El primer capitán general de la Real Armada Española fue un corsario francés nombrado por Felipe V

18 de mayo de 20224

AEMC

Ante el reiterado empeño de presentar a la Armada Española como una organización militar protagonista de hechos históricos como el llamado descubrimiento de América, y todos los que le sucedieron, tanto en el continente americano como en Oceanía, así como el diseño y construcción de galeones, es necesario hacer pública la Real Cedula que se toma por la propia Armada como punto de partida de la creación de la Real Armada Española.

En esta Real Cedula queda patente que el primer Capitán general de la Armada Española fue, un capitán de la Marina Mercante francesa, que llegó a ser Teniente General de la Armada Francesa.

Este es un dato que la Armada Española o bien oculta o ha procurado que no tenga la divulgación que merece.

Es de lamentar que después de casi 50 años de régimen democrático los sucesivos gobiernos hayan consentido que la opinión pública española siga sumida en la confusión o la ignorancia sobre la verdadera historia de la Marina Española, de la que forman parte tanto la Marina civil como la militar.

Seguir divulgando que Patiño fue el creador de la Armada Española y de la Academia naval, es de una falta total de rigor. Patiño fue en gran funcionario, con formación de cura, que mereció el favor del cardenal italiano Alberoni, y fue designado como intendente. Nunca fue marino ni civil ni militar. El verdadero impulsor de la Marina militar española fue un capitán de la marina civil, incorporado posteriormente a la incipiente marina militar, cuyo nombre es Andrés del Pes.

Hasta bien entrado el siglo XVIII, en España no hubo ni un solo marino de guerra formado en una academia naval.

Es vergonzoso que el gobierno español y los partidos políticos del arco parlamentario sigan consintiendo y alimentando que la falacia y las apariencias desvirtúen la historia marítima de España

 

Real Cédula de 21 de febrero de 1714, durante el segundo asedio a Barcelona:

 

Por cuanto considerando cuanto importa a mi servicio bloquear por mar la plaza de Barcelona hasta su rendición, y necesitando a este fin de fuerzas marítimas correspondientes a expedición, demás de las que están ya juntas y se van formando, he solicitado con el Rey Cristianísimo, mi señor y mi abuelo, me asista con dos fragatas y otras embarcaciones menores armadas, que se equipararán y mantendrán a mi cota en esta función;  pero como para tan crecido número de bajeles de que se compondrá mis escuadras no hay bastantes oficiales de marina en España, ha sido preciso me socorra también S.M. Cristianísima con algunos de diferentes grados , y particularmente con los Generales capaces de y mandar el todo, como son: el teniente general de las armadas navales Don Juan Ducase, por las repetidas experiencias que tengo de sus méritos y haber mandado en diferentes ocasiones escuadras con título mío de Capitán General de la Armada; y en caso que por sus achaques no pueda hacerme este servicio, ha ofrecido S.M. Cristianísima que vendrá en su lugar el baylo* Bellefontaine, que también tiene en Francia el mismo grado de Teniente general de las armadas navales; el cual, en caso de no venir Ducasse, mandará en jefe todas las escuadras y fuerzas marítimas que tendré en el Mediterráneo para sujetar los rebeldes de Barcelona y Mallorca; Y al cabo de escuadra marqués de Gavaret, que en caso de ausencia o enfermedad del Teniente general que mandare, mandará también en jefe estas escuadras; y para que entre los demás oficiales y los de España o de otras cualesquiera naciones que puedan concurrir a esta función u otras de mi servicio no se ofrezca embarazo, he resuelto por regla general, para de aquí adelante, restablecer todos los grados de mar que por lo pasado había en las armadas de España, declarando al mismo tiempo la alternativa y correspondencia e estos tienen y debe practicarse con los diversos grados con que sirven los oficiales de Francia de esta forma:

-      El primero y mayor grado de todas mis fuerzas marítimas ha de ser el de Almirante general de mar, que corresponderá al de Grande Almirante de Francia.

 

-      El segundo, el de Gobernador del mar, que corresponde a Vicealmirante de Francia.

 

-      El tercero, el de Tenientes generales del mar, que corresponde a Teniente general de armadas navales de Francia.

 

-      El cuarto, el de Capitanes generales de Armada, que corresponde a Cabo de escuadra naval de Francia.

 

-      El quinto, el de Almirantes generales de Armada, que corresponde a Capitanes de naos de línea de Francia.

 

-      El sexto, el de Almirantes reales de Armada, que corresponde a Capitán de fragata ligera de Francia.

 

-El séptimo, el de Almirante de Armada, que corresponde a capitán de barlote, corbeta, bergantín u otra embarcació1n ligera armada en guerra.

 

-      El octavo, el de Capitanes de mar y guerra, correspondiente al de capitán de bajel particular armado, sea de corso, de guerra o mercante con misión real, suprimiendo como suprimo, todos los demás grados de la Armada que no sean los que vienen expresados, quedando también suprimidos los de Generales de flotas, galeones, armada de barlovento y todos los demás grados que había en ellas; porque reservó en mí el repartir los oficiales que hubiesen de servir en lugar de éstos los que correspondiesen de los grados que queden existentes, sin que haya la diferencia de los grados que había de una Armada y otra; en cuya consecuencia he nombrado a los dichos D. Juan Ducasse y baylo Bellafontaine, Tenientes generales del mar, que es el grado con que han de servir en España, para que mande en jefe, y al cabo de escuadra marqués de Gavaret, en caso de enfermedad o ausencia del Teniente general que mandare, mandará también en jefe estas escuadras , mediante el título que se le despache de Capitán general de Armada. Por tanto, mando a todos los Capitanes generales y Gobernadores de plazas lo tengan así entendido por su puntual observancia en la parte que respectivamente pertenezca a cada uno, dando las órdenes convenientes para que se anote este despacho en los oficios o partes donde convenga tenerse presente, que así es mi voluntad.

-      (texto que fue publicado por Fernández Duro, en el tomo VI, pags. 112.113. Manuscrito 2221folioso 17-1 y en el AHNSección Estado libro 696

 

La Armada Española ha sabido rodear de heroicidad y grandeza su corta trayectoria histórica mostrando lo más aparente y refulgente de sus actuaciones, pero ha procurado pasar de puntillas sobre la realidad de su personal, y así lo confirman entre otros, el Dr. Andújar, destaca la ausencia de análisis relativos a esta cuestión «El estudio de la marina borbónica desde la perspectiva de la historia social está por hacer. Frente a la proliferación de estudios que ha conocido el ejército, la marina, sobre todo en cuanto a su oficialidad se refiere, sigue siendo una gran desconocida» (Andújar, 2014: 408).