Fallecen dos pescadores tras el vuelco del cerquero “Sempre Güeto” en las costas de Galicia.

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 AEMC 20706/2021

Se desconocen las condiciones de estabilidad en las que navegaba el buque siniestrado, Sempre Güeto,  pero de cara a la opinión pública la causa del accidente se dice que sido un “golpe de mar”, que es una vieja y socorrida forma de alejar sospechas sobre las posibles causas reales del accidente.

Lo cierto es que llueve sobre mojado, se cuentan por decenas los pesqueros que han volcado por errores de diseño, por deficiencias en las condiciones de equilibrio del barco. Si la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos investigase los accidentes con el debido rigor -con criterios profesionales y sabiendo lo que investiga- se podrían conocer y atajar las verdaderas casusa de este tipo de accidentes. Pero la CIAIM es una caricatura de lo que debería ser, un tabernáculo de componedores.

Nunca se debe olvidar que los barcos nacen en las memorias técnicas, en los cálculos de ingeniería, y en los procesos administrativos que autorizan su construcción. En los astilleros  se acopiarán los materiales y se aplicarán los procesos constructivos, los apaños y las reformas, las pruebas y las firmas, los cambios a posteriori, las reformas, la incorporación de equipos que alteran las condiciones de estabilidad iniciales, algunos elementos que elevan el centro de gravedad del barco.

 

Fotografía La Opinión A Coruña

 

En el caso del Sempre Güeto, si se comparan las dos fotografías que se incorporan, una del barco recién botado, extrraída del Censo oficial, y otra posterior, se pueden apreciar diferencias sustanciales que pueden influir en la estabilidad del pesquero. 

En el manual de estabilidad del barco, documento refrendado por la Administración competente,  se suelen establecer limitaciones a la carga sobre cubierta que no  se corresponden con las necesidades del barco en servicio. Es frecuente que los aparejos de pesca pesen más de lo previsto inicialmente, se carguen cajas sobre cubierta que deberían ir directamente a la bodega, etc. En pocas palabras, el barco que faena en la mar no es el barco aprobado en los papeles. Pero todo esto la CIAIM (Comisión de Investigación) lo silencia, lo ignora. La culpa será siempre o casi siempre del patrón, del capitán, de los marinos civiles. 

Los clanes viciados no aparecerán en el informe, que ofrecerá todo lujo de detalles y florituras tecnoburocráticas. Todo un artificio para tapar una realidad que conecta con prácticas indecentes.

Los golpes de mar forman parte esencial del escenario marítimo y los barcos deben de estar construidos y navegar en condiciones que los soporten sin sufrir problemas graves.

Los accidentes en la pesca, en general, son fruto de irregularidades que deberían corregirse. Las Administraciones públicas, especialmente las competentes en esta materia, deberían enmendar sus conductas  y cambiar sus conciencias sociales. Deberían ser conscientes que sus prácticas corruptas, cuando se enraízan, se traducen en siniestros graves, en viudas y huérfanos inocentes a los que se les deja en condiciones miserables.

Deben de ser responsables y tener presente que una vez producido el accidente es esencial que actúen con eficacia los medios de Salvamento Marítimo, pero si estos están en manos de tecnoburócratas, intrusos y otros especímenes parasitarios de lo público, los resultados serán cada día más ineficientes.

No hay razones ni para la militarización ni para la privatización del Salvamento Marítimo, por mucho que digan los de siempre y los políticos incrustados en el sistema de Salvamento a través de puertas giratorias.

Y no habrá que olvidar los daños causados al medio ambiente.

Un gobierno que dice ser de izquierdas y plenamente comprometido con una democracia digna de un país moderno y civilizado no debería  dar soporte a modelos y personajes instalados en los sombríos sótanos del sistema.