La Armada española carga contra Colau: "El trato y calificativo dados a Cervera son decepcionantes"

La Armada española carga contra Colau: "El trato y calificativo dados a Cervera son decepcionantes"

  • El almirante jefe de Estado Mayor de la Armada defiende al militar a quien la alcaldesa llamó “facha” en el acto en que Barcelona cambiaba el nombre de la calle en su honor

 

 

La Armada española ha emitido una carta en defensa de la vida y servicio del almirante Cervera y ha considerado "decepcionante el trato y el calificativo dado" por la alcaldesa de BarcelonaAda Colau, que tachó al almirante de "facha".

"Si se repasa la dilatada y brillante hoja de servicios de D. Pascual Cervera Topete, no cabe duda de que pueden encontrarse evidentes signos de lealtad, valor y sacrificio para el servicio a España", recoge la misiva, firmada por el almirante jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Teodoro López.

“Cervera ocupó el cargo de ministro de Marina en un gobierno liberal presidido por Sagasta, lo que pone de manifiesto que tenía un pensamiento ciertamente liberal para su época

López trata de ensalzar la figura de Cervera recorriendo los puestos que ocupó el almirante, que incluye su participación activa "en la lucha cantonal, defendiendo a la Primera República española" entre 1865 y 1868, época en la que fue nombrado benemérito de la Patria.

"Ocupó el cargo de ministro de Marina en un gobierno liberal presidido por Sagasta, lo que pone de manifiesto que el Almirante Cervera tenía un pensamiento ciertamente liberal para su época", continúa la carta.

El Almirante Cervera (Print Collector / Getty)

El texto recuerda también los reconocimientos que "el héroe para la historia", como lo describe López, "despertó en sus antiguos enemigos", en referencia a los homenajes celebrados en Cuba y Estados Unidos.

"Para la Armada ha sido decepcionante el trato y el calificativo dado al almirante Cervera por la autoridad municipal de Barcelona, ciudad de gran tradición marinera y muy vinculada a la Armada, con la que siempre ha mantenido una relación de afecto y cooperación cercana", concluye la misiva.

Este es el texto íntegro de la carta:

Carta abierta del Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada:

PASCUAL CERVERA TOPETE, UN HOMBRE DE HONOR PARA NUESTRA HISTORIA

La Armada, como institución secular, cuyos valores y tradiciones han sido forjados a través de una larga historia, tiene la obligación de velar por el buen nombre y el honor de sus miembros, especialmente de aquellos que se han distinguido por algún hecho relevante afrontado con dignidad y espíritu de servicio.

Recientemente, el Ayuntamiento de Barcelona ha tomado una decisión que afecta al vicealmirante D. PASCUAL CERVERA TOPETE, Comandante de la Escuadra de Operaciones de las Antillas durante los hechos que dieron lugar a la pérdida de Cuba como territorio español, que, según lo informado en los medios de comunicación, se ha basado en una evaluación negativa de la actitud del almirante que daña a su honorabilidad y respetabilidad.

La Armada custodia las hojas de servicio de sus miembros a lo largo de la historia, en las que constan los hechos contrastados de su actividad durante sus años de servicio. Ante el calificativo dado al almirante por la autoridad del Ayuntamiento de Barcelona para justificar su decisión, aporto una breve reseña sobre este insigne marino, conforme a los datos históricos que constan en los archivos de la Armada:

Nace D. Pascual en Medina Sidonia, Cádiz, el 18 de febrero de 1839, ingresando en el Colegio Naval Militar de San Carlos (San Fernando, Cádiz) el 30 de junio de 1852, cuando sólo contaba con la edad de 13 años, y recibiendo su despacho como alférez de navío con apenas 21 años.

Si se repasa la dilatada y brillante hoja de servicios de D. Pascual Cervera Topete, no cabe duda de que pueden encontrarse evidentes signos de lealtad, valor y sacrificio para el servicio a España. La primera prueba de ello fue su ascenso a teniente de navío por méritos de guerra durante su estancia en Filipinas los primeros años de su vida militar, en la lucha contra los rebeldes malayos y en los combates que se desarrollaron durante los asaltos a los fuertes de la Cotta de Pagalugan, defendiendo a la patria y reprimiendo la piratería filipina y joloana que se llevaba por delante vidas y haciendas.

También durante su primera estancia en Filipinas levantó cartas náuticas en costas intrincadas y peligrosas, así como socorrió a náufragos y a pescadores en peligro.

De vuelta en la Península, entre 1865 y 1868 estuvo a cargo de la formación de guardiamarinas. Siendo capitán de fragata, participó activamente en la lucha cantonal, defendiendo a la Primera República española, tanto en Cartagena como en Cádiz, siendo nombrado benemérito de la Patria.

Posteriormente volvió a Filipinas, donde ejerció el mando de la corbeta “Santa Lucía”, interviniendo en acciones de guerra en Mindanao, y en 1876 fue nombrado Gobernador de la isla de Joló.

De nuevo volvió a la Península y ocupó diversos cargos en el Ministerio de Marina. En 1879 fue comandante del buque escuela de guardiamarinas y en 1880 fue nombrado Comandante Militar de Marina de Cartagena.

Posteriormente, siendo Presidente de la Comisión de construcción del acorazado “Pelayo” y durante su estancia en Francia, se le concedió la condecoración de la Legión de Honor francesa.

Entre el 14 de diciembre de 1892 y el 23 de marzo de 1893 ocupó el cargo de Ministro de Marina en un gobierno liberal presidido por Sagasta, lo que pone de manifiesto que el Almirante Cervera tenía un pensamiento ciertamente liberal para su época. En la legislatura de 1893-94 fue elegido como senador por Cádiz, siendo durante este período Jefe de la Comisión de Marina de España en Londres.

Tras este paréntesis en su carrera militar, volvió al servicio activo en puestos de la Marina y en 1896 fue nombrado Comandante General del Arsenal de la Carraca (San Fernando, Cádiz).

Pero, sobre todo, D. Pascual Cervera Topete es conocido y será recordado por el cumplimiento del deber durante la defensa de Cuba contra las pretensiones de los Estados Unidos en 1898, obedeciendo las órdenes recibidas de enfrentarse al enemigo aun conociendo la inferioridad en que se encontraba la escuadra española con respecto a la de la Marina de Guerra de los Estados Unidos, lo que supuso la pérdida de la escuadra bajo su mando y de los territorios españoles en ultramar.

Tras la pérdida de la escuadra en Cuba, fue hecho prisionero por los Estados Unidos, junto con los supervivientes de las dotaciones de sus barcos. Al volver a España y tras el sobreseimiento de la causa (consejo de guerra) que se le incoara por la pérdida de la escuadra en Cuba, en la legislatura de 1903-04 fue nombrado senador vitalicio.

En 1902 se le dio el primer cargo público después de la Guerra, Jefe de Estado Mayor Central de la Armada, al que seguirían, en años siguientes, el de miembro del Consejo Supremo de Guerra y Marina; Capitán General del Departamento Marítimo del Ferrol; Jefe de la Jurisdicción Central y Presidente de la Junta de Adjudicación de los barcos de la nueva escuadra en proyecto.

Falleció en Puerto Real (Cádiz) el 3 de abril de 1909, habiendo alcanzado el grado de vicealmirante. Desde el 19 de junio de 1916 sus restos descansan en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz), al considerarse que D. Pascual Cervera Topete fue un héroe para la historia.

Por otra parte y ya ajeno al contenido de su hoja de servicios, el respeto que el almirante Cervera despertó en sus antiguos enemigos está patente en lugares a miles de kilómetros de España:

Las dos ciudades más importantes de la República de Cuba exhiben bustos del almirante Cervera, sin ningún tipo de complejo. Uno se encuentra en el Castillo del Morro de Santiago de Cuba (desde 2005) y el otro en el Castillo de la Real Fuerza, de La Habana (desde 2012).

En 2015 el gobierno cubano organizó un homenaje a los marinos españoles caídos en la Guerra de 1898, en la costa oriental de Cuba. A 12 metros de profundidad, en el pecio donde reposan los restos hundidos del Crucero “Almirante Oquendo” se colocó una tarja (lápida) de bronce, y dos submarinistas, uno catalán y otro vasco, depositaron una corona de laurel alrededor de la misma, como reconocimiento de los cubanos a los marinos españoles muertos en el combate contra la Marina de los Estados Unidos.

Para la Armada ha sido decepcionante el trato y el calificativo dado al almirante Cervera por la autoridad municipal de Barcelona, ciudad de gran tradición marinera y muy vinculada a la Armada, con la que siempre ha mantenido una relación de afecto y cooperación cercana.

AG. Teodoro López Calderón

 Extracto de lo publicado por el diario PÚBLICO

El cantonalismo gaditano fue un movimiento republicano, federal, y muy municipalista. De hecho, estuvo encabezado por el entonces alcalde, Fermín Salvochea, insigne representante del republicanismo libertario andaluz. Salvochea –cuyo retrato preside el despacho del alcalde actual, José María González “Kichi”– fue el líder indiscutible del Cantón de Cádiz, y le tocó defender a sus conciudadanos de los bombardeos protagonizados, entre otros, por los marinos de Cervera, a quienes se acusaba de “tiranizar al pueblo, concluir con las libertades patrias y obtener ascensos y condecoraciones a costa de nuestra sangre”.

Estos reconocimientos, precisamente, llegarían luego, sobre todo por el papel del almirante en la lucha contra la causa anticolonialista filipina y cubana. En Cuba, la escuadra de la que formaba parte fue destrozada. Y aunque es cierto que sus fuerzas eran notablemente inferiores a las estadounidenses, se ha dicho que “fue incapaz de idear una estrategia militar coherente y estructurada”. En realidad, el almirante fue recibido como un “caballero” por los norteamericanos, pero no así en España, donde se le abrió un proceso por su fracaso (todo indica, dicho sea de paso, que el supuesto halago dirigido por Fidel Castro a Cervera fue más bien un calculado intercambio diplomático: durante la visita de un buque español a Cuba, Castro calificó al enemigo de los insurrectos republicanos de “héroe” y, a cambio, el educado capitán de la nave homenajeó al general independentista mambí, Antonio Maceo, y a los cubanos muertos en la lucha contra la metrópoli).

Pero más allá de todas estas consideraciones: ¿qué motivó que Cervera tuviera una calle en la Barceloneta? ¿Fueron simplemente su pasado militar cualidades como militar? Me declaro escéptico, y explico mis razones. El almirante consiguió su calle en la Barceloneta en 1942. No fue por casualidad ni fue una medida neutral. En realidad, él mismo tuvo que desplazar a otros del callejero, como el periodista y escritor republicano Alfredo Calderón, para hacerse un sitio. Y lo hizo con el visto bueno del entonces alcalde, el falangista e íntimo amigo de Francisco Franco, Miquel Mateu y Pla. 

Pero ¿qué llevó al alcalde de camisa azul a comulgar con el nombre de Cervera? Arriesguemos una respuesta. El almirante Cervera murió en su Cádiz natal en 1909. Pero su nombre y gloria sobrevivieron en un crucero ligero autorizado en 1915 y botado en 1925. Las primeras incursiones del Crucero Cervera tampoco fueron pacíficas. En 1934, participó en el aplastamiento de los trabajadores que habían protagonizado la revolución asturiana. Luego, se dedicó a bombardear poblaciones costeras republicanas, como Gijón o Santander. Y más tarde, en 1937, participó, junto a los ejércitos italiano y alemán, en el que se considera el mayor crimen de guerra del franquismo: “La Desbandá”, un brutal ataque en Málaga contra refugiados llegados de toda Andalucía.

¿Y a qué viene todo esto? Pues que en la Barcelona de 1942, Almirante Cervera era algo más que el nombre de un militar de tiempos de la restauración. Era también el nombre de un buque que había servido para escarmentar a las tropas republicanas y a la población civil de muchas ciudades costeras de toda España. La Barceloneta también había sido bombardeada (uno de esos ataques, de hecho, destruyó la pionera Escola del Mar, destinada a niños con salud precaria a los que se recomendaba una educación al aire libre, junto al mar). No sorprendería, pues, que al falangista alcalde Mateu le hubiera parecido todo un mensaje aleccionador encumbrar a Cervera en aquel barrio de pescadores y gente humilde, previamente arrasado por el fascismo.