El buque cablero 'Raymond Croze' cambia de tripulantes en el puerto de Málaga

 

 

 

MÁLAGA

 

  • Parte de la dotación de este barco fue relevada en una escala técnica de 24 horas bajo las estrictas medidas de seguridad por el Covid

El 'Raymond Croze', durante su escala en el puerto de Málaga.El 'Raymond Croze', durante su escala en el puerto de Málaga.

El 'Raymond Croze', durante su escala en el puerto de Málaga. / J. C. CILVETI

En la jornada de ayer, el puerto de Málaga amaneció con la presencia de un buque cablero atracado en el muelle norte de la estación marítima de cruceros. Ocupando este espacio destinado a unos barcos muy diferentes, el Raymond Croze llegaba a aguas malacitanas para cumplimentar una escala técnica; una corta parada rodeada de las extremas medidas de seguridad impuestas por la pandemia del Covid-19.

Y si bien durante los últimos doce meses, los vinculados con la crisis sanitaria, las aguas malagueñas han visto operativas similares ya sea en los muelles o en la bahía, la escala que se cumplimentó participa de una muy especial singularidad.

Procedente de la localidad francesa de Fos-Sur-Mer, el Raymond Croze, adscrito a la compañía Orange Marine, una subsidiaria de la multinacional dedicada a las telecomunicaciones Orange, entraba en la capital de la Costa del Sol a primeras horas de la tarde del domingo para realizar un numeroso cambio de tripulantes.

Y así, mientras el cablero que venía consignado por la agencia Pérez y Cía. cargaba agua, descargaba basura y recibía 7.000 kilos de provisiones, en la jornada de ayer comenzaba el movimiento de su tripulación; una operativa en la que se vieron implicados un total de 51 personas.

Llegados el domingo en avión 25 marinos de nacionalidad francesas, el Hospital Quirón salud Málaga les realizaba una PCR que les permitiera embarcar en el buque cablero. Ya con los resultados de las pruebas, ayer lunes, este grupo de tripulantes tenía acceso al barco mientras que a un grupo de 26 compañeros, los que debían ser sustituidos, se realizaban esta misma prueba a bordo; una acción que fue efectuaban dos enfermeras que pudieron acceder al cablero.

Cumplimentado este trámite y no habiendo resultados positivos, el cambio de tripulantes del Raymond Croze se ejecutó con toda normalidad; una operativa bajo las medidas de seguridad Covid-19 en la que se necesitaron, según fuentes de la agencia Pérez y Cía., un considerable número de taxis (con plazas reducidas) para los desplazamientos, además de 51 habitaciones de hotel para el alojamiento de los marinos embarcados y desembarcados.

Una corta pero intensa escala técnica que finalizaba ayer a las 15:00 cuando este buque de bandera francesa dejaba las aguas malagueñas con destino a la localidad italiana de Cagliari para seguir con sus trabajos de reparaciones de cables submarinos por el Mediterráneo.