Ministra de la Mar. Francia

 

                                                              Annick Girardin. Ministra de la Mar de Francia

En la mar no hay Pirineos, sin embargo las barreras mentales, los lastres ideológicos, los sectarismos tecno piadosos, el militarismo marítimo  de cuño borbónico, la inercia histórica de una Universidad de secano y trigal, el reducto naviero, el clan del hormigón y su feudo marítimo portuario forman en la España actual, por increíble que pueda parecer, una barrera infranqueable, mayor  que cualquier cadena montañosa. La España oficial sigue anclada en el pasado. Aferrada a valores caducos, a la mala conciencia generada por los fracasos derivados de políticas navales erróneas. Trafalgar, Cuba, Filipinas y lo que no está escrito siguen pesando demasiado en el espíritu nacional y sus paladines. Marginar y machacar a los marinos civiles sigue siendo una obsesión subsecuente.

España debería mirar a la mar sin complejos, debería crear estructuras administrativas integradoras, capaces de armonizar su potencial marítimo. Debería superar los traumas navales del pasado. Para ello debería garantizar la profesionalidad de marinos y no marinos en todos los cargos públicos y miembros de las Administraciones públicas competentes en Marina Civil. Estas medidas deberían ser un imperativo de cara al futuro.

¿Cuándo podremos superar el Prestige real? El que se gestó en esa atmósfera de nostalgias e ignorancia con título.

Cuándo se podrá erradicar para siempre: "el no sé lo que es un rumbo, pero tomo decisiones que me superan ampliamente.

¿Cuándo se podrá liberar a la Marina Civil de los “cilicios” de tecnoburocráticos  que carecen de formación náutica y de experiencia en la mar?

Poner fin al derroche portuario es apremiante. España no debe  seguir tirando bloques de hormigón a la mar para crear infraestructuras ociosas. 

Nuestros gobernantes deben de asumir que el concepto de Marina Civil supera por los cuatro costados el concepto de transporte marítimo.

La ley de Puertos ha sido un lastre insuperable para el progreso de la Marina Civil.

Un gobierno progresista no puede claudicar ante la presión de la España decimonónica.

Portugal ya ha superado su "glorioso" pasado.