La eterna caverna

 

                                                                   

La Marina Mercante española es desde hace algunas décadas un barco a la deriva,  un buque sin rumbo. Hace años que navega a merced de incompetentes y otras gentes de vulgar trasiego. En tales circunstancias será difícil evitar que su embarrancada sea permanente.  En los años ochenta del siglo pasado, los partidos políticos incluían en sus programas asuntos relativos a la Marina Mercante. Hoy ni se acuerdan de ella. No existe, el vacío es total. Solo es noticia por sus negocios sospechosos y por los accidentes. Su marginalidad y decadencia no puede ser más patente.

Un congreso que sintetiza la estrategia de exclusión

En junio de 2018, el socialista Pedro Sánchez,  tras haber derrotado en una memorable moción de censura al hasta entonces presidente, Mariano Rajoy, conseguía alcanzar la presidencia del gobierno de España, pero ni Pedro Sánchez ni su equipo eran personas conocedoras o próximas a la marina mercante.

Por aquellos días, la Real Liga Naval Española y el Clúster Marítimo Español, ambos de marcado carácter conservador, se movían para organizar, con la colaboración de otro conocido conseguidor, el IV Congreso Marítimo Nacional, cuyos objetivos se identificaban con el carácter militarista y naval que ha marcado el fracaso marítimo español durante las etapas conservadoras.

La Liga Naval como se recordará nació tras el rotundo fracaso de la Armada Española en Cuba y en Filipinas. El impulsor fue el conservador Maura, que la crea como elemento aglutinador de las fuerzas marítimas  estrechamente vinculado a la Armada Española. El Clúster Marítimo Español, de origen reciente, tiene una finalidad semejante: integrar fuerzas de carácter marítimo.

Nada tenía pues de extraño que el Congreso se presentase como un foro capaz de expresar la voz conjunta del sector del sector marítimo. Sin embargo, esa pretensión era intrínsecamente falsa, entre otras razones,  porque se excluía a los genuinos representantes de los profesionales de la Marina Civil (asociaciones, COMME sindicatos etc.) Configuración que confirmaban el carácter excluyente del Congreso. Se incurría una vez más en el modelo borbónico proclive a someter la gestión de la Marina Civil al capricho de una Armada con malformaciones congénitas y trayectoria elocuente. De Trafalgar a Cuba y Filipinas, y otros menesteres..

Aquel Congreso era la culminación y remate de otros anteriores, marcados por el espíritu de extrema derecha fomentado desde la DGMM de Rajoy.

La tradicional filosofía fascio-naval de hacer Marina Civil sin marinos civiles, vuelve a estar presente, por mucho que gobierne un partido que se proclama de izquierdas.

La proclama del Congreso

Los conspicuos ideólogos del fracaso marítimo actual, lanzaban su clásico mensaje de “dotar de una mayor visibilidad al sector marítimo, apelando a crear una conciencia marítima en España que sirva de elemento económico dinamizador a través de todos los actores implicados”. Palabrería y falacia tradicional, lo que traducido en términos económicos y sociales, significa: parasitismo milico-naval, menos flota mercante, derroche en hormigón y más espacios portuarios ociosos, construcción naval subvencionada, cara y marginal, proliferación injustificada de capitanes de yate, salvamento marítimo desnortado en manos de intrusos navales, directores generales náuticamente ineptos, militarización de funciones civiles, políticas claramente capitanofóbicas, opacidad, falseamiento y apropiación de la historia de la Marina Civil, y como prueba, la  militarización del V centenario de la primera vuelta al mundo, etc. En resumen, una colección de patrañas y políticas propias del resurgir del espíritu fascio-naval característico del franquismo.

Esa es la atmosfera que envuelve actualmente a la Marina Civil española. Pero la pregunta de fondo es ¿Quién dirige actualmente la política marítima en España?

La respuesta no es sencilla. Y dudamos que ni los partidos y los poderes fácticos, si aplican un ápice de sinceridad, ni ellos ni el gobierno puedan contestarla de forma clara y convincente..

La degradación es total y el desgobierno completo.

La transición circular impulsada por el bipartidismo corrupto nos ha llevado de vuelta al inicio de la democracia, al 78. Y existe un claro riesgo de caer en un nuevo pozo negro.

Cada cual debe conocer la situación y decidir responsablemente lo que prefiere.

Una sociedad que vota a los corruptos y a los herederos de la caverna, es una sociedad enferma.