La Armada Española, que fue creada por los Borbones, siempre despreció y humilló a la Marina Mercante(aemc)

Esta información fue publicada en la revista La Vida Marítima, el 20 de agosto de 1902

Revista de navegación y Comercio.

Órgano de propaganda de la Liga Marítima Española

Nota: el socio protector de la Liga Marítima Española era el armador Eduardo Aznar y Tutor

GRAN polvareda movió en el personal de Pilotos de la Marina mercante la última Real orden disponiendo que los que tenían á su cargo ayudantías de Marina cesaran en sus destinos, siendo sustituidos por Oficiales del Cuerpo general de la Armada. Bañáronse en agua de rosas los amigos de la separación de las dos Marinas, y los pretendientes a Capitanes de puerto, que se despacharon á su gusto en diatribas contra los del botón de ancla.

Era Ministro de Marina el difunto General Pasquín, cuando salió una orden por el estilo, teniendo que cesar todos los Pilotos encargados de ayudantías de Marina en 30 de junio de aquel año.

Se dirigieron á mí, horrándome mucho, varios compañeros Ayudantes de Marina, en súplica de que procurara con mis relaciones salvarles en aquel apurado tranco. Por mi propia voluntad, sin subvención de nadie, fui á Madrid con este solo objeto, apoyándome en mis gestiones el Sr. Marqués de Reinosa, Senador del Reino y Jefe de la Armada, retirado. 

El Almirante Sr. Pasquín se portó como un verdadero amigo de la Marina mercante y particular mío; por cuyo motivo conservo grata memoria de dicho señor Ministro, que Dios tenga en gloria. El arreglo entonces fué más fácil, porque teníamos buques de guerra y los Oficiales del Cuerpo general no se encontraban con los actuales en apuros de destinos. Pero después de la guerra con los Estados Unidos, ya la cuestión presentó otro aspecto.

Lo mismo que la primera vez, también me escribieron y visitaron personalmente Pilotos encargados de ayudantías de Marina, pidiéndome nuevamente que gestionara la revocación do la Real orden que los dejaba en el arroyo. A instancia mía me facilitaron todas las disposiciones gubernativas en que apoyaban su derecho á que se les conservase en sus destinos ó que se les tratara como Oficiales de la Resera 1.

No hice el viaje á Madrid expresamente para este objeto, como la otra vez, pero sí fui para tomar parte en el Congreso Marítimo en Junio del año último. Solicité una conferencia con el que fué mi buen amigo, General D. Ubaldo Montojo, que era Jefe de la Dirección del Personal, y le presenté la reclamación de mis compañeros con todos los documentos y testimonios que me facilitaron.

El General Montojo me demostró que á los mencionados Pilotos no les asistía ningún derecho para entrar en la escala de Reserva. Según me he enterado, algunos de los Pilotos cesantes acudieron al Consejo de Estado en demanda de justicia, habiendo recaído sentencia en contra, publicada en el Boletín Oficial del Ministerio de Marina. No teniendo derecho á ocupar los mencionados destinos de las Ayudantías de Marina, es natural que los ocuparan los Oficiales del Cuerpo general de la Armada, que con motivo de los desastres coloniales se hallan en situación poco holgada. Pero la cosa podía hacerse con más tacto, pues en los momentos de celebrarse un Congreso Marítimo en el cual se iban á dar públicamente un abrazo las dos Marinas, aquella Real orden contra los Pilotos fué de mal efecto é inoportuna. En cambio podía haberse dictado en el sentido de cerrar la entrada para los mencionados destinos á los Pilotos, amortizando los existentes por defunción ó retiro. El resultado habría sido el mismo, y no se hubiera ofendido la Marina mercante despidiendo á viejos servidores del Estado, como á criados que no sirven.

El efecto de aquella disposición gubernativa fué más desastroso de lo que podían nunca figurarse los autores y partidarios de ella, pues, como he dicho, ha mantenido el rescoldo de separación entre las dos Marinas, que apoyan una numerosa masa de Pilotos, inconscientes de lo que piden, movidos por otros, Pilotos y no Pilotos, que buscan quizás su beneficio particular. De ello tengo datos que no hago públicos hoy, y que, si lo hiciese algún día, pondrían de manifiesto cosas muy desagradables relacionadas con el asunto que motiva estas líneas.

El actual Ministro ha corregido la ofensa que, como he dicho antes, se infirió al Cuerpo de Pilotos.

Tarde ha llegado la reparación; pero «más vale tarde que nunca».

La unión de las dos Marinas sólo puede conseguirse con el mutuo cariño y consideración del más fuerte para con el más débil.

Las dos unidas formarán un elemento verdaderamente poderoso, factor do primor orden en los destinos de la Patria; y en cambio, desunidas las dos Marinas, la militar irá á caer dentro de las fauces del Ministerio de la Guerra, y la mercante mendigará, como ahora, en todos los Ministerios, que ya sabemos cómo la tratan, por tristísima experiencia.

En 28 de Julio de 1902 se firmó la siguiente Real orden: «En atención á los méritos y servicios contraídos por los Pilotos que venían sirviendo en las Comandancias y Distritos marítimos, y en analogía á lo que dispone la orden del Gobierno de la República de 20 de Mayo de 1873, Su Majestad el Rey (q. D. g.) ha tenido á bien conceder el pase á la situación de reemplazo con medio sueldo, por orden de años de servicio prestados á la Marina como tales Pilotos, siempre que se encuentren en disposición de poderla aceptar, los catorce de dicha clase que consigna el actual presupuesto, y que en adjunta relación se detallan, á percibir dichos haberes desde el 1º de Enero del presente año, »por el punto que la misma expresa; siendo al propio tiempo la voluntad de S. M. se siga otorgando dicho beneficio al ocurrir vacante por cualquier concepto de los que lo disfruten, siempre que en los presupuestos venideros exista el crédito necesario.»

Los Pilotos agraciados son los Sres. Suárez Gómez, Castillo, Pérez Martínez, Ripoll, Ferrándiz, Cortés, Carcaño, Prieto, Carrero, Laguna, Gallud, Santandreu, Quesada y Rivera.

Yo, el más humilde de los Pilotos, felicito al Ministro por tan acertado acuerdo, y á cuantos le han aconsejado en este asunto, entre ellos, el Subsecretario, General Matta, y el Director del personal, General Garín.

JOSÉ RICART Y GIRALT.

 

I.EOUEITIO (Nota de la R.)— La Junta Central de la Liga Marítima, apoyando mociones de la provincial de Tarragona, del Naviero Sr. Aznar y de los Capitanes de la Marina mercante Sres. Ricart y Masoti, dirigió en 18 de diciembre del año pasado, razonada exposición al Ministerio de Marina en defensa de los Oficiales de la Marina mercante que, en virtud de la R O. de 22 de Abril del mismo año, dejaron de prestar sus servicios en la Armada y en súplica de que se definiera la situación de éstos y se les reconociera sus derechos como oficiales de la Escala de Reserva á los que reunieran condiciones reglamentarias, solicitud que, si fué desestimada por R. O de 28 de febrero del corriente año, en cambio por la R. O. de que se ocupa el Sr. Ricart, es parcialmente tomada en consideración y sienta un precedente legal que puede hacerse extensivo en el próximo presupuesto á todos los Pilotos que se encuentran en las mismas condiciones que los 14 agraciados por R. O., y que según nuestros informes, no llegan á 25.

COMENTARIOS DE AEMC

Desde su creación en el siglo XVIII  hasta nuestros días, la actitud de la Armada Española, incluso en la primera etapa de la 2ª República, hacia la Marina Civil, salvo excepciones, siempre ha sido de humillación y desprecio. En la tolerancia del Estado ante esta situación se encuentra una de las claves del fracaso marítimo de España.