GALICIA.- Fracaso de la campaña del bonito

 

 

 

 

La Opinión A Coruña

La lonja lucense subastó 675 toneladas de bonito entre junio y agosto, una 40% menos, frente a las 1.140 registradas en el mismo periodo de 2015, según datos provisionales de la Plataforma Tecnolóxica da Pesca, dependiente de la Consellería do Mar. La caída se repite en el volumen de negocio, que pasó de 4,7 a 2,6 millones facturados. Estos datos mejoran ligeramente los del mes de julio, cuando se registraba un descenso del 53%, aunque la pesquería sigue sin ser rentable para la mayoría de los barcos. "La flota hizo un gran esfuerzo económico para encontrar los bancos de pescado y no hubo recompensa", indica el gerente de ABSA.

 

Neira explica que la baja temperatura del agua y la abundancia de anchoa en la costa provocaron que el bonito se desplazase hacia el golfo de Vizcaya, una situación que favoreció a la flota de cebo vivo -como la del País Vasco- y perjudicó a las embarcaciones gallegas, que utilizan artes de cebo artificial, como la cacea o curricán. "Los resultados de los vascos están siendo bastante buenos, pero la pesca es así, otros años la situación fue exactamente la contraria", relata.

 

Solo los barcos gallegos de menor porte prosiguen con la campaña, pero sin muchas esperanzas de encontrarse con grandes cantidades. "No vamos a dar la costera por muerta, pero esto es muy difícil de remontar", concluye Neira.

 

Los datos de la lonja lucense son extrapolables a todos los puertos gallegos, ya que las subastas descendieron un 43% en toda la comunidad, al pasar de 2.162 toneladas a 1.225. Mientras, la facturación cayó de 8,7 millones en 2015 a 4,9 este año.

 

La situación fue similar en A Coruña, segunda lonja de Galicia por volumen de descargas, que sufrió una disminución del 40% en las subastas (348 toneladas) y la facturación, que alcanzó los 1,2 millones.

 

La flota gallega denuncia, por otra parte, la "competencia desleal" de arrastreros pelágicos de bandera francesa e irlandesa, que "siguen" a los barcos españoles para localizar los bancos de bonito en aguas de la UE y pescarlo incluso durante los días de descanso del sector, una situación que se repite en los últimos años. Estos buques comunitarios utilizan artes que están prohibidas en España y provocan la indignación de los gallegos, que emplean aparejos "tradicionales".