LA ESPAÑA DEL CHANCHULLO NAVAL.

                                                                            

La España de la bandera en el balcón, el dinero en suiza y la naviera en Panamá.

La del narcobuque emblemático

La de los submarinos que se niegan a flotar

La España del inmenso trigal.

La del marinero capitán

La que confunde el mar con  la mar.

La que militariza sin respetar

La de la Iglesia degenerada y corrupta.

La del Papa con bula para delimitar

La del oro en el altar.

La del negocio de esclavizar

La del obispo Fonseca y la Inquisición naval.

La del mapa de Juan de la Cosa y el arte de engañar.

La del Colón genovés.

La que aprendió a expurgar y falsificar

La que se obsesionó con las perlas y dejó los descubrimientos para Portugal

La que escribe y describe la mar y no sabe de navegar.

La que le aflora el sarpullido si pronuncia la palabra capitán.

La que estudia la historia con goma de borrar y amanuense pendolista para falsear

La del mar de moqueta y el entorchado por antigüedad.

La que niega la existencia de la Marina Civil.

La de la Virgen del Carmen, la del golpe de pecho y el cilicio, y a naufragar.

La de los cuentacuentos náuticos para perdurar.

La marina borbónica, de yate y desfile militar

La del parasitismo marítimo basado en una historia para distorsionar.

La de la izquierda de vacaciones en el mar.

La que hace un mentidero público del Museo Naval

La de los académicos de aguas muertas y cloacas sin cartografiar.

La de los gloriosos fracasos y panteones de enseñar.

La de papel de regalo e historias para contar.

La España que funde grandes presupuestos en desvirtuar.

La España real, la que se niega a graduar la vista para mirar hacia atrás.

La mar también tiene sus cunetas, y están llenas de marinos civiles

de personas que merecen respeto por la ciencia y la verdad.

¡Viva la España olvidada que murió en la mar!