ESPAÑA NECESITA UN MINISTERIO DE LA MAR Y UNA LEY DE MARINA CIVIL

 

Hace 35 años  la desmilitarización y la reforma de la Administración de la Marina Civil ya eran  necesidades apremiantes. Hoy lo son mucho más.

El fracaso del modelo marítimo bipartidista, basado en la corrupción, desprofesionalización náutica, el militarismo remanente, la tecnoburocracia naval, el nepotismo, la dispersión de competencias, la tolerancia con el abuso naviero, las privatizaciones de saldo, las titulaciones de tómbola, la siniestralidad, la bandera desteñida,  el derroche  y  las ocurrencias arrojan un saldo muy negativo para el interés general. España es hoy un país marítimo devaluado. Un país que tomó el rumbo equivocado. 

Francia, Portugal y otros países ya tienen ministerios de la Mar y los Puertos ocupan el lugar que les corresponde.

En 1986 se había iniciado un justo y esperanzador cambio de modelo, pero hubo quienes con su frivolidad y afanes inconfesables consiguieron abortar aquel proceso. 

 

Esto publicaba el diario el PAIS en 1986.

 

Las competencias de Defensa en la marina mercante pasarán a la Administración civil

 

La comisión interministerial que durante más de un año ha estado trabajando en el estudio, y reforma de los órganos de la Administración del Estado competentes en materia de actividades marítimas ha propuesto en sus conclusiones finales, presentadas al Ejecutivo la semana pasada, la transferencia a la Administración civil de las competencias hasta ahora desempeñadas por el Ministerio de Defensa. Esta transferencia, de llevarse a cabo, colmaría una aspiración histórica de los profesionales de la marina mercante española y tendría una importante repercusión en el transporte marítimo, pesca, puertos, costas y aspectos laborales y sociales.

La Comisión Interministerial de Estudio y Reforma de los órganos de la Administración del Estado (Cominmar) relacionados con las actividades marítimas fue creada por acuerdo de Consejo de Ministros de 12 de diciembre de 1984 y regulada por orden ministerial de 30 de enero de 1985, y ha estado formada por representantes de la mayor parte de los departamentos ministeriales, bajo la presidencia del representante del Ministerio de la Presidencia. La comisión ha venido realizando sus trabajos desde marzo de 1985, poniendo fin a los mismos con el pleno celebrado el pasado 6 de junio.Su labor se ha desarrollado en cuatro grupos de trabajo que han realizado tareas sobre delimitación de competencias marítimas, ordenación de competencias en los puertos, evaluación de las necesidades y cualificación del personal que haya de ocuparse de la ordenación y control de las actividades marítimas, y diseño de un modelo de organización de un servicio de vigilancia en la mar, con cuantificación de los medios personales, materiales y presupuestarios.

 

Las propuestas elevadas al Gobierno sintetizando los trabajos de los cuatro grupos se refieren a la conveniencia de transferir a la Administración civil las competencias desempeñadas hasta ahora por el Ministerio de Defensa; proceder a reasignar las competencias marítimas entre los departamentos ministeriales civiles; refundir en un módulo civil la Secretaría General de Pesca Marítima, la Dirección General de Puertos y Costas, la Dirección General de la Marina Mercante y el Instituto Social de la Marina; elevar al Gobierno las dos alternativas presentadas en relación con la ordenación portuaria; dotar a la Administración marítima española de un cuerpo con formación técnica marítima, y crear un servicio de guardacostas de carácter civil, con naturaleza de organismo autónomo encuadrado en el departamento con competencias marítimas.

 

De adoptarse los planteamientos de la Cominmar, España se situaría en un importante lugar en el contexto europeo y podría desarrollar un programa coherente de política marítima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de junio de 1986.

 

A día de hoy optar por  prolongar por más tiempo la degeneración de la Administración marítima y  la Ley de Puertos y Puertos sería apostar por un desastre garantizado.