. En palabras del Tribunal de Cuentas, un proyecto que ha dejado a la Autoridad Portuaria coruñesa a una situación financiera “delicada” y que se realizó sin una previsión “realista” de los costes. Es una forma suave de denunciar que el gasto efectuado supera en 600 millones el presupuesto inicial, sin que se vislumbre aún el fin de la obra ni la forma de rentabilizarla.

Considerado un ejemplo de despilfarro de los años de bonanza, el proyecto de Punta Langosteira (Arteixo), a escasas 10 millas náuticas del de Ferrol, se derrumba desde el mismo día que la burbuja inmobiliaria comenzó a deshincharse, vinculado como estaba a la venta de los terrenos portuarios que se iban a liberar en pleno centro de A Coruña. Aunque ese no es su único problema. También lo es la escasa posibilidad de abrigo en una zona donde las olas alcanzan los 16 metros con asiduidad, una circunstancia que se pretende solucionar con un nuevo dique de protección que encarecerá todavía más el presupuesto.

 

Pemex se va del puerto de A Coruña: 1.000 millones de euros para recolectar percebes

PABLO LÓPEZ. VIGO

Sin oleoducto, sin tren, sin autovía y casi sin barcos, la evaporación de las inversiones de China y México pone en entredicho una obra multimillonaria realizada contra el criterio de los técnicos

 

El Tribunal de Cuentas de la Unión Europea viene denunciando desde 2012 un proyecto cuyos fondos públicos provienen en un 95% de Bruselas. En noviembre pasado volvió a la carga, para criticar la inversión realizada en una infraestructura que apenas se usa al 10% de su capacidad prevista. Y ahora es el organismo estatal de fiscalización el que, tras analizar el caso de Punta Langosteira, reclama una “reflexión sobre la necesidad de planificar adecuadamente la estrategia de desarrollo portuario a nivel nacional” y que se realicen previsiones “más realista”" de los costes.

Así figura en el informe de la ejecución del proyecto de nuevas instalaciones portuarias en Punta Langosteira, al que ha tenido acceso Europa Press, y en el que se analiza la situación del puerto entre los ejercicios 2012 y 2014 y con datos de 2015. Una de las objeciones que del Tribunal de Cuentas tiene que ver con las inversiones todavía pendientes, que aumentarán todavía más la cifra de coste final. En concreto, con el hecho de que hasta 2020 o 2021 no contará con acceso ferroviario. “Es decir, diez años después de la finalización de las obras del puerto”, a pesar de que se considera esencial.

En noviembre pasado volvió a la carga, para criticar la inversión realizada en una infraestructura que apenas se usa al 10% de su capacidad prevista

El puerto exterior echó a andar hace más de una década con 260 millones de Fondos Estructurales o de Cohesión, a los que sumó préstamos por valor de 130 millones del Banco Europeo en condiciones muy ventajosas. A esas partidas hay que añadir 101 millones de financiación propia y otros 250 de otro préstamo concedido por Puertos del Estado que fue necesario para asumir parte del sobrecoste en las obras, que ya por entonces se habían disparado a 750 millones de euros, 320 millones más de los previstos.

Pero todas esas cantidades no incluyen los accesos ferroviarios, que requieren, como advirtió en 2012 el Tribunal de Cuentas de la UE (ECA, por sus siglas en inglés), “inversiones adicionales significativas” para que la nueva dársena pueda funcionar “a la medida de su capacidad”. Otro informe del mismo organismo insistió en septiembre de 2016 en la misma idea, cuando analizó la rentabilidad y viabilidad de las inversiones europeas en siete puertos españoles, para denunciar lo que consideró casos claros de “despilfarro”.

Colocación de la primera piedra de contradique del Puerto a la que acudió el presidente de la Autoridad Portuaria de A Coruña, Enrique Losada. (EFE)

o solo el derrumbe del mercado inmobiliario o las malas condiciones meteorológicas de la zona amenazan un proyecto que arrancan de la etapa del socialista Francisco Vázquez, y que estaba previsto concluir en 2012. Otros apoyos como el de la mexicana Pemex o de la china Beijing 3E, presentados en su día como auténticas tablas de salvación de Punta Langosteira, se han desinflado a la misma velocidad que el ladrillo, para agravar la situación económica de la Autoridad Portuaria. Su presidente, Enrique Losada, trató de aliviarla con la subasta de dos grandes terrenos portuarios, A Solana y el hotel Finisterre, que, de acuerdo con el convenio que firmó Vázquez en 2005 con la entonces ministra Magdalena Álvarez, el Ayuntamiento coruñés se comprometía a desafectar. Tampoco esa jugada le ha salido al puerto coruñés, que ha tropezado con la firme oposición del Ayuntamiento.

El propio presidente de Puertos del Estado, José Llorca, intervino en la negociación a finales del pasado año y en enero de 2017. Pero hasta en tres ocasiones se cancelaron las citas en los últimos meses, siempre debido a “problemas de agenda” de Llorca, por lo que la Autoridad Portuaria insiste para reunirse con los responsables del Ayuntamiento, que le ofrecen una cantidad por el suelo muy inferior a la que pensaba obtener el puerto en la subasta.

Otra parte de los fondos con los que el puerto preveía financiar la obra los debería abonar Repsol, ahora instalada en plena ría coruñesa y a la que se invitó a trasladarse a las nuevas instalaciones cuando las obras ya estaban en marcha. La negociación con la compañía petrolera no se cerró hasta muy recientemente, y en condiciones muy distintas a las que figuraban en los presupuestos iniciales, como denuncia el nuevo informe del Tribunal de Cuentas. En él se recuerda que no se ha logrado todavía ese traslado, que, como puntualiza el informe, se planteó ante la alarma suscitada tras el accidente del Prestige.

Otra parte de los fondos con los que el puerto preveía financiar la obra los debería abonar Repsol, ahora instalada en plena ría coruñesa

El informe de Cuentas, de casi 300 páginas, señala como resumen que se trata de una obra que pretendía financiarse principalmente por la enajenación de terrenos del puerto interior. La crisis económica e inmobiliaria impidió esta actuación, lo que obligó a la Autoridad Portuaria a efectuar en 2008 “una proyección económica más ajustada” que la de 2004. Pero pese al “gran esfuerzo” realizado para la “contención y reducción de costes”, la situación financiera “delicada”, principalmente porque soporta “un volumen excesivo de endeudamiento”.

“En definitiva, las previsiones no se han cumplido ni en lo que respecta a la financiación ni a la capacidad de generar fondos mediante el aumento de tráficos”, denuncia el informe, que insta a Puertos del Estado a poner en marcha medidas que permitan “realizar una previsión más realista de los costes y de financiación de las infraestructuras para evitar las modificaciones de contratos que suponen un aumento inevitable de los costes”.

"Las previsiones no se han cumplido ni en lo que respecta a la financiación ni a la capacidad de generar fondos mediante el aumento de tráficos"

El informe no solo analiza la viabilidad del proyecto, sino que también lo hace con los métodos de contratación, como la adjudicación de hasta 13 contratos a una misma empresa “en solitario, con filiales o en UTE”, solo dos de ellos tras un concurso abierto. El tribunal insta al Gobierno a ejercer una supervisión y control “más eficaz” de la contratación, “especialmente aquellas actuaciones objeto de financiación por parte de fondos europeos”.

La rentabilidad que nadie pone en duda para el puerto exterior es la extractiva. La del percebe, más en concreto. Toneladas de esta especie crecen a lo largo de los tres kilómetros de rocas, sin que el puerto se decida a sacar a concurso su extracción, como anunció ya en 2013. Mientras tanto, el crustáceo permanece en manos de furtivos, que no ahorran calificativos para referirse a lo que ven crecer en plena Punta Langosteira: “Es el mejor percebe que hayas visto jamás”.