¿Deberíamos preocuparnos?

 

Transporte. Uno de los 4 motores del ferry de refuerzo que la adjudicataria del contrato marítimo puso este verano a Almería se incendió el pasado sábado 40 minutos después de partir de Melilla

por Tania Costa

 

 27/08/2018

 

 

Afortunadamente no pasó nada. Uno de los cuatro motores del barco de refuerzo que la adjudicataria del transporte marítimo puso este verano como refuerzo a Almería se incendió 40 minutos después de partir de Melilla. Pongámonos en el peor de los casos: ¿qué habría pasado si los 500 pasajeros que llevaba a bordo se hubieran asustado y hubieran empezado a correr en estampida? ¿Y si el fuego no se hubiera podido controlar?

Un marinero que conoce el Alcántara II habla de un ferry viejo, que en su momento Trasmediterránea compró de segunda mano. La estabilidad no es su fuerte y por eso no se le permite llevar más de 65 coches a bordo pese a que tiene capacidad para 120, dice.

A Melilla últimamente nos traen lo peor de lo peor. Algo estamos dejando de darle a las compañías cuando no apuestan por nosotros. En todo caso necesitamos llamar la atención de los últimos responsables de que atraquen en nuestro puerto barcos viejos como el de Motril, que ha despertado la indignación y el ingenio entre los melillenses (“No mates los chinches, que llevan tu propia sangre”).

Siempre abronco a los políticos porque entiendo que estamos como estamos porque no pelean suficientemente por nosotros y si lo hacen, no consiguen lo que queremos. Pero entiendo que quien hace las inspecciones (¿Capitanía Marítima?) debería exigir a las compañías más seguridad y confort de los que tenemos actualmente. La idea es avanzar hacia adelante, ir a mejor. Si se ponen serios y le dicen a las compañías que los barcos viejos no salen, seguro aparece otros mejores.

Que Marina Mercante aumentara la edad de los buques de Melilla en el pasado contrato marítimo público dice mucho de lo que el Gobierno (en este caso de Rajoy-PP) quería para nosotros. Pero aquí sólo la oposición salió públicamente a exigir marcha atrás.

Yo no digo que al resto de políticos les haya gustado la decisión porque me consta que a algunos, incluso, les molestó muchísimo. Pero los morritos en ‘petit comité’ no resuelven el problema. No se trata de poner cara de vinagre mirando hacia Moncloa. Se trata de dar el callo para conseguir que las cosas cambien para bien y por el bien de todos.

Es cierto que la adjudicataria del contrato marítimo tiene buques recién reformados, en los que se invirtió un dineral. Quedaron francamente mejor, pero me pregunto si el motor y todo el mecanismo interno también pasó por el salón de maquillaje.

Aviones de Air Nostrum averiados, vuelos cancelados, billetes de barco agotados, pasajeros bajando por el garaje de un buque y el motor de un ferry incendiado… ¿Me dejo algo? ¿Qué más nos falta por ver este verano en Melilla?

Y lo peor de todo es que puede ser cierto eso de que nunca hemos estado mejor. No significa que estemos en la gloria sino que podemos estar infinitamente peor.

¿Es esto a lo que aspiramos? ¿Cómo es que este tipo de incidentes no se dan en Canarias o Baleares? ¿Por qué las navieras respetan esas rutas más que la nuestra?

Creo que nos hace daño compararnos con nuestros vecinos de Nador. Ellos se han quedado con nuestros mejores barcos. Se ve que del otro lado de la frontera los políticos no escatiman soltando dirhams. O somos unos agarrados o no sabemos gestionar el cotarro.

Que la delegada del Gobierno tenga que llamar al ministro de Fomento para que ‘pida’ a las navieras refuerzo para las líneas de Melilla dice mucho de lo poco que nos respetan las compañías.

¿Habrían vendido más billetes si la llamada hubiera salido de la Plaza de España? Sabrina Moh buscó una salida al barco. La Ciudad, al avión. Pero no son soluciones a largo plazo. ¿Cuántos veranos nos quedan por sufrir? Y mientras tanto, Nador navega a toda vela.