Marina Civil en peligro.

La revista Marina Civil, editada actualmente por el Ministerio de Fomento, fue creada por iniciativa de José Antonio Madiedo Acosta, pocos meses después de ser nombrado director general de la Marina Mercante en el año 1987, siendo Ministro de Transportes, Abel Caballero.

Los datos relativos a su registro oficial no ofrecen dudas.

 

Portada del primer n0 de la Revista Marina Civil.  Julio- agosto del año 1987.

“D.G. Marina Mercante: Ruiz de Alarcón, 1, 2ª planta 28071 Madrid Tel.: 915 97 90 90 - Fax: 915 97 91 21 www.fomento.es

Edición y coordinación general: Autoedición y Publicidad Orense, 6, 3ª planta - 28020 Madrid Tel.: 915 55 36 93 - Fax: 915 56 40 60 e-mail: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Nº de registro Oficial,

ISSN (*): 0214-7238 Depósito Legal: M-8914-1987

Datos que reflejan claramente las señas de identidad de la revista y el momento de su registro.

(*)El ISSN (International Standard Serial Number / Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas) es el código internacional de identificación de las publicaciones seriadas (revistas, periódicos, boletines, anuarios, series monográficas...).

Objetivo inicial

El  objetivo inicial estaba era claro y conciso: “informar objetivamente sobre el acontecer de la Marina Civil”.

Cuando se crea la revista Marina Civil, España se encontraba en pleno tránsito de la dictadura franquista a una prometedora etapa constitucionalmente democrática. Desde el año 1978 se habían registrado algunos avances significativos en la política marítima española, pero aun así, el camino a recorrer se presentaba tortuoso y largo.

El 9 de abril de 1977 se había registrado la dimisión del ministro de Marina, Pita Da Veiga, muy ligado a Franco. El motivo de su dimisión no fue otro que la legalización del  partido comunista por parte del presidente del gobierno, Adolfo Suárez. Aquella dimisión era una clara muestra de la resistencia a iniciar la vía democrática.

A trancas y barrancas, el proceso democratizador iba avanzando, aunque no faltaba lo que algunos llamaron “el ruido de sables”. No se equivocaban, el 23 de febrero de 1981, el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, dio un esperpéntico golpe de Estado, en el que estaba involucrados otros militares de alta graduación, entre los que había oficiales de la Marina de Guerra.

Los marinos civiles tomaron parte activa contra el franquismo naval.

Una parte importante del colectivo de marinos civiles había mantenido durante la última etapa del franquismo una actitud de denuncia y activismo frente a la política fascista implantada en el seno de la Marina Civil. No obstante, dentro de este colectivo hubo grupos, tradicionalmente amadrinados por la Armada, que se mantuvieron fieles a las prácticas de del fascismo naval. Los más acérrimos defensores  de la Liga Naval y la UOMM (Unión de Oficiales de la Marina Mercante), organizaciones  de corte típicamente franquista, intentaban abortar cualquier proceso que les apartase del rumbo trazado por sus mayores.

El franquismo reforzó la militarización de la Marina Civil

La Administración periférica de la Marina Civil, usurpada por las Comandancias militares de Marina, permaneció más de una década, después de  entrar en vigor la Constitución Española de 1978, en manos de unos Comandantes de Marina que, salvo excepciones dignas de elogio, seguían surcando las mismas aguas ideológicas que los habían llevado hasta allí. Así pues, era más necesario que nunca dotar a la Marina Civil de voz propia, de dar a conocer ante la opinión pública sus señas de identidad, de reflejar su importancia, de señalar su ámbito natural de competencias, de reclamar su protagonismo histórico. Por otra parte, la integración de España en Europa exigía un mayor esfuerzo de información, de cambio de rumbo, de adaptación al nuevo marco.

De la Subsecretaria de la Mercante a la Dirección General de la Marina Mercante

Durante el franquismo la Marina civil se integraba en la Subsecretaría de la Marina Mercante, dependiente del Ministerio de Comercio.

Con la llegada de la Democracia y la creación del Ministerio de Transportes, se producen una serie de cambios en la estructura administrativa del Estado, que darán lugar a la segregación de la Pesca hacia el ministerio de Agricultura y una mayor influencia del ministerio de Industria sobre la construcción naval. Quedando la Marina Mercante reducida al rango de Dirección General. Hoy podemos afirmar que, como resultado de todos aquellos cambios, tanto la Marina mercante, como la pesca y la construcción naval se encuentran en mínimos históricos.

Menor rango y un lastre fijo difícil de superar.

En el seno de la Dirección General de la Marina Mercante 1985, eran muy pocos los marinos civiles que había, aunque sí había un nutrido grupo de marinos de la Reserva Naval, que en general comulgaban con las pautas y métodos de la casa de enfrente, o sea del Cuartel General de la Armada, con todo lo que eso significaba. En cierta ocasión, en una reunión que mantenían los representantes del COMME con una de los departamentos de la DGMM, uno de los representantes del COMME pidió que se hiciese una fotocopia de un artículo publicado en el diario El País, y la negativa no solo fue rotunda, sino que los interlocutores se sintieron muy ofendidos por semejante pretensión.

Un reto difícil de superar.

La Marina Civil tenía ante sí el gran reto de recuperar sus señas de identidad, de recuperar su autonomía y sacudirse de encima la molesta e innecesaria tutela de la Armada franquista.

La creación y trayectoria de la revista Marina Civil.

A lo largo de sus más de treinta años de existencia, Marina Civil hizo honor a su cabecera, de tal modo que sus páginas fueron escaparate de todas y cada una de las áreas integrantes de la Marina civil: puertos, construcción naval, marina mercante y transporte marítimo, sociedades de clasificación, seguros, marina de recreo, chárter náutico, marina deportiva, pesca, enseñanzas náuticas y titulaciones, practicaje, historia de la Marina Civil, Derecho marítimo, eventos náuticos, Legislación nacional e internacional en sus diversos escalones, Paris MOU, Radiocomunicaciones marítimas, instrumentos náuticos, motores y maquinas marinas, actividades off shore, etc. En otras palabras, los contenidos de la revista definieron y afianzaron el auténtico significado de su cabecera.

La Marina Civil era y es una realidad incuestionable y ha quedado bien patente.

a cabecera Marina Civil, se ha mantenido durante 30 años, como se puede acreditar fácilmente. ¿Qué cambios se han producido, qué razones hay para cambiarla?. Ninguna que se conozca. ¿O son las de los nostálgicos de siempre?

La respuesta debería darla públicamente alguna persona digna de merecer un mínimo respeto.

 

 

Sin embargo, hay un claro intento de socavar y desvirtuar la cabecera de la revista y convertirla en un panfleto al servicio de los nostálgicos del franquismo naval.

La intención parece clara.-

 

                                        

Llama nuestra atención, que en los últimos meses, se haya introducido sin ningún tipo de justificación ni consulta previa, una clara adulteración de la prestigiosa cabecera con presumible el ánimo de borrar de la escena marítima española a  la Marina Civil y sustituirla por Buques y equipos, es decir, se pretende enterrar el todo para encumbrar a una parte, que no es no es precisamente la más importante ni la más significativa de la Marina Civil.

Sería interesante que los responsables de semejante tropelía nos ilustrasen con las razones y los secretos de tan ingenioso proyecto.  Quizás esperen recibir otra medalla por sus incalificables servicios.

Fomento debería reaccionar

El Ministerio de Fomento, cuyos primeros pasos, como ya hemos señalado, no han sido afortunados, debería zanjar de una vez este claro intento de adulteración que se está gestando no sólo contra la Marina Civil, sino contra la propia democracia.

Es fácil imaginar la carga de nostalgia y vocación de tutela de quienes se sienten los dueños y  señores de mares, océanos y todo aquello que pueda flotar, aunque no sea más que su histórico fracaso.

 

 

                      

 

 He aquí las pruebas de cuanto estamos poniendo de manifiesto.

Ni que decir tiene, que los padres de semejante atentado se verían muy satisfechos si Marina Civil dejase de publicarse.

Esperemos que Fomento sepa defender los valores democráticos frente a este nuevo intento de retorno a las cavernas del franquismo naval.