AEMC. NUEVA ETAPA. NUEVO FORMATO

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El pasado día 19 de enero de 2013, la Asociación Española de la Marina Civil, ha introducido modificaciones en el formato de su página web. Con los cambios introducidos se pretende hacer más fácil localización y lectura de los miles de artículos, noticias, informes publicados desde sus inicios, a finales de 1993, hasta la fecha. El nuevo formato aún está en una fase experimental, por lo que habrá de pasar un tiempo antes de alcanzar su pleno rendimiento. Les pedimos disculpas por las molestias que puedan derivarse de este periodo de adaptación.

No es menester recordar que la Asociación Española Marina Civil no recibe ningún tipo de subvención, ni pública ni privada,  y sus objetivos han quedado bien definidos  a lo largo de su dilatada trayectoria al servicio de la Marina Civil. Afortunadamente nuestros lectores se cuentan por miles y ellos son la razón fundamental de nuestra permanencia y deseo de superarnos en la medida de lo posible.

Si la sociedad española está en crisis aún lo está en mayor grado la Marina Civil, que desde el inicio de los años 90 del siglo pasado ha entrado en una fase de degeneración progresiva y alarmante desprofesionalización, demostrándose falaces las estrategias puestas en práctica desde entonces, sin que esta la fecha haya motivos para vislumbrar ni un cambio de aptitud ni un proyecto digno de crédito. Es evidente que sin ideas, sin proyectos renovadores, sin ánimo de regenerar los equipos humanos, no hay posibilidades de cambio. El tiempo de los plagios vendidos como grandes logros personales, del café para todos, de los voceros serviles, de los tecnoburócratas acartonados y de los taimados caídos del guindo no conduce más que al fracaso. El tiempo y los hechos así lo han confirmado. La opacidad no es la mejor forma de eludir las graves responsabilidades de los partidos políticos, patronales, organizaciones profesionales y sindicales en el hundimiento de la Marina Civil. Puertos, pesca, astilleros, marina de recreo, marina mercante, están en una situación intolerable para un país marítimo como España. Es hora de reconocer que se ha errado el rumbo y se ha hecho de forma total. No hay un solo sector marítimo que se haya librado del desastre. Y todo apunta a que nuestros responsables o irresponsables políticos siguen obstinados en seguir por el mismo camino. El último decreto sobre la gestión de las situaciones de emergencia en casos de contaminación es otro alarde de ignorancia y temeridad propia de quienes creyeron que la gestión del accidente del Prestige era cosa fácil y alcance de cualquier iluminado con oportunidad de mando. El juicio del Prestige es un magnífico escaparate para admirar en su apogeo nuestro glorioso desastre marítimo.

Es obvio que todos cometemos errores, pero debe ser obvio tamibén que cuando los errores son evidentes, debemos rectificar y estamos aún más obligados a hacerlo si estamos el timón de la gran nave del Estado.

Lo hemos repetido hasta la saciedad y con motivo de la aparición de esta nueva ventana de comunicación no renunciamos a volver a repetirlo: la militarización encubierta de la Marina Civil y la tecnoburocratización de la gestión náutica es un error mayúsculo. Y a los resultados nos remitimos. El colectivo de marinos profesionales se está reduciendo drásticamente, y las Escuelas y Facultades de Marina Civil se están convirtiendo en centros especializados en productos de exportación, ante la indolencia o complacencia de quienes hace años que deberían haber reaccionado con fuerza. Hay razones pues para seguir trabajando no para enriquecerse como parásitos de la Marina Civil, sino para recuperar un sector de vital importancia para los profesionales y para el conjunto de la sociedad española.