Rafael Rodríguez no puede con el “nido de víboras” y dimite como presidente de la autoridad portuaria

 

 

 

ceutaaldía.com

PABLO MATÉS  15 ENERO 2019 10:38 H.

 

Rafael Rodríguez ha presentado su dimisión como presidente de la Autoridad Portuaria./archivo  

El presidente ha cedido ante la presión ejercida desde dentro de la Autoridad Portuaria (por su intención de poner fin a los privilegios de varios funcionarios que disfrutaban desde hace años de los chalets del Muelle España) y desde fuera (los empresarios que han visto frustradas sus ganancias al especular con las concesiones en Cañonero Dato y que Rodríguez pretendía cortar al ejercer el derecho de recuperarlas toda vez que alguno renunciaba a la explotación impidiendo su transmisión y cambio de actividad en un sólo acto administrativo, como había venido sucediendo).

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El sucesor de Pepé Torrado al frente de la Autoridad Portuaria, Rafael Rodríguez, apenas ha durado medio año al frente del Puerto de Ceuta. Según ha confirmado el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, Rodríguez le habría anunciado su intención de dimitir durante la jornada del lunes y la carta redactada con su dimisión estaría entrando este martes por la mañana en Presidencia de la Ciudad Autónoma. En Delegación del Gobierno, la otra Administración implicada en el nombramiento del cargo político, también han dado por buena las informaciones que apuntaban a su dimisión.

Rodríguez se ha despachado a gusto en las últimas semanas en medios especializados en gestión portuaria, tal y como a primera hora de este martes ha informado Ceutaldia.com en un artículo que recorre la “combustión interna” en la que ha venido viviendo el Puerto. Aunque, según ha podido conocer este medio en su carta de dimisión alegaría "motivos personales" para dejar el cargo. Una etiqueta común que lo suele tapar y abarcar todo.

Tras la trifulca está dos de las decisiones más incómodas adoptadas por Rodríguez, que aún con su dimisión, traerán cola, puesto que parece difícil revertirlas de cara a la opinión pública. De un lado, su decisión de enajenar los famosos chalets existentes en el Muelle España, en el que durante años han venido viviendo cargos y altos funcionarios de la Autoridad Portuaria, a los que Rodríguez puso caducidad a sus privilegios al iniciar un expediente de enajenación que difícilmente será paralizable, más aún cuando el Moviento por la Dignidad y la Ciudadanía de Ceuta (MDyC) anunció la semana pasada su entrada en la trifulca judicializando otra rama del asunto, la adjudicación de obras por parte de la Autoridad Portuaria en las viviendas de su propiedad, pero cedidas para uso privado.

De otra, Rodríguez, no sólo molestó a su personal, también al empresariado con más solera y poder de la ciudad, al cambiar el criterio que venía funcionando y que permitía la rápida transmisión de concesiones portuarias en la Avenida Cañonero Dato, junto con el trámite del cambio de actividad. Rodríguez insistió en hacer cumplir a raja tabla la Ley Portuaria, que permitiría al Puerto evitar el doble cambio, para entre medias recuperar las concesiones y sacarlas a concurso, para que el lucro especulativo no fuera a manos privadas y sí repercutiera en la Administración Pública, en unas parcelas de una avenida portuaria que se ha convertido en los últimos años en una especie de calle comercial principal para grandes superficies y franquicias (El Corte Inglés, Lidl, Casa, Decathlon o Leroy Merlín, entre otras), todas estarían pagando jugosos alquileres a los titulares de las concesiones de parcelas (empresarios locales en su mayoría) cuyo uso en principio debería ser el portuario y no el comercial.