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Un pesquero español reedita en Uruguay el "caso Greg Mortimer"

 
Este contenido fue publicado el 16 febrero 2021 - 20:5216 febrero 2021 - 20:52
 

Santiago Carbone

Swissinfo.ch

Vigo (España)/Montevideo, 16 feb (EFE).-

Un pesquero de la ciudad española de Vigo, de bandera británica, que se encuentra en el Puerto de Montevideo desde el 11 de enero, reedita en estas horas parte de la historia vivida el año pasado en Uruguay con la llegada del crucero australiano Greg Mortimer.

Poco más de diez meses después de que este buque de recreo entrara por primera vez en aguas del país suramericano, ahora es el Argos Pereira el que se encuentra anclado allí con tripulantes afectados por la covid-19.

Si bien este tenía a la capital uruguaya como una escala en su viaje de faena -algo que no pasaba con el Greg Mortimer-, lo cierto es que mucha gente comenzó a comparar las situaciones, según pudo verse en las redes sociales, en las que el nombre del crucero volvió a aparecer.

Procedente de Las Palmas (Gran Canaria), lugar que el buque australiano tenía como destino en 2020, el Argos Pereira arribó el pasado jueves a Montevideo.

Según explicaron a Efe fuentes de la Cuenta Oficial de la Cámara de Agentes de Pesqueros Extranjeros (CAPE), el mencionado barco partió desde España el 24 de enero en dirección a Puerto Stanley, en las islas Malvinas, después de que los test hechos a sus 54 tripulantes -de nacionalidad española, peruana, senegalesa e indonesia- dieran negativo.

Tras 18 días de navegación rumbo al Atlántico Sur, el barco arribó a la capital uruguaya a repostar combustible.

Allí, y por exigencias del puerto de destino, los tripulantes fueron sometidos a control nuevamente y los resultados arrojaron 28 positivos por coronavirus Sars-CoV-2.

Luego de conocerse ese dato, el 14 de febrero, 13 de los tripulantes sanos fueron evacuados de la embarcación y alojados en un hotel de Montevideo, mientras que otros 13 debieron permanecer dentro del buque debido a los requisitos de tripulación mínima para el mantenimiento de la nave.

Algo similar había ocurrido el 12 de mayo de 2020 cuando 63 tripulantes del Greg Mortimer fueron alojados en dos hoteles acondicionados para el aislamiento a la vez que otros 27 se mantuvieron a bordo.

Por otra parte, quienes dieron positivo, la mayoría de estos asintomáticos, y un pequeño grupo con leves síntomas de la enfermedad, se mantuvieron en el Argos Pereira. Todos están siendo monitoreados de forma remota, mientras que este miércoles un médico contratado por la empresa naviera volverá a subir a la embarcación y un día después se les hará un nuevo test, explicaron desde la CAPE.

Este lunes uno de los tripulantes, de nacionalidad peruana, comenzó a tener síntomas que se agravaron por lo que fue trasladado a un centro sanitario, según confirmaron fuentes de la GIG-Mar.

No obstante, el último parte médico emitido por el nosocomio indica que ya se encuentra estable y evolucionando favorablemente.

En marzo de 2020, el Greg Mortimer llegó a Montevideo procedente de Ushuaia (Argentina) después de que uno de sus ocupantes, el primero que debió ser evacuado, el 31 de marzo, tuvo problemas físicos y ninguna otra autoridad cercana permitió el desembarco en sus costas.

Desde ese momento, el buque permaneció en aguas uruguayas por casi dos meses en los que se organizaron "corredores humanitarios" para que 126 pasajeros pudieran retornar en avión a sus países, se alojó a tripulantes en hoteles y se brindó asistencia sanitaria a un grupo de personas que la necesitaron y que debieron ser bajados del buque en distintos momentos.

Aquel caso puso a Uruguay en el mapa de muchos turistas neozelandeses, australianos y de varias nacionalidades europeas que mostraron su amor al pequeño país suramericano en el momento de abandonarlo con banderas anudadas, corazones dibujados en carteles y mensajes de todo tipo en redes sociales.

La odisea del Greg Mortimer provocó en aquellos momentos tal impresión en la población montevideana que acudió a la entrada de los hoteles a aplaudir a los evacuados o se asomó a los balcones para despedir a quienes partían hacia el aeropuerto, e incluso inspiró un libro, "Bitácora de un rescate", de la periodista Mariana Zabala. EFE