Bruselas da un ultimátum a España para que cumpla las normas de formación de marineros (I)

 

 

 

La Comisión da dos meses al Gobierno para que corrija las deficiencias de su sistema de titulaciones

CARMELA QUEIJEIRO

LA VOZ

REDACCIÓN 18/02/2021 18:54 H

La Comisión Europea ha dado un tirón de orejas a España por no cumplir las normas sobre el nivel mínimo de formación en las profesiones marítimas. Bruselas ha remitido al Gobierno español un dictamen motivado en el que reprocha que no haya adoptado las medidas necesarias para cumplir con la normativa comunitaria en la materia, recogida en la directiva 2008/106/CE (que deja fuera a la pesca y a las de náutica de recreo) y da dos meses para que adopte medidas correctoras al respecto.

Las reglas que recoge esa normativa tienen como objetivo garantizar que las normas de formación se respeten en toda la UE y estén en consonancia con las normas acordadas a nivel internacional y, a juicio de la Comisión, las de España no lo están. Y no lo están ni en cuanto a la certificación de la gente del mar; ni en la gestión de la calidad de las instituciones de educación y formación marítimas; ni en el diseño, revisión y aprobación de programas y cursos marítimos; ni en el seguimiento y evaluación de la instrucción por parte de la Administración marítima, ni en la fiscalización de la cualificación de formadores, instructores, evaluadores y supervisores; ni en el uso de simuladores.

Si en esos 60 días, España no adopta medidas, la Comisión podría optar por llevar el asunto ante el Tribunal de Justicia de la UE.

 

COMENTARIOS DE AEMC

Este tipo de advertencias a la Dirección General de la Marina Mercante no hacen sino confirmar la necesidad de cesar al Director General de esa institución como responsable directo de una gestión absolutamente sectaria y nefasta en el ámbito de funciones y responsabilidades administrativas.

Es cierto que no se trata de un nuevo problema, sino de un asunto que colea desde hace años y que se ha agravado aún más en el deplorable gobierno de M. Rajoy.

Pero en lo relativo a la Marina Mercante, a España, a pesar de ser plena su democracia (Eso al menos se dice oficialmente) le importa una puñeta sus compromisos reglamentarios con la UE. Pueden más los sectarismos tecnopiadosos que el cumplimiento de normas con rango de ley.

Las prioridades son los yates, los negocios urdidos en torno a las titulaciones deportivas, las sociedades de clasificación, las ITbs, las capitanías marítimo navales, y en definitiva los afanes de dominio naval, y la conservación de los privilegios nacidos del absolutismo borbónico, que fueron reforzados por las dictaduras posteriores.   

Hace años que se están dinamitando los legítimos intereses de los Capitanes y Oficiales de  la Marina Civil, se les recortan competencias por abajo, se obstruye académicamente la ampliación del campo profesional, se lastran y desprofesioanalizan las Escuelas Superiores de la Marina Civil, después de haber adulterado su denominación y proyección académica, se pone la ordenación del tráfico marítimo en manos de sociedades limitadas, mientras se impulsan un plan para desmantelas los Centros de Control de Tráfico Marítimo. Se descuida la formación del funcionariado. Se navalizan los puestos específicos de marinos civiles, etc. Se muestra complacencia con un Colegio Profesional que no cumple la letra y espíritu de la Constitución española, puesto que no funciona democráticamente. Y para colmo, la Armada Española condecora a quienes militarizan los buques de investigación científica y a quienes impulsan leyes como la de Navegación Marítima.

Es necesario que el Estado Español asuma de una vez por todas que es la Península Ibérica es un territorio rodeado de mar,  y que quienes tienen una formación superior en Marina Civil son los Capitanes y Oficiales de la Marina Civil. ¿Por qué esa fijación en marginarlos y en exterminarlos?

Sr. Ábalos dedique unos minutos a la Marina Civil, libérela de lastres indignos de un país moderno y civilizado. ¿No cree que España ya ha tenido de sobra con el Prestige? ¿Por qué mantener el modelo pío-naval que dio lugar aquel vergonzoso desastre marítimo?

No estamos para pagar más multas por negligencia. Haga cumplir lo qué le reclama legítimamente la Unión Europea. No hay tiempo que perder.  EMSA y la Comisión tienen razón.