Batalla naval para llevar a puerto a los Reyes Magos

 

 

 

 

Ada Colau propuso a Open Arms conducir a Sus Majestades hasta el Moll de la Fusta, pero el capitán marítimo de Barcelona se opuso

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El barco de Open Arms permanecerá atracado en el puerto de Barcelona, junto al hotel W, hasta el próximo 7 de enero (César Rangel)

JAVIER ORTEGA FIGUEIRAL, BARCELONA

04/01/2019 02:21Actualizado a04/01/2019 09:35

El capitán marítimo de Barcelona ha echado un jarro de agua fría sobre el golpe de efecto que quería dar el Ayuntamiento en la recepción a los Reyes Magos en el puerto de la ciudad. Hace unos días la alcaldesa Ada Colau propuso a Òscar Camps, fundador y director de la oenegé Open Arms, que fuera el remolcador de esta organización el encargado de traer a los magos desde Oriente hasta el Moll de la Fusta el sábado por la tarde.

El ofrecimiento entusiasmó a Camps y a los voluntarios de la organización, que pusieron el barco a disposición de la comitiva real para realizar la poco más de milla y media que separa la zona industrial del punto de desembarque, donde son recibidos oficialmente.

 

Algunas contradicciones parecen indicar que otorgar protagonismo a la oenegé en un acto tan multitudinario incomoda en algunos despachos

 

Desde hace algunos años el transportista de Melchor, Gaspar y Baltasar ha sido el centenario pailebote Santa Eulàlia, propiedad del Museo Marítimo, que este año iba a ser sustituido y complementado por el remolcador Open Arms, antiguamente llamado Ibaizabal Tres, con base en el puerto de A Coruña y encargado de apoyar las operaciones de atraque y desatraque de grandes mercantes en ese puerto gallego hasta que pasó a integrarse en la flota de la oenegé con sede en Badalona.

La llegada de los Reyes Magos en el remolcador, que estos días se encuentra atracado en Barcelona preparándose para una nueva misión de rescate de migrantes en aguas al norte de Libia, iba a ser toda una sorpresa: un enorme guiño de la ciudad hacia la organización humanitaria por todo el simbolismo que implica traer desde oriente y hasta Barcelona a unos personajes tan queridos. Un gesto visto también con buenos ojos por la autoridad portuaria, pero que se ha encontrado de frente con el capitán marítimo de Barcelona, Javier Valencia, un cargo dependiente de la dirección general de la Marina Mercante y a su vez del Ministerio de Fomento, que se ha posicionado en contra de la participación del remolcador de Open Arms como protagonista de la parte marítima de la cabalgata.

La Vanguardia ha podido saber de fuentes directas relacionadas con la organización del evento que el capitán Valencia argumenta que la tripulación no tiene experiencia en estos eventos y que no está demostrada la maniobrabilidad del remolcador, algo que resulta cuestionable si se compara con un pailebote de 100 años de antigüedad, pues precisamente los remolcadores son los barcos más maniobrables que hay por su diseño. Valencia añade que el barco tiene casco de acero y sería peligroso en caso de colisionar con otros, algo que también resulta curioso, puesto que en la cabalgata naval participan, como mínimo otros dos remolcadores, también de acero, con base en Barcelona.

La tarde del cinco de enero es una de las más singulares en el funcionamiento del puerto, ya que la navegación de todo tipo de embarcaciones está permitida por áreas restringidas a mercantes y buques de crucero para poder acompañar a los magos. La negativa del capitán marítimo de Barcelona, que en comunicación con las partes implicadas indica que su criterio “es puramente técnico y no tiene connotaciones políticas” recuerda a los tres meses que el remolcador pasó inactivo en el puerto de Motril, a pesar del convenio que Open Arms firmó con Salvamento Marítimo, dependiente de Fomento. No le fue asignada ni una misión de rescate en 90 días.

A pesar de los argumentos técnicos, algunas contradicciones parecen indicar que otorgar protagonismo a la oenegé en un acto tan multitudinario incomoda en algunos despachos