Capitán, Miguel López: "Los marinos tenemos un poso de amargura y se nota al escribir"

 

El autor, que fue capitán de buque y controlador de Salvamento en Gijón, publica "Una cumbia sobre la tumba del traidor", de aventura y suspense

J. L. Argüelles 12.01.2019 | 01:41

Miguel López, con un ejemplar de "Una cumbia sobre la tumba del traidor".
 
Miguel López, con un ejemplar de "Una cumbia sobre la tumba del traidor". JUAN PLAZA
 

Ha sido un escritor tardío. Había cumplido los cincuenta años cuando sintió la urgencia de llevar al papel su primera historia. Fue consecuencia de una conmoción personal: el ahogamiento en la playa de San Lorenzo de una joven brasileña. Con los sesenta y seis años estrenados sigue fiel a aquella pulsión. Desde su primera novela publicada, "Cuando la bruma se desvanece", no ha dejado de cosechar premios. Ha ganado, por ejemplo, el "Dulce Chacón" de novela corta con un jurado presidido por el "Cervantes" José Jiménez Lozano, o el "Zayas" y el "Ciudad de Almería". Antes, Miguel López García, castropolense de Barres y capitán de la Marina Mercante, fue avezado marino que navegó durante más de tres lustros y controlador en la torre de Salvamento de El Musel durante veintitrés años.

Acaba de publicar nueva novela: "Una cumbia sobre la tumba del traidor", publicada por El Tajalápiz. Es la quinta, aunque tiene bastante material inédito. Una narración en la que, según él mismo explica, ha entreverado aventuras y suspense. "Quería hacer algo más ligero, pero, por mucho que se diga de que tenemos una novia en cada puerto y cosas por el estilo, los marinos poseemos un poso amargura y eso se nota siempre al escribir", explica Miguel López.

 

Una teoría que explicaría algunas de las páginas del que fue también escritor después de mandar buques, el gran Joseph Conrad, un autor marcado por la mar y sus gentes. "Un hombre que navegó no debería proponerse escribir aventuras sobre la mar", afirma extrañamente Miguel López, conoccedor quizás de las sombras densas que acechan en unos y otro océanos. "Aquí lo que hay es invención a partir de la experiencia propia", explica el novelista. Éste ha optado por una narración en primera y tercera persona para introducirnos en el mundo del primer oficial de "El Sexto", un barco que navega entre Turbo, en la costa de Colombia, y Tampa, en Estados Unidos. Tráfico de drogas, prostitución caribeña, traiciones... "La novela surgió de un viaje a Panamá, en concreto a la provincia de Darién", dice el novelista.

Miguel López, que navegó por esas aguas transportando plátanos durante tres años, se ha convertido en un autor con cierto éxito en Panamá, donde le han invitado a presentar sus novelas en colegios y universidades. En una visita al canal de Suez, tras escuchar a un músico en hotel, conoció a una agente literaria que ha apostado por el novelista.

Pero "Una cumbia sobre la tumba del traidor" tiene también una sorpresa asturiana: "Para la trama, necesitaba un puerto pesquero español, así que elegí Figueras". Una rada que Miguel López conoce bien. Allí lo embarcó su padre en un pesquero, cuando el novelista era apenas un mozo, a ver si le quitaba la vocación marina. Conserva aún el recuerdo del prolongado mareo, las náuseas del neófito. El libro, que se presentará el próximo lunes en el Centro Antiguo Instituto a partir de las siete y media de la tarde, incluye códigos QR para que los lectores amplién la información sobre Figueras. Y el Ayuntamiento de Castropol quiere hacer una ruta literaria sobre la novela.