La Armada y el Santísima Trinidad: una larga historia.

 

 

 

 

¿Qué fue del Santísima Trinidad que estuvo atracado en el puerto de Málaga?

El barco, una réplica del galeón del siglo XVIII, fue trasladado en 2011 al puerto de Alicante para seguir con su actividad hostelera, aunque ahora se ha quedado sin permiso

La Opinión 04.04.2017 | 12:04

El Santísima Trinidad durante su estancia en el Puerto de Málaga y antes de su venta a una empresa de Alicante.

Durante cinco años fue un emblema de la apertura del puerto de Málaga. La réplica del galeón Santísima Trinidad, que estuvo atracado en el Puerto de Málaga de 2006 a 2011 funcionando como restaurante y bar de ocio nocturno, ahora está en el Puerto de Alicante con el futuro incierto. No cuenta ya con concesión para permanecer en el puerto y ha sido obligado a ir al dique seco para la reparación del casco, donde se ha detectado una fuga en el casco.

La Autoridad Portuaria de Alicante ha obligado a laempresa que gestiona la réplica del Santísima Trinidad a que abandone el muelle 4 del Puerto tras caducar en diciembre la concesión y no renovarlo. La réplica lleva amarrada en Alicante, junto al casino,desde el verano de 2011 cuando llegó remolcada de Málaga para convertirse durante unos años en uno de los atractivos de la zona de ocio al contar con un museo y un restaurante.

Tras una primera etapa de éxito, al final, los anteriores gestores acabaron cerrándola y traspasaron la propiedad a la sociedad Santísima Trinidad S.L., una empresa que había realizados obras y pretendía reabrir ahora su interior con un gastrobar. La decisión del Puerto es firme porque, según apuntan fuentes de la Autoridad Portuaria, el casco no ha superado una inspección técnica de Capitanía Marítima y debe someterse a una reparación del casco en dique seco. Inicialmente el Puerto de Alicante estaba dispuesto a ampliar la concesión hasta 2018, siempre que el casco hubiera superado la inspección submarina, pero los buzos detectaron una fuga de agua.

El Santísima Trinidad llegó al puerto de Málaga en 2006 para convertirse en uno de los primeros atractivos turísticos y de ocio de las instalaciones portuarias en plena transformación con el Plan Puerto-Ciudad. El buque, que atracó en el muelle 2 del recinto malagueño, comenzó a construirse en 2003 en Vigo y un año después (2004) recaló en el Puerto de Algeciras (Cádiz) para su finalización.

¿Quién o quienes autorizaron la construcción de aquel engendro

¿Qué relación existía entre el inspector general de buques, de la Dirección General de la Marina Mercante y el Alcalde de Málaga.?

Una larga historia

 


El Santísima Trinidad en el puerto de Málaga: 2011

l Puerto de Alicante ya cuenta con la orden judicial para el traslado de la réplica del Santísima Trinidad. Está previsto que el próximo 4 de julio, la próxima semana, los remolcadores comiencen a trabajar para desplazarlo, en principio al muelle 13.

Es el final de la odisea de este navío que llegó a aguas alicantinas en el verano de 2011 y que ha pasado por diferentes adversidades, sobre todo en los últimos tiempos, con la polémica sobre su permanencia.

 

AUDIO La odisea del Santísima Trinidad

AUDIO El ‘Santísima Trinidad’ en venta

 

El Puerto de Alicante acudió a los juzgados para que decretara el traslado de este barco que ha formado parte de la fisionomía de la fachada litoral durante seis años. No ha sido fácil su paso por la ciudad.

El anterior propietario ya lo puso en venta, por 750.000 euros, en noviembre de 2016 tras finalizar la última concesión de tres años otorgada, y manifestando que "no le quedaba otra opción" si no le renovaban la concesión. Angel Lorente,incluso, se mostró dispuesto a donar el barco a la ciudad tras poner de relieve el rechazo manifestado para su permanencia en el Puerto por parte del Ayuntamiento de Alicante, y que se convirtiera en un pecio

Pero el barco tuvo una vía de agua y llegó la opción del desguace que no culminó al comprar el actual propietario la réplica por un euro. Rafael Ibáñez reparó el casco de la embarcación y comenzó las negociaciones para reconvertir la actividad del Santísima Trinidad y conseguir el permiso para ello. Los esfuerzos han resultado infructuosos a pesar de que haya avanzado en el reconocimiento del navío como artefacto flotante.

Éstas eran sus aspiraciones y todo hace prever que llegan a su término.

La autorización judicial, una vez cortado el agua y el suministro eléctrico, fija en el 4 de julio el inicio del traslado a otro muelle de la dársena del Puerto y los remolcadores ya están preparados.

La réplica del Santísima Trinidad cuenta con 70 metros de eslora, 11 de manga y una superficie de 2.500 metros cuadrados

 

El comandante naval (Armada) de Alicante, acusa a los «rojos locales» de la retirada del Santísima Trinidad

Vallespín lamenta que hayan trasladado la réplica del barco ante «la complicidad de las autoridades nacionales y la pasividad de la Armada»

Isabel Vicente 09.07.2017 | 01:36

Imagen reciente de José Ramón Vallespín. agencias

OPINIÓN. Aclaración del comandante naval de Alicante

 

 

 

 José Ramón Vallespín, comandante naval de Alicante, ha difundido un escrito entre algunos de sus contactos en el que acusa a los «rojos locales» de quitar la réplica del barco Santísima Trinidad del puerto «para que esa esquina del puerto sea un símbolo de republicanismo». En su escrito, al que ha tenido acceso este diario, la máxima autoridad naval de Alicante indica que «aprovechando un momento de debilidad la ciudad de Alicante ha dado un paso de gigante en la expulsión de su puerto de un barco de la Armada, aunque solo lo fuera en efigie (por no ser no es siquiera un barco), con la complicidad de las autoridades nacionales y la pasividad de la propia Armada. Para mí es metafórico de su pérdida de prestigio en los últimos siglos».

Vallespín cree que «después del Santísima Trinidad, al tiempo, retirarán el cercano monumento a los militares de reemplazo» para añadir que   retirada de la réplica del barco «corre el deseo de los "rojos" locales de que esa esquina del puerto (el antiguo malecón) sea un símbolo de republicanismo (como eufemismo de izquierdismo). El plan está claro desde el principio y viene de muy lejos, viene de la historia de los Mártires de la Libertad (los del malecón precisamente)».

Vallespín culmina su escrito señalando que «el auténtico Santísima Trinidad se hundió, en manos de los ingleses, camino del puerto del monte de Tarik. Pero ojo, que en Trafalgar la Armada solo empató, que el que perdió fue Napoleón. Cuando de verdad se perdió aquella Armada fue en la desidia de los años posteriores».

La réplica del Santísima Trinidad ha sido retirada del muelle 4 del Puerto después de que la Autoridad Portuaria de Alicante instara a la empresa que la gestiona a abandonar la zona una vez que se ha decidido no renovar la concesión que se venía ampliando mes a mes tras haber caducado en diciembre del año pasado. La réplica lleva amarrada en Alicante, junto al casino, desde el verano de 2011 cuando llegó remolcada de Málaga.

l Puerto de Alicante ya cuenta con la orden judicial para el traslado de la réplica del Santísima Trinidad. Está previsto que el próximo 4 de julio, la próxima semana, los remolcadores comiencen a trabajar para desplazarlo, en principio al muelle 13.

Es el final de la odisea de este navío que llegó a aguas alicantinas en el verano de 2011 y que ha pasado por diferentes adversidades, sobre todo en los últimos tiempos, con la polémica sobre su permanencia.

MÁS INFORMACIÓN

AUDIO La odisea del Santísima Trinidad

AUDIO El ‘Santísima Trinidad’ en venta

El Puerto de Alicante acudió a los juzgados para que decretara el traslado de este barco que ha formado parte de la fisionomía de la fachada litoral durante seis años. No ha sido fácil su paso por la ciudad.

El anterior propietario ya lo puso en venta, por 750.000 euros, en noviembre de 2016 tras finalizar la última concesión de tres años otorgada, y manifestando que "no le quedaba otra opción" si no le renovaban la concesión. Angel Lorente,incluso, se mostró dispuesto a donar el barco a la ciudad tras poner de relieve el rechazo manifestado para su permanencia en el Puerto por parte del Ayuntamiento de Alicante, y que se convirtiera en un pecio

Pero el barco tuvo una vía de agua y llegó la opción del desguace que no culminó al comprar el actual propietario la réplica por un euro. Rafael Ibáñez reparó el casco de la embarcación y comenzó las negociaciones para reconvertir la actividad del Santísima Trinidad y conseguir el permiso para ello. Los esfuerzos han resultado infructuosos a pesar de que haya avanzado en el reconocimiento del navío como artefacto flotante.

Éstas eran sus aspiraciones y todo hace prever que llegan a su término.

La autorización judicial, una vez cortado el agua y el suministro eléctrico, fija en el 4 de julio el inicio del traslado a otro muelle de la dársena del Puerto y los remolcadores ya están preparados.

La réplica del Santísima Trinidad cuenta con 70 metros de eslora, 11 de manga y una superficie de 2.500 metros cuadrados.

 

A propósito del Santísima Trinidad

 

Carlos Bonet Pérez 14.07.2017 |

INFORMACIÖN - ALICANTE

No es raro que la pasión y las creencias, en todas sus formas, nublen la razón de las personas. Sin venir a cuento, personas a las que atribuimos conocimientos técnicos, formación y cultura nos sorprenden estruendosamente con salidas de pata de banco. El comandante de Marina de este puerto acaba de hacerlo con sus afirmaciones sobre la decisión de Capitanía de obligar a la «réplica» del Santísima Trinidad a realizar una serie de inspecciones técnicas. Impulsado por un equivocado ardor patriótico, que nos retrotrae a tiempos pre-democráticos, el comandante de Marina culpa a los «rojos locales» supuestamente ofendidos por lo que solo él considera una representación de un barco de la Armada, obviando la cruda realidad de los hechos.

Ver en un bar flotante y empresa privada una representación de los valores patrióticos de 1805 no deja de ser surrealista. La realidad es que se construyó sobre un casco de un viejo mercante que iba a desguace, se cubrió su parte sumergida con fibra de vidrio y se construyó una estructura con madera y plásticos, convirtiéndose así en una estructura flotante que no en un navío.

Entre otras cuestiones, la Dirección General de la Marina Mercante, debe dar cumplimiento a la ley y la normativa internacional en materia de seguridad y lo hace a través de sus capitanías marítimas, en el caso que nos ocupa, simplemente se ha exigido al propietario de ese artefacto flotante la aplicación de la ley, instándole a ocupar otro espacio en espera de la pertinente inspección y ello tras concederle una prórroga y haberse constatado posteriormente en inspección subacuática que la «réplica» sufría daños en su casco por acción galvánica.

La ley exige, sin exclusión, que todos los buques/estructuras de este tipo deban ser revisados periódicamente fuera del agua, dado que no es técnicamente posible hacerlo de otro modo, eso debería saberlo el señor comandante.

Por otra parte, me permito discrepar sobre la valoración del comandante sobre que tras todo esto están los rojos locales. Mire usted, al director general de la Marina Mercante lo nombra el presidente del Gobierno, en este caso el señor Rajoy que puede ser lo que usted quiera menos rojo, pero es que debo recordarle que en el Consejo de Administración de este puerto están representados, entre otros, la Diputación Provincial, Aduanas, la Patronal y Puertos del Estado y todos ellos apoyaron la decisión por unanimidad del cumplimiento de la propuesta.

No hay que alargar el tema, no tiene usted razón, señor comandante, y le hace un flaco servicio a la institución que usted representa con elucubraciones franquistas trasnochadas. Y si me pregunta a mí, como profesional de la mar de muchos años, le diría que yo nunca habría permitido colocar en ese lugar una industria tan peligrosa (una hoguera en potencia) y me parece muy acertada la decisión de retirarla a otro muelle y exigir el cumplimiento de la ley. Un incendio o un hundimiento de esa estructura de madera y plástico, ubicada en un espacio que es una auténtica ratonera y llena de turistas sería un drama para la ciudad.

¡Ah!, y sí, yo apostaría por retirar ese absurdo y antiestético monumento en «honor» del Servicio Militar Obligatorio que tanto daña a la vista.

Una última cuestión, dado que en este puerto no existe ni una mísera chalupa, ni una patrullera de la Armada, ¿qué sentido tiene mantener una Comandancia de Marina en un caserón emblemático frente al Meliá? ¿No sería más acorde con los tiempos y los intereses de la sociedad dedicar ese bello inmueble a otros fines?

Dicho queda.