Las urnas del guardián de las esencias.

 

 

 

 

 Los españoles estamos hartos de votar, y para muchas personas aún no está claro por qué hay que volver a votar. Quizás habría que preguntarle a los poderes capitalistas de este país a quién votar para evitar costosas elecciones y una manifiesta pérdida de tiempo, además de muchos cabreos.

 

Pero qué clase de democracia es esta que hay repetir elecciones porque la voluntad popular expresada a través de las urnas no coincide con la ideología de quienes marcan la pauta de una sociedad resignada a tragar con todo.


Ya sabemos que la democracia que tenemos es un producto elaborado y financiado por la burguesía, para su propio beneficio. Si bien se proclama que la soberanía reside en el pueblo.

Los partidos, en teoría, canalizan y expresan la voluntad de sus votantes y simpatizantes, siendo fieles a los mandatos que de éstos reciben.

Según la vigente Constitución, los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política.

Pero ese modelo representativo, además de otras muchas turbulencias internas, debido a los tribalismos inmanentes, tiene otro tipo de debilidades asociadas al capitalismo dominante. Cuando un partido se endeuda en decenas de millones de euros con la banca o con otras entidades que le financian, a quién es más fiel, a los mandatos recibidos en las urnas o a las “sugerencias” y directrices de sus acreedores.

Pero no aventuremos hipótesis. Vayamos a lo que ha ocurrido recientemente.  Y veremos cómo los embaucadores que ofician desde las cúpulas de esas organizaciones llamadas partidos sobreactúan para convencernos de la apremiante necesidad de eliminar a tal o cual líder de un futuro gobierno, en contra de lo manifestado libremente en las urnas por los votantes. Recordemos el discurso reiterativo de quienes se muestran como genuinos Señores del cotarro nacional y guardianes de las esencias espirituales de esa España suya, la de los de siempre: “Somos un partido de gobierno”

Dicen que lo que intentan es preservar el interés general, pero más bien se trata de generalizar la defensa de un estado de presumibles irregularidades, que no deben salir a la luz, porque sería la ruina de muchos clanes apesebrados en tales políticas.

¡Que dolor ver al antes paladín de los valores democráticos, al derrocador del felipismo ultra Despeñaperros y de las baronías enviciadas en aquellos modelos.

¡Que vergüenza verle retorciendo su discurso para acomodarse en el diván de los ciudadanos, con el beneplácito del infante popular,  ultra de hace unos meses, pero ahora con barbitas y discurso de clérigo prudente. El generalito podrá echarse al menos un par de siestas más, mientras que la ley mordaza, la reforma laboral, los fondos buitres, el derecho de pernada energético, las víctimas del franquismo y la reforma laboral continuarán tranquilamente en la cuneta.

La España grande y libre, sigue teniendo quien la defienda.

Los ciudadanos que esperan una España más justa e igualitaria deberían entender que no les queda otra alternativa que cerrar puertas y ventanas, apagar los televisores, evitar admiraciones por el Febo y votar lo que realmente les interesa.

España no debe tener más dueño que las personas decentes y con plena conciencia de que la única forma de romper el cerco es saber dónde tienen la mano derecha y la izquierda.

El desastre marítimo que se está viviendo encaja perfectamente en ese modelo truculento al que hemos hecho referencia.

Hay quienes prefieren la silla a la coherencia.

Tu voto tiene fuerza, piénsalo.