Viejos lobos hambrientos

Poca credibilidad puede merecer la política marítima de Pedro Sánchez si la derrota a seguir por su gobierno es la que ha marcado el ministerio de Fomento en su estreno. El nombramiento de un Director General de Marina Mercante que representa el más puro continuismo popular y al que es imposible no relacionar con la gestión realizada por sus colegas predecesores, cuya obra maestra es sin duda la esperpéntica gestión del accidente buque “Prestige”,esta llamado al fracaso.  Nada tenemos a título personal contra quien encarna actualmente ese cargo, y le deseamos que acierte en su gestión, pero lo que no podemos olvidar es lo que representa.  Probablemente se tratará de resucitar a la vieja Inspección de Buques, cuya trayectoria está cuajada de prevaricación y actos que es preferible no calificar por su indecente naturaleza. Sería un grave error volver al pasado.  

Asimismo, poca credibilidad podrá merecer el apoyo que Podemos, hasta ahora camuflado y ausente de la escena marítima, pueda prestarle a un PSOE que, aunque tenga un gobierno que emerge después de una dura lucha interna contra lo más caduco y podrido del partido, sigue manteniendo en sus filas a personajes muy conocidos y no precisamente por su honestidad a la hora de gestionar los asuntos públicos.

Es lógico que al calor del poder haya lobos hambrientos ansiosos ponerse en primera línea de salida, buscando una buena tajada para su prolongada hambruna. Es lógico, pero su historial, tan conocido dentro como fuera de los partidos políticos, debe ser suficiente impedimento para que puedan lastrar aún más si cabe el proceso de regeneración democrática.

Flaco favor se podría hacer a España y a la democracia si ese tipo de individuos, apoyados por viejos empresarios conocedores de sus debilidades y predisposición para hacerles favores con el dinero público, consiguen encaramarlos en el poder intercediendo ante quienes tienen en sus manos el BOE.

Esperemos que no se caiga en ese tipo de errores, y que la Marina Civil, de la que forman parte los puertos del Estado, no vuelva a caer en manos de personajes que con su falta de escrúpulos y frivolidades palpables hace tiempo ya que han hecho un daño irreparable a la Marina Civil.