El Cason. Se generó pánico

La historia del Cason, el buque chino de bandera de conveniencia que embarrancó en las costas de Fisterra el 5 diciembre de 1987, retoña con cierta frecuencia y se ha pretendido reescribirla en varias ocasiones, quizás porque escuece en la memoria de algunas personas que quisieran volver atrás en el tiempo para rectificar actuaciones que siguen pesando como una losa faraónica sobre sus conciencias. 

Es cierto que se acumularon errores y se orquestaron auténticos espectáculos esperpénticos. Por parte de algunos se trató de culpar del accidente a la Dirección General de la Marina Mercante, que no fue informada del accidente hasta que el Cason había sido embarrancado en las costas de Fisterra.

Como el tiempo borra testimonios y recuerdos, algunos oportunistas aprovechan el olvido para reinventar la historia del Cason y colocar nuevos relatos ajustados a sus deseos. Y así es que siguen apareciendo relatos torticeros en los que las palabras y la intoxicación de datos se utilizan para desvirtuar unos hechos que por no haber sido juzgados formalmente no les merecen un mínimo respeto. 

Las dos fases del accidente

El accidente del Cason presenta dos fases claramente diferenciadas.

La primera que se inicia con el SOS del Cason frente a las costas gallegas y culmina con la embarrancada del buque en las inmediaciones de Cabo Finiserre. En esa primera fase la gestión del accidente fue asumida exclusivamente por la Armada Española, que moviliza al remolcador Remolcanosa Cinco, cuya actuación sería decisiva en la embarrancada del buque Cason y los posteriores acontecimientos. 

La segunda fase corresponde al rescate de las mercancías peligrosas y al desguace del barco en pleno invierno en las costas de Fisterra. En esta segunda fase es la Dirección General la que tiene que tomar las riendas y solucionar una situación técnicamente compleja rodeada de un ambiente de tensión permanente creado por lobos hambrientos de poder y otros intereses concurrentes interesados quizás en abortar la desmilitarización progresiva de la Marina Civil y la creación de un Ministerio de la Mar. 

El pánico colectivo 

El clima de tensión y de pánico colectivo que empañaría la gestión del accidente se gestó con las desafortunadas declaraciones del Comandante de Marina de A Coruña como quedó patente en algunos medios.

Los titulares reflejan lo ocurrido

Reproducimos lo publicado por la Voz de Galicia el 8 de diciembre de 1988