Contundente respuesta de Open Arms a Fomento

 

 

 

La ONG dirigida por Òscar Camps rebate por vía legal las advertencias de Marina Mercante sobre multas y suspensiones a tripulantes

 

El Barco de Open Arms en el Puerto de Barcelona. (César Rangel)

JAVIER ORTEGA FIGUEIRAL

04/07/2019 19:45 Actualizado a 04/07/2019 20:42

La indignación entre los componentes de Open Arms, la ONG responsable de una flotilla de buques que ha salvado miles de vidas en el Mediterráneo en los últimos años, ha ido creciendo exponencialmente a lo largo de este 2019. A gestos aparentemente menores como impedir llevar a los Reyes Magos en la parte marítima de su cabalgata en Barcelona aduciendo una serie de razones de seguridad, se unió al cabo de pocos días la negativa a poder navegar y realizar misiones con su barco más simbólico y capaz, que comparte nombre con la organización: el remolcador Open Arms.

Lejos de lo deseado por la ONG dirigida por Òscar Camps, el remolcador estuvo retenido en el puerto de Barcelona durante más de 100 días y finalmente pudo salir a navegar el pasado 23 de abril, aunque con condiciones: se autorizó su salida del puerto llevando 20 toneladas de ayuda humanitaria a las islas de Grecia que más emigración estaban recibiendo desde las costas de Turquía, aunque recibieron órdenes explicitas de no entrar en la región de búsqueda y rescate (zona SAR, ‘search and rescue’ en sus siglas en inglés), frente a las costas de Libia.

El Director General de la Marina Mercante redactó un texto poco frecuente

Este 2019 ha sido para Open Arms un año muy distinto al trienio anterior en que la organización de manera global o Camps como personalidad recibieron galardones como la Medalla Olof Palme, el Premio Nacional de Derechos Humanos de España, la Medalla al Mérito Cívico de Barcelona o la Creu de Sant Jordi. También instituciones u organizaciones como Unicef, diferentes colegios de abogados, asociaciones de Fiscales o incluso el parlamento europeo han dado premios o menciones especiales a esta ONG con base en Badalona y sin embargo, todos estos reconocimientos han quedado muy atrás frente a un semestre muy duro en que las actividades de la organización han quedado a mínimos por los muchos impedimentos legales y administrativos que le han sido impuestos desde la Dirección General de la Marina Mercante, el órgano del Ministerio de Fomento competente en asuntos relativos a la navegación marítima y la flota civil española.

Hace exactamente una semana, el pasado 27 de junio, el Director General de la Marina Mercante, Benito Nuñez Quintanilla, redactó un texto poco frecuente que tenía como destinatario al capitán del Open Arms, una carta a la que La Vanguardia ha tenido acceso y en la que el Director General realiza una serie de consideraciones sobre “la pretensión de retomar rescates” por parte del remolcador de bandera española, realizando en la carta una serie de advertencias que se rematan con un último párrafo que anuncia posibles sanciones de hasta 901.000 euros “por infracciones contra la seguridad marítima o la ordenación del tráfico marítimo”, además de advertir directamente al capitán que puede ser suspendido su título profesional.

La ONG confirma que el Open Arms “finalmente se encuentra donde siempre debería haber estado, en el medio del mar”

Esta vez Open Arms ha sido contundente en la respuesta al escrito de Marina Mercante y La Vanguardia también ha tenido acceso a un documento de su abogado, el barcelonés Jaime Rodrigo de Larrucea, doctor en derecho marítimo y una eminencia europea en el sector, que se ha encargado de responder una por una todas las afirmaciones del director de Marina Mercante desde un punto de vista netamente jurídico. El letrado indica que el barco tiene todos los permisos y autorizaciones para navegar y que la misión es la observación y vigilancia, sin estar implicado en operaciones de búsqueda y salvamento, un matiz en que insiste Rodrigo de Larrucea.

El escrito también enmienda la plana a Marina Mercante recordando una serie de Convenios y Leyes en los que prevalecen las normas de derecho uniforme sobre la legislación nacional, con lo que se desmonta la advertencia del máximo dirigente de la marina mercante española.

Por su parte la ONG ha confirmado que el Open Arms que “finalmente se encuentra donde siempre debería haber estado, en el medio del mar”. En un comunicado indica que “ni las amenazas recibidas por parte del gobierno español e italiano nos separan de donde tenemos que estar” y añade que su objetivo sigue siendo, como siempre, proteger la vida en el mar. “Para ello, seguiremos con nuestras labores de protección por presencia en la ruta marítima más mortífera que existe”, añadiendo que en este semestre el mar Mediterráneo “Se ha tragado la vida de, al menos, 598 personas que podrían haber sido fácilmente rescatadas si esa fuera la voluntad de los países de la Unión Europea”.

 

COMENTARIOS DE AEMC

 

Se han cumplido todos los pronósticos. Pocos meses después de haber designado como director a un ingeniero naval, la Dirección General de la Marina Mercante va a la deriva, sin rumbo ni capitán. La DGMM nos recuerda la etapa tecnoburocrática que dio lugar a la catástrofe del “Prestige”. Arrogancia, ignorancia náutica y afán de implantar un modelo marítimo que se ha demostrado carente de pujanza para competir a nivel internacional. Ese modelo ha fracasado, salvo honrosas excepciones, en los astilleros; ha fracasado en las navieras públicas (Elcano, Trasatlántica, etc.), ha fracasado en la Pesca, y ahora intenta modelizar la marina de Recreo.

Y por si fuese poco el fiasco en la DGMM, en pocos meses ya se ha colocado a otro ingeniero naval, sin formación ni experiencia náutica, al frente de SASEMAR; se ha situado a un guardia civil como mando único de las operaciones de Salvamento y se ha puesto en marcha un protocolo de intervención en Salvamento Marítimo que ya ha dejado huella. Mientras ocurre todo esto, los marinos civiles son relegados a un segundo plano, y se ponen todas las trabas para que no puedan desarrollar su profesión en condiciones normales.

El caso de Open Arms

Lo que ha ocurrido con Open Arms demuestra el talante, la arrogancia y la ignorancia de quien ejerce el poder con fidelidad a una determinada ideología o credo político, siguiendo pautas anteriores. Pero el problema no es tanto de quien ejerce y oficia poder de acuerdo con una determinada liturgia, sino de quien le nombra, le tolera y le mantiene en la silla.  No deja de ser muy elocuente que la noticia marítima más destacada sea que Felipe González, el ex-presidente del gobierno, se integra en el equipo de Boluda.

Si la que se está siguiendo es la política de izquierdas, no ha de resultar extraño que lo que voten los ciudadanos en las urnas tenga mucho menos valor que lo que determinadas oligarquías puedan decidir en los despachos.