Hallazgo de una nao del siglo XVI en Portugal

AEMC-varias fuentes

30/09/08

Un equipo de arqueólogos de la Câmara Municipal de Cascais informa que ha localizado el pecio de una nao de finales del siglo XVI, en las proximidades del islote de Bugio, en la desembocadura del río Tajo. A pesar de que han transcurrido más de cuatrocientos años desde el hundimiento de la nave original, parece ser que se encuentra en buen estado de conservación, lo que facilitará los posteriores trabajos de investigación. Tanto es así, que los responsables del feliz hallazgo no dudan en calificarlo como uno de los más importantes de las últimas décadas. El pecio conserva restos de pimienta de la India y algunas piezas de artillería de bronce, en las que se pueden reconocer los iconos y marcas característicos del imperio portugués.  

El pecio se encuentra a unos doce metros de profundidad, y los restos se extienden sobre un lecho de unos 100 m de largo por cincuenta metros de ancho.

Aunque aún es pronto para identificar el buque al que pertenecen los restos encontrados, los primeros datos apuntan que el naufragio se produjo entre 1575 y 1625.

Sería muy deseable que el gobierno portugués no cometa los mismos errores que se han cometido en España al militarizar la investigación del patrimonio subacuático, excluyendo a los centros universitarios de la Marina Civil de la investigación, centros que sin duda tienen mucho que aportar a la historia de la navegación. En el siglo XVI la marina de guerra de Portugal no había nacido, aunque gracias a las largas etapas de dictaduras hayan monopolizado el patrimonio marítimo del país vecino.

En el el lecho marino próximo a Cascais se han documentado más de cien naufragios ocurridos a lo largo de varios siglos de historia. En la citada zona se han encontrado anclas, alguna de ella de piedra, anteriores a la época romana, barcos de hierro, instrumentos de navegación, e incluso restos de barcos españoles. Así existe un patrimonio enorme, que gracias a las nuevas tecnologías podrá ser tratado adecuadamente y a través de la acción coordinada de marinos, arqueólogos, conservadores e historiadores podrá contribuir al conocimiento de la historia de la navegación y al enriquecimiento cultural del conjunto de la sociedad.