Armada Española: un error muy caro

Armada.- Un error  muy caro

(aemc)

200 millones en 2014 para ‘adelgazar’ el submarino S-80

 

Industria amplía la financiación para resolver el sobrepeso de más de

120 toneladas del primer sumergible de diseño español

 

Miguel González Madrid13 OCT 2013 - 20:52 CET737

 

El Ministerio de Industria aportará el año próximo 208,7 millones de euros para corregir el sobrepeso del S-80, el primer submarino de nueva generación de diseño íntegramente español.

 

En teoría, se trata de un crédito reembolsable, a interés cero, que el astillero público Navantia deberá devolver cuando entregue el sumergible a la Armada. Lo más probable, sin embargo, es que los 15.000 millones adelantados ya por Industria para financiar los grandes programas de armamento acaben siendo condonados, pues ni en el escenario más optimista dispondrá Defensa a medio plazo de presupuesto suficiente para reintegrar esta cantidad al Tesoro.

 

Aún no se sabe cuánto costará subsanar el problema de diseño del S-80. Sí se sabe que la desviación en el peso es de aproximadamente el 7% del desplazamiento en rosca (sin combustible ni pertrechos), que estaba previsto en 1.700 toneladas. Es decir, unas 120, en vez de las 70 que se calculó inicialmente.

 

Según los expertos, el exceso de peso hace que el centro de gravedad del buque se aproxime al de empuje, lo que puede provocar un efecto peonza, además de impedirle emerger. Para evitarlo, hay que alargar el casco entre siete y 10 metros, lo que añade otras 20 toneladas y eleva el sobrepeso a un total de 140.

 

Lo habitual es que Industria prefinancie hasta el 60% de los nuevos programas de armamento, con el argumento de que se trata de subvencionar desarrollos tecnológicos. Sin embargo, dicho departamento ya había desembolsado más de 1.300 millones para el submarino S-80, por lo que estaría agotada casi toda la prefinanciación prevista, lo que ha obligado al Gobierno a aumentarla en más de 800 millones, hasta completar los 2.135 del presupuesto total del programa. Los primeros 208,7 se desembolsarán en 2014.

 

Esta fórmula permite mantener por el momento la ficción de que no aumenta el coste de los cuatro submarinos encargados por la Armada. Pero nadie duda de que, al final, se disparará el presupuesto muy por encima de los 2.135 millones previstos. Algunos expertos estiman el sobrecoste en unos 800 millones.

 

Defensa se niega a oír hablar de revisar el precio de los submarinos hasta que reciba el primero de ellos y compruebe que funciona. Sólo entonces decidirá si mantiene el pedido de cuatro unidades y a qué precio. Pero, dado el retraso del proyecto, eso no será antes de 2017.

 

Por indicación de la firma estadounidense Electric Boat, que ha firmado un contrato de asesoramiento con la Armada por valor de 14 millones, la construcción del primer submarino de la serie, el S-81 Isaac Peral, se ha paralizado, por lo que será el último en salir del astillero. La razón es sencilla: el S-81 está ya construido en más del 70%, por lo que habría que serrarlo para alargar el casco; mientras que la construcción del S-82, que se convertirá en el primero de la serie, va por menos de la mitad.

 

El S-80 no solo es el proyecto más costoso de la industria militar española, sino que puede convertirse en su mayor fiasco. De momento, ha dañado la imagen internacional de Navantia —que había alcanzado gran prestigio con la venta de fragatas a Noruega o Australia— y amenaza con dejar a España fuera del lucrativo mercado de submarinos.

 

Aunque Defensa insiste en que estos problemas son frecuentes en prototipos, el informe preliminar de Electric Boat señala graves deficiencias en los mecanismos de control y procedimientos de ingeniería. Fuentes de Navantia aseguran que los responsables del programa han sido sustituidos (incluido el director del astillero de Cartagena) y al frente del mismo se ha puesto al almirante retirado José Manuel Sanjurjo, bajo dependencia directa del presidente de la compañía, José Manuel Revuelta.

 

Estos cambios, fruto de la reorganización de la empresa, no suponen depuración alguna de responsabilidades. Y tampoco la ha habido en la Armada, que tenía la obligación de supervisar la marcha del proyecto.

 

Ni una auditoría pública, ni una comisión de investigación, ni una comparecencia parlamentaria. Algunos expertos señalan que si nadie pide responsabilidades es porque estas pueden estar repartidas: la jubilación forzosa de los ingenieros más experimentados de Navantia y la decisión de diseñar un submarino en solitario (tras romper con el astillero francés DCN) le corresponderían al anterior Gobierno.

Un submarino con sobrepeso

Al “Isaac Peral” le sobran al menos 75 toneladas por errores de cálculo

La entrega del S-81 se retrasa hasta dos años y aumenta su precio

La Armada busca 30 millones para prolongar la vida del S-74 “Tramontana’”

Miguel González Madrid 8 MAY 2013 - 19:26 CET234

Al Isaac Peral (S-81), el primer submarino de la nueva serie S-80 encargada por la Armada española al astillero público Navantia, le sobran entre 75 y 100 toneladas. Nadie lo dice con precisión, pues nadie lo ha pesado.

Este sobrepeso puede no parecer excesivo si se compara con sus 2.200 toneladas de desplazamiento en superficie y 2.430 en inmersión. Pero unas toneladas de más pueden comprometer la llamada reserva de flotabilidad, que permite a un submarino sumergirse, emerger y navegar; llenando y vaciando tanques. En otras palabras, el primer submarino de diseño español tiene un serio problema.

Navantia ha reconocido la existencia de “desviaciones relacionadas con el balance de pesos” —adelantadas por La Verdad de Murcia— y ha estimado que la evaluación del problema y su corrección supondrán un retraso de entre 12 y 24 meses en la fecha de entrega del buque. Es decir, que el Isaac Peral no estará en manos de la Armada en marzo de 2015, como estaba previsto, sino en 2016 o 2017.

Defensa asegura que “se está estudiando el alcance del problema para determinar su impacto en términos de tiempo y dinero”, pero no quiere pronunciarse, alegando que “se barajan distintas alternativas”.

Todas pasan por alargar el casco, prolongar sus 71 metros de eslora. Es decir, no se trata de adelgazar el submarino, sino de crecer para reequilibrar el peso. Pero no es lo mismo agregarle algún anillo suplementario que rediseñarlo por completo.

El exceso de tonelaje —consecuencia de errores de cálculo en los trabajos de ingeniería— supondrá no solo un retraso, sino también un sobreprecio, que en este momento nadie se atreve a evaluar. El programa S-80, con un presupuesto de 2.200 millones de euros para cuatro sumergibles, es ya uno de los más costosos de las Fuerzas Armadas y el más importante de los encargados a la industria nacional.

El equipo de propulsión AIP se quemó y se negocia un recambio

La decisión de construir un submarino de diseño español está en el origen de muchos de los actuales quebraderos de cabeza. Tras el divorcio con el astillero francés DCN —con el que coprodujo los sumergibles Scorpène—, Navantia se lanzó a la aventura de construir, por primera vez en su historia, un submarino completo. Para algunos, fue una temeridad; para otros, un reto que, si tenía éxito, permitiría a España competir con su propio producto en el floreciente mercado mundial de submarinos.

 

Sin embargo, para resolver este problema Navantia recurrirá al “asesoramiento técnico de un socio tecnológico” extranjero. Lo más probable, según las fuentes consultadas, es que contrate a Electric Boat, una filial de la estadounidense General Dynamics que ya evaluó el proyecto original.

El sobrepeso no es el primer escollo con que tropieza el S-80. Aunque sea menos llamativo, el problema más complejo tecnológicamente está en su sistema de propulsión. La característica más novedosa del S-80 es que irá equipado con un sistema de propulsión independiente del aire (AIP). Eso supone que en vez de tener que emerger cada pocas horas, como los sumergibles convencionales, le bastará con hacerlo cada 15 o 20 días, casi como un nuclear.

Hay varios sistemas AIP operativos, como los fabricados por Suecia o Alemania, pero de nuevo aquí se optó por una solución española. Por indicación de la Armada, Navantia contrató con Hynergreen (una filial de Abengoa) la fabricación del procesador de bioetanol, que produce hidrógeno a partir de dicho combustible. La empresa diseñó un procesador a gran escala, pero falló a la hora de miniaturizarlo y el prototipo se quemó. Navantia está ahora en conversaciones con Técnicas Reunidas para que fabrique el procesador de bioetanol de los primeros submarinos.

El retraso provocado por el exceso de peso dará más tiempo para resolver el problema del AIP, aunque Defensa no descarta que el primer S-80 se construya sin incorporar todavía el nuevo sistema de propulsión. No parece que ese fuera un gran negocio: un submarino indiscreto con sobrepeso y sobrecoste.

La Armada busca 30 millones para prolongar la vida del S-74 “Tramontana”

Navantia alega que “los retrasos son comunes en estos proyectos”

 Miguel González Madrid 8 MAY 2013 - 19:22 CET1 .- EL PAíS

Navantia resta importancia a los problemas que rodean al S-80. Alega que “los retrasos son comunes en estos proyectos y entran dentro de la normalidad”, pues se trata de “un submarino de la siguiente generación, que enfrenta soluciones tecnológicas inéditas, por lo que no se pueden descartar problemas técnicos”.

 

La demora tiene, sin embargo, efectos colaterales. El más inmediato es la necesidad de acometer urgentemente la gran carena del submarino Tramontana (S-74) para alargar su vida operativa un lustro. Si no se hiciera esta obra —que implica desmontar el submarino y renovarlo por completo—, el S-74 debería quedar en inmovilizado a partir de julio y la Armada se quedaría con solo dos submarinos: el Galerna (S-71) y el Mistral (S-73). El primero completará su vida operativa en 2016, por lo que a partir de esa fecha solo seguiría en servicio el Mistral.

 Con el calendario inicial, el Isaac Peral debería tomar el relevo al Galerna, pero no hay garantías de que ello sea posible, por lo que la Armada busca ya entre 30 y 35 millones de euros, que es lo que cuesta la gran carena del Tramontana, para la que no hay fondos en el presupuesto de Defensa. Ya se planteó un problema similar con el Mistral y la Armada tuvo que recurrir a una partida destinada a comprar torpedos. Incluso prolongando la vida del Tramontana, España solo tendrá dos submarinos a partir de 2016 (lo que supone uno disponible en el mejor de los casos), frente a los cuatro con los que contaba hasta que hace dos años dio de baja al Siroco (S-72) por falta de presupuesto para su gran carena. Pero incluso más importante que perder los submarinos es mantener sus dotaciones. Formarlas cuesta muchos años y dinero.