EL CASO BALBÁS- ¿A partir de ahora, se certificará como bueno? (2)

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¿A partir de ahora, se certificará como bueno?

11-02-05 El Jefe del Servicio de Inspección de Buques de

la Capitanía Marítima de A Coruña, Sr. Balbás, ha sido expedientado y Fomento ha decidido que será cesado y trasladado. En esta ocasión, el “estado de cohecho” no ha podido soportar la presión por más tiempo y ha recurrido al expediente. Un burdo expediente falto de rigor administrativo, en el que el fin justifica los medios y los procedimientos. Pero que nadie se crea que a quien se está expedientando es al Sr. Balbas. Eso no es así; ese no es el problema. El problema es la amenaza que el Sr. Balbas representa para el “estado de cohecho”, ese que se asienta sobre la prevaricación, la corrupción, el sectarismo, y "sustanciosas recompensas”. Eso es lo que está en juego.

El Sr. Balbás ha cometido la “temeridad” de ponerse de parte de la ley, de las normas y reglas establecidas por el estado de derecho, y, por paradójico que resulte, la Administración pública le expedienta. La profesionalidad del Sr. Balbás como funcionario público no se ha cuestionado en ningún momento, pero parece ser que su empeño en cumplir y hacer cumplir razonablemente las normas lesiona ciertos intereses supuestamente inmersos en un ambiente de irregularidad permanente. El que se hagan cumplir las normas parece que supone un grave impedimento, tanto para esos negocios como para los funcionarios que prevarican habitualmente. Hay a quienes les interesa dejar claro que una cosa son las promesas electorales y otra el ejercicio del poder cuando se les confía el gobierno. Nadie ha podido,- a pesar de haberlo intentado-, que el Sr. Balbás renunciase al estricto cumplimiento de la norma en sus actuaciones como funcionario público. Y eso, pudiera haberse traducido en delito suficiente. Aunque ahora se disfrace de altivez y displicencia.

El Sr. Balbás es ingeniero naval, licenciado en ciencias exactas y funcionario por oposición, y a largo de su dilatada carrera administrativa ha dado pruebas de su buen nivel de conocimientos. En otras palabras, profesionalmente no hay razones para expedientar al funcionario Sr. Balbás. Quienes lo acosan lo saben perfectamente, aunque hayan intentado difamarle y desprestigiarle personal y profesionalmente. No deja de ser sorprendente en los tiempos que corren que se expediente al Sr. Balbás por ser “altivo”- esa parece ser una de las causas de su expediente-. Si ese fuese el motivo real del castigo, y aún en el supuesto de que tal “altivez”, o sea, “orgullo”, fuese mesurable y sancionable por encima de determinados niveles de gradación, serían muchos los que tendrían que preceder al Sr. Balbás en su destierro administrativo. Es muy significativo que los esfuerzos de la administración pública se malgasten en incoar un expediente a quien ha demostrado con sus actuaciones que está dispuesto a combatir las irregularidades en materia de construcción naval y seguridad marítima -que no debemos olvidar que son la causa fundamental del alto índice de accidentes del sector marítimo - y que esa misma administración guarde en lo más profundo de sus cajones casos como los siguientes: O BAHÍA, GALLEGO JOSE, SPIRIDOM. GERION, TACORONTE, SILVER SUN, CERVANTES, DIANA MARIA, ISURUS I y PRESTIGE, por citar solamente algunos de los más conocidos. La colección es interminable. ¿A quién se pretende castigar, al Sr. Balbás o al estado de derecho? Como es público y notorio - y así consta en los Juzgados- las denuncias por prevaricación y corrupción - en lo marítimo- apuntan desde hace años hacia la Capitanía Marítima de A Coruña, del mismo modo que podrían apuntar a algunas otras. ¿Por qué masacrar al funcionario que cumple y, por el contrario, se centrifugan los supuestos casos de prevaricación y corrupción manifiesta, y se deja en la más absoluta impunidad al prevaricador de oficio? ¿Es esa la filosofía de este gobierno? ¿Por qué no explican públicamente los responsables de este atropello las verdaderas razones del expediente? Para que no queden dudas al respecto, en los próximos días publicaremos un resumen cronológico de algunos de los casos -documentados y denunciados- de falsificación de certificados, "venta de titulaciones" expedición de certificados a barcos que no habían estado en España, desaparición de expedientes, acoso sexual, etc. etc. que se han registrado en la Capitanía Marítima de A Coruña.

También es público y notorio que existen claras discordancias entre los datos que figuran en los correspondientes certificados oficiales y las dimensiones reales, las potencias y los arqueos de muchas de las embarcaciones dependientes de esa Capitanía. Es demostrable también que se autorizaba la navegación de barcos con tanques comunicados y cuadernas podridas, con huellas de corrosión rellenas con soldadura. Algunos de los “capos” del contrabando parece ser que también eran buenos conocidos. En fin, que habría muchos motivos de expediente que se han diluido. Y ahora hasta es posible que se premie a quienes cometieron el garrafal error del SPIRIDOM. ¿Es ese el cambio de talante prometido para este país? Desde estas páginas hemos denunciado hasta la saciedad las irregularidades registradas en esa capitanía. Denuncias que en ningún caso tienen más respuestas que el silencio.

El típico silencio que forma parte del lenguaje de las "democracias" de pensamiento hermético y monolítico. La injusticia que se va a cometer con Fernando Balbás y su segundo de abordo,- también funcionario e ingeniero naval- es de las que harán época. Ellos podrán ser desterrados, pero lo que nadie podrá evitar es que se sepa que la Capitanía Marítima de la Coruña será como un sumidero de alcantarilla por el que se ha colado el estado de derecho.