Descubierto en Sitges los restos de un barco de la Guerra dels Segadors

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Los arqueólogos creen que la embarcación cargada con sustancias combustibles fue hundida el 1 de julio de 1642

Vilanova - Garraf | 30/04/2015 - 17:

Sitges. (ACN).- La primera fase de la revisión de la carta arqueológica subacuática de Sitges, iniciada por el Consorci del Patrimoni de Sitges bajo la dirección de Pere Izquierdo, ha localizado y documentado frente a la playa de l'Estanyol de Sitges los restos de un naufragio que parece que corresponde al buque de fuego De Marsays.

Según los arqueólogos, esta embarcación cargada con sustancias combustibles fue hundida el 1 de julio de 1642 después de incendiar la nave insignia de la flota francocatalana, el galeón De Guisa y Mare de Déu de la Victòria.

El yacimiento, que se remonta a la Guerra dels Segadors, ha sido destapado de la arena que lo cubría y documentado en 3D mediante la técnica de la fotogrametría.

La semana pasada, frente a la playa de l'Estanyol de Sitges, ya sólo a dos metros de profundidad, los arqueólogos localizaron bajo el agua un cúmulo de alquitrán fundido y solidificado de 25 metros cuadrados y casi dos metros cúbicos de volumen, adherido a la roca del fondo. Según las primeras investigaciones, los restos corresponden a la brulotes De Marsays y contenían una barra de hierro de 137 cm de largo, con dos remaches, que podrían corresponder al mecanismo de fijación del timón o a la sustentación de la cámara de fuego de brulotes.

El yacimiento ha sido completamente destapado de la arena que lo cubría y documentado en 3D mediante la técnica de la fotogrametría. Ahora se analizará la forma y la composición, para determinar, si es posible, la procedencia del alquitrán y la forma que tenían los contenedores en los que se dispuso dentro de los brulotes.

Los brulotes o barcos de fuego eran naves cargadas de material inflamable y/o de explosivos. A veces eran hechas expresamente y a veces eran naves viejas adaptadas a esta función. En el ejército francés las comandaba un brûlotier, con rango de teniente de navío. En la disposición de la batalla de 1642, los brulotes se situaban en los extremos de los flancos de la flota.

El primer brulote del Mediterráneo
Sólo se conoce la ubicación de los restos de tres brulotes en todo el mundo, y ninguno de ellos había sido documentado con esta precisión. Los otros dos se encuentran en las islas Scilly y cerca de Saint-Malô, en el Canal de la Mancha, y son más de medio siglo posteriores a la embarcación localizada en Sitges, que es el primer del Mediterráneo.

Según un comunicado de los Museus de Sitges, el hundimiento del De Marsays se produjo dentro de las operaciones bélicas de la Guerra dels Segadors, cuando Catalunya se puso bajo la protección del monarca francés Luis XIII.

En 1640, varios miles de soldados castellanos quedaron aislados en una bolsa que incluía las ciudades de Roses y Perpiñán. Todos los intentos castellanos para hacerles llegar suministros habían fracasado. Para auxiliarlos, se formó en Cádiz una inmensa flota, que todavía aumentó con dos naves más al pasar por Gibraltar y capturar dos naves holandesas que venían de las Indias Occidentales.

Según los historiadores, cuando la flota castellana llegó a divisar Montjuïc, el 30 de junio de 1642, la flota francesa del Levante al completo acababa de atracar en el puerto de Barcelona. Inmediatamente se desplegó y plantó batalla frente al delta del Llobregat, haciendo retroceder la flota castellana.

Al día siguiente, 1 de julio, se reanudaron los combates frente a las costas del Garraf. Hacia el mediodía, las dos naves insignia entablaron combate. El galeón De Guisa y Mare de Déu de la Victòria logró derrotar y capturar el galeón La Madalena. Varias naves castellanas acudieron a ayudar La Madalena, mientras que las franco-catalanas se volcaron a ayudar al Guisa. Enviaron hacia La Madalena el brulote De Marsays en llamas, pero esta nave se desvió (según las fuentes francesas) o fue desviada (según las fuentes castellanas) y impactó en el Guisa, que se encendió por los cuatro costados.

De los 540 hombres de la tripulación del Guisa sólo se salvaron 40 en dos botes. El capitán y almirante, Hercule Conigan de Cange, herido de un disparo en el brazo, rehusó abandonar la nave y murió abrasado. La Madalena fue capturada y la intentaron remolcar hacia Barcelona, pero se hundió enseguida.

Los trabajos de revisión de la carta arqueológica de Sitges continuarán hasta el mes de noviembre, con el patrocinio del Port d'Aiguadolç y del Club de Mar de Sitges. Se espera contar con más patrocinadores para alcanzar todos los objetivos.