Narcobuque “Juan Sebastián Elcano” y “La Escuadra la mandan los cabos”

 La rocambolesca historia del narcobuque Juan Sebastián Elcano continúa dando titulares, pero hasta ahora, que sepamos, ningún mando del barco de la Armada Española parece haberse enterado que a bordo se realizaban operaciones multimillonarias de droga y se embarcaban para el negocio 128 kilogramos de cocaína, valorados en unos 400.000 $.

Sin embargo, tal y como se ha informado en estas páginas, en su momento, el New York Post, publicaba el 6 de agosto de 2014, ” Officers aboard a legendary Spanish navy ship smuggled $400,000 worth of cocaine into New York City in a daring intercontinental scheme, federal sources said.”

La seguridad, en su estricto sentido de “security” ha de ser el primer mandamiento de cualquier Armada.  Un barco de la Armada Española, que ha pretendido ser el emblema de la “marca España”, no puede ser un oscuro tugurio en el que entre y salga la droga sin que su comandante y oficialidad se enteren, porque algo muy grave estaría ocurriendo.

Y algo así debía de ocurrir, porque “Además, la juez subraya que el Juan Sebastián Elcano estuvo atracado en Cartagena de Indias cuatro días y “durante los mismos la mayoría del personal se ausentó del buque por concesión de permisos, sin que la guardia militar controlara las entradas y salidas de la dotación, así como tampoco los efectos que embarcaban; lo que, al parecer, tampoco se hacía en los demás puertos de atraque”. Es decir, cualquier miembro de la tripulación pudo embarcar la cocaína sin que nadie le registrara.

El gobierno del Partido Popular, consideró no obstante que el comandante del barco merecía un ascenso y en consecuencia, según fue publicado por el diario El País, “El entonces comandante del buque escuela, el capitán de navío Enrique Torres Piñeyro, fue ascendido a contralmirante por el Consejo de Ministros en septiembre de 2015. En abril pasado la entonces ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, lo ascendió a vicealmirante y lo nombró jefe del arsenal de Cádiz.

Todo este rocambolesco asunto nos trae a la memoria el famoso libro “La escuadra la mandan los cabos”, publicado en México, en 1976.

Por lo que se entiende perfectamente lo que se publica en el País: 

La titular del juzgado togado militar territorial número 12, la juez Patricia Moncada, ha procesado a los cabos Manuel Jesús Rodríguez Fontao y José Ramón Delgado Cascallar, a los marineros Francisco Ramón Martínez Sánchez, Francisco Valladares Ballesteros y Rafael Valle Heredia, al exmarinero Jimmy Enrique Vanoni Calderón y al cocinero civil Manuel Francisco Sirvente Prius, por tráfico de cocaína.

A los siete, que formaban parte de la tripulación del buque escuela de la Armada española Juan Sebastián de Elcano en 2014, les acusa de un delito militar contra los deberes del servicio a bordo, en concurso con otro común contra la salud pública, castigados ambos con hasta seis años de cárcel.

El auto de procesamiento señala que “aprovechando que el buque escuela no era sometido a controles aduaneros en los puertos internacionales en los que atracaba, así como que al personal de la dotación no se le sometía a registro alguno en el embarque y desembarco por parte de la guardia militar, algunos integrantes de la tripulación, durante la navegación del año 2014, habrían colaborado, presuntamente, con suministradores de droga trasladando cocaína desde Cartagena de Indias (Colombia) a Nueva York (Estados Unidos), donde sería entregada a compradores residentes en este país, a cambio de una compensación económica”.

La juez señala al cocinero civil del buque, conocido con el alias de El Naca, el único de los procesados que continúa en prisión, como el “hombre de confianza” de los narcos colombianos, quienes recurrían a él cuando “alguna incidencia pudiera poner en peligro el correcto desarrollo” de su negocio. Su contacto era el taxista colombiano, residente en Cartagena de Indias, Joaquín Pernett Zapatero, Mondongo o Mondonguito.

EL MISTERIO DE LOS 128 KILOS DE DROGA

M. G.

El 30 de julio de 2014 la Armada comunicó el hallazgo, a bordo del buque escuela, ya atracado en La Carraca (Cádiz), de numerosos paquetes ocultos en el pañol del contramaestre, donde los marineros Valle y Valladares prestaban servicio, que contenían 127,953 kilos de cocaína, cuyo valor en el mercado ilícito se estima en 4.194.555 euros.

El auto no aclara cuál era el destino de esos 128 kilos, que no fueron desembarcados en Nueva York, ni cómo se introdujeron en el buque. Los hechos narrados auto solo afectan a 31 kilos.

Según la juez, Mondongo y Vanoni planeaban realizar al año siguiente, en la travesía del Elcano de 2015, el traslado de entre 300 y 400 kilos de droga.

El auto explica que Mondongo le dio al exmarinero Vanoni, durante la escala del Elcano en Cartagena de Indias en abril de 2014, 7,2 kilogramos de cocaína, por cuya entrega en Nueva York recibió 36.000 dólares.

Por su parte, los marineros Francisco Valladares y Rafael Valle trasladaron otros 19,8 kilos de coca a cambio de 10.000 dólares. De su lado, Francisco Valladares y Rafael Valle habrían cobrado 9.000 dólares cada uno por llevar a Nueva York otros 4 kilos. Finalmente, José Ramón Delgado habría recibido 1.000 dólares por ocultar la droga en la planta de residuos del buque durante la travesía.

El cocinero, alertado por su contacto colombiano de que dos de los marineros se retrasaban en la entrega de la droga en Nueva York, habría advertido a estos de “lo peligroso para su integridad [física] de no hacerlo”. El Naca habría cobrado 1.000 euros por esta intervención disuasoria.

La investigación se inició en junio de 2014, después de que la agencia estadounidense Homeland Security Investigations detuviera en Nueva Jersey a traficantes de droga colombianos con 25 kilos de coca. Estos confesaron que la droga se la habían vendido tripulantes del Juan Sebastian de Elcano durante su escala en Nueva York en mayo de ese año. En agosto de 2014 la agencia antinarcóticos estadounidense DEA comunicó que, en el curso de una investigación en Nueva York, incautó 10 kilos de cocaína y heroína a una banda que los había recibido de manos de dos marineros del buque escuela español. La juez ha pedido que se informe a la fiscalía de Cartagena de Indias para que actúe contra Mondongo.

https://elpais.com/politica/2018/06/13/actualidad/1528913321_807958.html

Todo este lamentable asunto recuerda el famoso:

“España y yo, somos así, señora”, del dramaturgo y académico, Eduardo Marquina (1879-1946) que remata el  segundo acto de su obra teatral, “En Flandes se ha puesto el sol” con el verso: “España y yo, somos así, señora”.

 

¡Qué gran siglo fue el XVIII.¡ 

Pero estamos en el XXI