La quinta columna del socialismo

 Nueva Tribuna

 
 
 

Quinta columna es una expresión utilizada para designar, en una situación de confrontación bélica, a un conjunto de personas potencialmente desleales a la comunidad en la que viven y susceptibles de colaborar de distintas formas con el enemigo. La expresión se atribuye al general Emilio Mola, al referirse en una alocución radiofónica de 1936 al avance de las tropas sublevadas en la Guerra Civil Española hacia Madrid. El general mencionó que, mientras bajo su mando cuatro columnas se dirigían hacia la capital, había una quinta formada por los simpatizantes del golpe de Estado que, dentro de la capital, trabajaban clandestinamente en pro de la victoria del bando nacional.

Al margen de las aristas que pueda tener la analogía, para Borges toda analogía era un error estético, en el Partido Socialista hay voces de dirigentes cualificados de una singular estridencia con respecto a la dirección del partido y a la acción del Gobierno, que trascienden a los márgenes de cualquier formato polémico natural en una organización democrática, sino que suponen una corrección severa al modelo ideológico y moral del socialismo como instrumento político de defensa de los intereses de las mayorías sociales. Son esas voces que aliadas con los mandamases del Ibex 35 decidieron dar un  coup de force en Ferraz para boicotear la candidatura del PSOE a la presidencia del Gobierno con objeto de garantizar la continuidad en la Moncloa de Mariano Rajoy.

La polémica por el apoyo aberzale a los presupuestos del Estado, no es sino jalón más de la adhesión a los prejuicios interesados de la derecha de estos dirigentes quintacolumnistas

Javier Lambán, Guillermo Fernández Vara, Emiliano García Page, Susana Díaz y también Alfonso Guerra y Felipe González, han adquirido una cosmovisión de la sociedad tan ajustada a la hegemonía cultural de la derecha que cualquier criterio que vierten desde sus responsabilidades en la organización es un prejuicio que atenta contra la posición y función del partido en la vida pública, una incoherencia funcional que no mejora nada en lo orgánico, pero obstaculiza los objetivos ideológicos del partido y reafirma la oposición a los actos de Gobierno. La polémica por el apoyo aberzale a los presupuestos del Estado, no es sino jalón más de la adhesión a los prejuicios interesados de la derecha de estos dirigentes quintacolumnistas, con la utilización sin pudor del mismo argumentario de los conservadores, y cuya intención no puede ser otra que la pretendida por la derecha: desprestigiar al Gobierno y entorpecer la política del Ejecutivo.

La etiología sobre el origen de la actitud de estas baronías desde sus taifas y los jarrones chinos en sus dorados retiros parciales –Felipe González no abandona los consejos de administración ni los business- es la consecuencia de dos fracasos muy interrelacionados: el régimen nacido de la Transición y Suresnes. Ambos procesos demandaban una profunda desideologización de la izquierda y Suresnes garantizaba un socialismo ad hoc a la monarquía posfranquista. En las primarias que perdieron los quintacolumnistas, las bases se movilizaron para revertir la inercia nacida de estas dos crisis y acercarse a la esencia de lo que debe representar el socialismo en el contexto de una metafísica de izquierdas y atenta a los intereses de las clases populares.

Es una derrota que nunca aceptaron y, por ello, persisten en obstaculizar, en comandita con los conservadores, a la dirección del partido y al presidente del Gobierno socialista. Quizá porque, como dijo Borges de los peronistas, no son ni buenos ni malos, sino incorregibles.

 

Hablemos de “Barones” y su objetivo

 

Puedo hablar de Alfonso Guerra y opinar: quienes me conocen saben que durante varios años de militancia en el PSOE apoye al "guerrismo" y fui guerrista. Lo hice por enfrentarme al felipismo -pobre de mí- y enfrentarme a las políticas ultra-liberales de Solchaga, la corrupción y la entrada de las tesis del neoliberalismo en las que Felipe González fue un adelantado. Fui guerrista por enfrentarme a quienes querían derechizar más todavía el partido y como yo muchas y muchos más y lo hicimos de forma desinteresada a pesar de que el guerrismo era un aparato de poder también corrupto en su parte superior y muy “peronista” a su manera, que muchas y muchos apoyaron como trampolín en las zonas donde este era fuerte, eso sí, siempre condené el apoyo a apersonas que se veía con claridad, que ni eran socialistas, si sabían lo que era eso. De hecho mi experiencia guerrista más comprometida es con un Guerra ya en declive frente a Chaves es Andalucía.

Derrotados por el aparato renovador, acepte no haber ganado y fui apartado de responsabilidades políticas, pero nunca deje de apoyar cualquier opción de volver a situar al PSOE al menos en la socialdemocracia consecuente y de clase. No reprocho nada a los renovadores vencedores más que haber hecho del PSOE una estructura dinástica y liberal, nada en lo personal. Pero Guerra comenzó a pasar de los y las guerristas a ir a lo suyo cuando perdió. Ninguna llamada a sus seguidores de base, nada, nada. Guerra ya en declive en una conferencia a la que asistí, tuvo un acto de lucidez y confesó que él era un moderado -es verdad- el felipismo sin Guerra y su mano férrea y autoritaria nunca hubiera sido posible de hecho destruyó toda disidencia y veleidad socializante u obrera.

Por otra parte Guerra siempre hizo gala de un españolismo centralista feroz, que de forma hipócrita trató de disfrazar de jacobinismo lo cual es mentira, porque el jacobinismo es republicano y Guerra el tipo que desde dentro del PSOE más ha hecho por apoyar y fortalecer la monarquía corrupta que sufrimos. Guerra inventó el “accidentalismo” lo cual es una falacia histórica en el caso del PSOE e hizo todo lo posible por evitar el fin de la impunidad del franquismo, disimulando con la recuperación meramente historicista de algunas víctimas o personajes de la historia del socialismo o el exilio. Pero nunca exigiendo justicia y fin de la impunidad, de hecho ¿A dicho algo de la destrucción a martillazos de la lápida de Largo Caballero? Me gustaría ser ignorante de esta cuestión, lo cierto es que Caballero y Guerra nada que ver y eso fue lo primero que me apartó del guerrismo.

Cuando la prensa corporativa y la derecha hablan en nombre del PSOE gracias a estos profesionales que nunca han defendido los intereses reales de la clase trabajadora, pensar queridos lectores que Felipe, Guerra y compañía son los instigadores de una escisión del PSOE

Pasé a colaborar con Izquierda Socialista e ir a sus asambleas y conferencias, con algunas y algunos ex guerristas y no me arrepiento. Los considero mis amigas y amigos y cuentan con mi pobre apoyo, pero hube de darme de baja del PSOE y lo hice sin rencor, porque como le dije a un funcionario de Ferraz, me marchaba porque yo era socialista y entendía que el PSOE ya no.

Guerra siempre ha sido un personaje mezcla de padrino político, altanería, imposición y sobre todo teatro, puro teatro. Su posición en la época de enfrentamiento con el felipismo al final siempre fue la de acabar negociando o cediendo mientras otras y otros dábamos la cara y nos la partían. Como decía un amigo mío, los guerristas siempre amagan, pero no dan.

Lo que ocurre ahora en el PSOE es que dinosaurios de Suresnes y algunos de sus hijos e hijas políticas en el fondo y la forma, solo trabajan para el régimen, es decir el rey, -el que sea el rey- y lo que significa; los mercados, el sistema y la derecha política. Apoyan al PP y quieren negociar con el PP, incluso Sánchez lo sabe por experiencia propia. Son partidarios de la "gran coalición" en un estado, el español, que no tiene nada que ver con Alemania ni el PP con la CDU, sino con el franquismo. Un PP derechista que persigue a toda la izquierda que lo es, politiza la justicia en su beneficio tratando de superar judicialmente su corrupción y reprime a las izquierdas sociales, sindicales y políticas además de atacar la libertad de expresión.

La actuación de Guerra y varios barones y baronesa, es reaccionaria y no tiene nada ni de socialista, ni de federalista, por otro lado nunca fueron más que rancios españolistas.

Dicho esto lo que los "varones" de derechas incrustados en el PSOE aunque ya con poco poder quieren, es un acuerdo con las derechas y la corona sin fisuras.

El Gobierno de coalición debe comenzar de una vez a hacer cosas efectivas y que sirvan a las clases populares y trabajadoras como aplicar con eficacia la renta mínima vital y subir su cuantía pues es una limosna, implementar la renta básica, derogar la reforma laboral y la ley mordaza, apoyar a las mujeres de quienes a derecha e “izquierda” quieren borrarlas y destruir sus conquistas y trabajar en la cuestión catalana con rotundidad y sin miedo acabando con la represión que continúa de forma vengativa. También la dirección sanchista del PSOE debe dejar de votar junto con VOX y otros, la protección de una monarquía corrupta, evitando que la soberanía popular investigue a la familia real y defender la democracia y la justicia.

Cuando la prensa corporativa y la derecha hablan en nombre del PSOE gracias a estos profesionales que nunca han defendido los intereses reales de la clase trabajadora, pensar queridos lectores que Felipe, Guerra y compañía son los instigadores de una escisión del PSOE, el PSOE renovado, que rompió el partido de Pablo Iglesias con apoyo foráneo y del departamento de estado EEUU y que de aquellos polvos, estos lodos. Su escisión tuvo unos claros objetivos, proteger el régimen coronado, apartar el ideario republicano y obrero del partido y no molestar a los poderosos. Algunas reformas, algunas mejoras, incluso avances muy positivos y modernizadores, pero a cambio de liquidar el sector público.