Navegando hacia el Averno

La situación de la Marina Mercante en la España de nuestros días se puede calificar de deprimente. Sin rumbo ni capitán, y sin más proyecto aparente que alimentar los negocios e intereses de la Marina de Recreo y de sus benefactores directos. Ese es el panorama que se ofrece. La transición circular, del franquismo al frankismo con vox y voto naval, animada y jaleada por viejos revolucionarios que decían ser comunistas, pero que se han reconvertido en gurús navales próximos a los presupuestos de la extrema derecha. Alguno incluso se ha convertido en conspicuo miembro de ella, confirmando todo un periodo de degeneración y carencias.

Se derrochan recursos públicos en organizar eventos que no hacen sino confirmar el retorno al viejo modelo. Y quien más debería velar por mantenerse fiel a los principios recogidos en nuestra Constitución, da la impresión que hace de la dejación y la holganza marítima su modo de transitar por los piélagos de su competencia.

Exitoso desastre que se completa con fastos, muestras y eventos  que tienen como principal finalidad adulterar la historia de la marina Civil y apropiarse de sus grandes figuras, como Colón, Elcano o Pedro Menéndez. Y todo ello con el dinero de los impuestos. La España cañí tradicionalmente no navega, prefiere cobrar comisiones y engordar presupuestos, hacer negocios, ocultar datos y huir de la transparencia.  Lo que se defiende es que hay que seguir aportando impuestos al saco sin fondo de una Navantia en estado comatoso permanente.

El sector marítimo oscila entre el Averno y la caverna.

Quizás como Orfeo se encuentre navegando por el oscuro Estigio, que separa el reino de los vivos de los muertos. Quizás Plutón tenga que volver a llorar con lágrimas de hierro para despertar las aletargadas conciencias. Pero Euridice, de momento, se ha esfumado y no se atisban síntomas de recuperación, sino de todo lo contrario. Ni la resignación, ni la indolencia van a resolver el proceso degenerativo que afecta al sector marítimo español en este momento. Cada cual debería tomar buena nota de los que está ocurriendo y obrar en consecuencia. 

La historia se repite.