La Vox del Valle y la afonía de SASEMAR.

 

 

                                                                    

 

 

Vox, la voz de la extrema derecha, ha estado presente antes y después de la muerte del dictador. Tuvo su cobijo en el PP hasta que hubo quienes creyeron oportuno darle vida propia, y posteriormente promoción mediática. Y ahí están. Y cómo no, estrechamente vinculados a la Fundación Francisco Franco. La Voz de Galicia, publicaba hace dos días una información muy clarificadora al respecto: el presidente ejecutivo de la Fundación Francisco Franco, el general de división en la reserva Juan Chicharro Ortega, es familiar directo del secretario general de VoxJavier Ortega Smith-Molina, según ha reconocido en conversación telefónica a la Cadena SER. «Somos primos y llevamos mucho tiempo riéndonos porque nadie se enteraba. Somos primos, sí, no tengo por qué ocultarlo», afirmó.

Chicharro Ortega admite que la Asociación «Cura Infirmorum et Natura Seminare», una asociación ultracatólica vinculada al vicepresidente de Vox, está dirigida por el presidente de honor de la Fundación Francisco Franco, Luis Alfonso de Borbón.  

El general Chicharro estuvo presente en el gran acto de Vox en Vistalegre celebrado el pasado 7 de octubre en Madrid. Según recoge la Cadena SER, el presidente de la Fundación se colocó en las primeras filas, junto a los líderes de Vox.

Juan Chicharro Ortega está estrechamente vinculado a la Marina de Guerra, habiendo sido General de división de Infantería de Marina. Nada extraño por otra parte, si se tiene en cuenta que no hace mucho un nutrido grupo de militares y ex militares, que se supone juraron todo lo que había que jurar, y acataron la Constitución Española del 78, y cobraron durante años de los presupuestos generales del Estado, se declaraban defensores del franquismo y, en consecuencia, de la dictadura de Franco.

Recuérdese que en el golpe del 23 de febrero de 1981, entre los golpistas había capitanes de navío, y que tan pronto como se barruntó que el golpe podía triunfar, varios miembros de la reserva naval se presentaron en la DGMM con sus correajes, que era tanto como hacer visibles sus señas de identidad, que por otra parte eran bien conocidas.

Un guardia civil como mando único

El sueño del mando único en las operaciones de rescate marítimo, impulsado desde posiciones ideológicas bien definidas, se ha hecho realidad hace escasos días. El gobierno de Pedro Sánchez, a través del Ministerio del Interior, ha nombrado al general Félix Blázquez como mando único operativo para coordinar la inmigración en el Estrecho. Pocos días antes, se hacía pública la incorporación de guardias civiles en las embarcaciones de SASEMAR.

Una ambición con antecedentes. 

Después de la incalificable gestión del accidente del petrolero “Prestige” por parte del Partido Popular, SASEMAR quedó, por razones que merecerían capítulo aparte, muy tocada, lo que provocó que se especulase con su privatización o con su asunción por parte de otras instituciones marítimas. Se desataron las especulaciones y en algunos foros ya se hablaba del reparto de efectivos y del ocaso del Salvamento marítimo como actividad civil.

Las perversidades de la capitanofobia

La capitanofobia latente en algún cargo público, medallista por los puercos servicios prestados, también ha contribuido a debilitar aún más la posición de SASEMAR, que por otra parte ha sido instrumento de constantes especulaciones por parte de quienes han hecho de la frivolidad y del afán de protagonismo su carrera a ninguna parte. Así pues, en este largo proceso de transferencias, privatizaciones, mangoneos, mordidas, cacicadas, negocios sucios, etc. hay quienes han venido poniendo la alfombra roja para indicar el camino y facilitar el tránsito hacia el patíbulo de un servicio civil de Salvamento marítimo ejemplar, que fue creado en 1986.

Recuérdese, la brillante idea de ningunear al capitán marítimo de Avilés y poner al frente de las operaciones de rescate del pesquero “Santa Ana”, a un capitán de la guardia civil, que hizo un espantoso ridículo. Recuérdese el cese a capricho de capitanes marítimos, la promulgación de la inoperante ley de Navegación Marítima, el desbarajuste de SASEMAR, la adulteración progresiva del COMME, el intrusismo practicado en la gestión de accidentes, cuyo resultado fue esperpéntico, pregúntese el porqué de la venta de la revista oficial Marina Civil a intereses privados y un largo etc. que irá aflorando lentamente.

EL autobús de VOX,

Con todos estos antecedentes, poco tienen de extraordinarios los mensajes lanzados desde VOX, con el Mediterráneo en primer término, y reservándose quizás para mejor momento el conjunto de las aguas SAR.

Para VOX el salvamento marítimo actual- aún de naturaleza civil- es comparable a un servicio de autobús de recogida. No lo han dicho, pero quizás piensen que sería más acorde con determinadas líneas de pensamiento, convertirlo en  un servicio de coche fúnebre, como lo ha hecho en aguas de otros países próximos en tiempos recientes.

 “No estamos contra el salvamento”, repiten, sino contra sus gestores, a los que relacionan abiertamente con las mafias de la emigración, sin pararse a reflexionar sobre el indecente papel de los responsables de los embarques clandestinos en la orilla africana. 

No son tonterías

Los mensajes van perfectamente dirigidos, no son gratuitos, están bien  empaquetados y tiene claros objetivos, aunque algunos prefieran escandalizarse y calificarlos de insensatas tonterías, para darles otra interpretación. 

El bocado de SASMAR es muy apetitoso para quienes esperan que caiga como fruto maduro. La indolencia de los marinos civiles, por una parte, y la nula capacidad del gobierno para orientar la política marítima, por otra, excitan los ánimos de quienes esperan que caiga en sus manos el salvamento marítimo. En la Europa de los clanes tecnoburocráticos podría incluso ser bien visto. En la Europa del brexit mandan las multinacionales, los militarismos, y los negocios públicos con alta capacidad de facturación.

 Reflexión, enmienda y garantía de profesionalidad.

¿Por qué no reconocer ya y de forma clara el fracaso sin paliativos de la guardia civil en la mar? Aunque tal reconocimiento no debe desmerecer en absoluto el sacrificio y el sentido del deber de los guardias civiles que han prestado sus servicios a bordo.

Un balance catastrófico

El estado que presentan nuestras costas y aguas litorales, después de años de guardia civil, es lamentable. ¿Es que no hay en los ministerios y en las delegaciones de gobierno gentes normales, con ojos en la cara, para ver cómo nuestros mares y playas están totalmente polucionados?

¿No ven cómo se han esquilmado los caladeros de pesca, como se tiran palangres a pie de playa, y cómo los barcos de arrastre arrasaban mañana, tarde y noche playas y veriles?

¿No se han percatado de que muchas de sus operaciones de salvamento han estado rodeadas por la ineptitud y el fracaso manifiesto?

¿No son conscientes de que la navegación de recreo sigue siendo un jolgorio y generando accidentes e incidentes aquí y allá por razones fáciles de entender?

Apelar a la responsabilidad política

¿No creen los responsables políticos que es hora de enmendar el rumbo?

¿No debería plantearse los partidos políticos que ha llegado la hora de dejarse de frivolidades con el salvamento y con la seguridad marítima?

¿Es que no disponen de presupuesto  para homenajear, y conceder una medalla más, si lo consideran más aseado, a ciertos personajes y sustituirlos por profesionales de la marina civil que puedan acreditar una trayectoria profesional contrastada?   

¿No es hora de tomarse en serio los asuntos marítimos?

¿No es hora de sustituir el COMME, ahora en manos de cuatro cambia-cromos vinculados al conservadurismo más rancio, y sustituirlo por un Colegio Profesional de Capitanes y Oficiales de la Marina Civil, capaz de dignificar la profesión?

Recuperar la memoria

A los nostálgicos de la gloriosa dictadura nacional-católica, habrá que pedirles que expliquen públicamente cómo funcionaba el Salvamento marítimo en tiempos de Franco,

¿No había salvamento, verdad?

Recuérdese cómo se gestionaron los accidentes del “Castillo de Montjuich”, “Urquiola”, el “Marbel”, el “Cason”, El “Mar Ejeo”, “

¿A dónde se nos quiere llevar?             

A los nostálgicos del siglo XVIII se les podría ofrecer un buen Museo para que den rienda suelta a sus recuerdos, pero poner en sus manos el futuro marítimo de España, de la España de todos los españoles y no solo la de los ganadores de la última guerra civil, sería un suicidio colectivo, sería tanto como apostar por la prórroga del fracaso marítimo en el que España está inmersa. Apostar por el fascismo corrupto e incompetente.

La Guardia Civil tiene sus méritos.

Es cierto que la Guardia Civil en otros campos realiza misiones extraordinarias y lo hace con una gran eficacia y ejemplaridad, pero la mar, evidentemente, no es lo suyo.

Sustituir a los profesionales con estudios superiores y experiencia de navegación por productos tecnopiadosos, militaristas o capitanes de yate fabricados a base de exámenes de andar por casa, es una locura.

No al militarismo de la Marina Civil.

SASEMAR requiere no una militarización, sino un saneamiento en profundidad  y un  cambio de rumbo hacia las buenas prácticas y la solvencia en la gestión.