Moreno, el militar golpista que aterrorizó la costa española

MEMORIA

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Moreno, el militar golpista que aterrorizó la costa española

El ministro franquista que daba nombre a la calle en la que Rajoy vivió de niño dirigió bombardeos sobre zonas civiles y resultó clave para que las tropas africanistas pasaran a la península en los primeros meses de la guerra civil

 

ZARAGOZA

30/11/2017 21:29 Actualizado: 01/12/2017 17:19

EDUARDO BAYONA

 @e_bayona

 

Este jueves, durante su visita a un grupo de militares de la Armada española con los que mantuvo un encuentro en Abiyán (Costa de Marfil), el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se preguntó por qué le quitaron el nombre de una calle al Almirante Salvador Moreno. La respuesta la da Alberto Sabio, historiador de la Universidad de Zaragoza, al explicar quién era Salvador Moreno: "Fue un golpista, estuvo en la conspiración previa a la sublevación militar contra la Segunda República". Este militar, que llegó a ser ministro de Marina en la dictadura, desempeñó desde el crucero Almirante Cervera, primero, y desde el acorazado Canarias, después, un papel clave para la victoria franquista en la guerra civil que incluyó el bombardeo de numerosas ciudades costeras.

 

Pese a ello, e ignorando la Ley de Memoria Histórica, Rajoy sigue llamando Salvador Moreno a la calle Rosalía de Castro de Pontevedra, en la que vivió de niño, aunque la ubica en Marín, donde la placa con el nombre del militar también fue sustituida por otra dedicada a la escritora. "Ahora no sé por qué le han quitado el nombre a la calle, yo le sigo llamando así", les dijo Rajoy a los marineros españoles.

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Salvador Moreno, ministro de Marina con Franco entre 1939 y 1946 y de 1951 a 1957 y que llegó a ser nombrado almirante, dejó de tener calle en ambas ciudades gallegas en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, ya que había sido uno de los promotores del golpe de 1936, mientras que en Pontevedra la placa había sido sustituida diez años antes, en 2002, por decisión de un pleno donde BNG y PSdG sumaban una clara mayoría.

El bombardeo de 'la desbandà'

Además, había dirigido desde esos barcos cruentos ataques como el bombardeo de la carretera de Málaga a Almería cuando, en febrero de 1937, más de 100.000 civiles huían en lo que se conoció como la desbandá.

Los bombardeos de la artillería terrestre del general Gonzalo Queipo de Llano, que había sitiado Málaga, y los cañones del acorazado Canarias, que apoyaba esa operación desde el mar, provocaron entre 3.000 y 5.000 muertes, en uno de los episodios más sangrientos de la guerra civil.

Moreno, destinado en Ferrol al comienzo de la guerra, se hizo con el control del Almirante Cervera, con el que participó en el bombardeo de Gijón, pese a las reticencias iniciales de la tripulación, leal a la república.

Poco después pasó a dirigir el Canarias, considerado el buque insignia de la marina española desde su incorporación en septiembre de 1936 hasta su retirada en diciembre de 1975, con el que participó en varias operaciones en el estrecho, donde, tras hundir el destructor republicano Almirante Ferrándiz, resultó clave para que las tropas africanistas sublevadas saltaran a la península para apoyar al bando franquista.

De capitán a almirante en apenas un año

El Canarias, gemelo del Baleares que dirigía Carrero Blanco y que destacaba por su velocidad y por la potencia de su artillería, intervino al mando de Moreno en la batalla de Machichaco, contra la Marina de Guerra Auxiliar de Euskadi, y hundió en diciembre de 1936 el vapor soviético Komsomol, antes de intervenir, tras el relevo de Moreno, en los bombardeos de Alicante y del puerto de Barcelona.

Con ese historial, su ascenso en el aparato franquista resultó meteórico. A mediados de 1937 se convertía, como vicealmirante, en lugarteniente de la armada sublevada meses antes de ascender a almirante (un año antes, con 50, era capitán de fragata) y ser promocionado en 1939 al Ministerio de la Marina, desde el que se opuso a la participación de España en la Segunda Guerra Mundial.

Regresó en 1951 al ministerio, donde resistió dos crisis de Gobierno antes de ser relevado a finales de 1957 por Felipe José Abárzuza. Salvador Moreno murió en Madrid en 1966.

 

http://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1939/153/A03016-03017.pdf

 PÁGINA 3016 BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO 2 JUNIO 1939

Relación sucinta de méritos contraídos por el Capitán de Fragata don Salvador Moreno Fernández A l iniciarse el Glorioso Movimiento Nacional, el Crucero “ Almirante Cervera” se encontraba en el dique núm. 1 del Arsenal de El Ferrol efectuando el pintado ordinario de sus fondos y amplia reparación en máquinas y servicios; en las proximidades de aquél se encontraba fondeado el Acorazado ‘ España ”, y ambas unidades, con sus dotaciones en franca rebeldía, hostilizaban, con nutrido fuego de fusilería, e incluso de cañón, por parte de la primera, los distintos edificios, explanadas y puerta principal del referido Establecimiento militar. En la tarde del 21 de julio, rendida la dotación del “Almirante Cervera”, fué abandonado por parte de ella, quedando, clandestinamente, a bordo, un núcleo de la misma que, en unión de v arios paisanos, continuaba en actitud sediciosa; el número total de dichos individuos, según datos aportados al expediente, ascendía a más de ciento cincuenta. Se encontraba, por lo tanto, el buque de nuevo en m anos de los revolucionarios, apoyados, a su vez, por la dotación del “ España” ; y según frases de un testigo, “se había perdido para la Causa Nacional el Crucero de referencia” , imponiéndose recuperarlo por la fuerza de las armas. Esta difícil misión se encomendó por al Mando al entonces Capitán de Fragata don Salvador Moreno Fernández, al que-se hizo saber, al propio tiempo, el riesgo que se corría de que los revoltosos del “España” se unieran a los del “ Cervera”, aprovechando la obscuridad de la noche, y entre todos consiguiesen que esta última unidad, puesta ya a flote y con sus calderas encendidas, saliese del dique y domina* se, con el fuego de su artillería, la población de El Ferrol el citado Jefe, acompañado de una sección de Infantería de Marina, dotada de dos ametralladoras y 'del Capitán de Corbeta don Manuel Espinosa, voluntariamente incorporado al grupo, se dirigió, pasada la media noche del 21 de julio, a la zona industrial del Arsenal, donde está enclavado -el dique. Después de intentar abordar el Crucero a través de la explanada, como ésta era batida desde el buque, y con gritos que partían desde su puente de navegación se hacía saber al referido Jefe que sólo se admitiría a bordo su presencia, sin escolta alguna, decidió penetrar sólo, ordenando a las fuerzas sé mantuviesen en observación en las alturas que dominan la cabeza del dique, con el encargo de que si transcurrida una hora no se incorporaba de nuevo a ellas, preparasen el asalto bajo el mando de sus Jefes naturales. Acto seguido, el Ca pitán de Fragata M o ­ reno, en unión del Capitán de Corbeta, Espinosa, practicó un reconocimiento en la zona de talleres contigua al buque, y al fin, solo y resuelto, avanzó por la plancha tendida a tierra, alcanzando la cubierta, donde unos centinelas (entre ellos un paisano), trataron de imponerse, amenazándolo con sus fusiles; episodio éste que con extremado tacto y valor resolvió el Jefe en cuestión, reduciendo aquellos hombres a la obediencia. Debido a la sorpresa y estado de confusionismo que creó su presencia entre la marinería rebelde y ejerciendo sobre los que le rodeaban una enérgica coacción moral, impidió que se rehicieran, dando tiempo, a su vez, para que sus órdenes de llamada a las fuerzas de Infantería de Marina, transmitidas por el Capitán de Corbeta señor Espinosa (que entretanto había penetrado a bordo), y que por indicación del Coronel señor Huertas, que se había unido a aquéllas, avanzaban ya sobre el buque, fuesen rápidamente atendidas, logrando, así, en pocos minutos, dominar la situación, y una vez conseguido hacer formar y evacuar, el buque a todos los rebeldes, muchos de los cuales permanecían escondidos y armados en los diversos pañoles. A continuación se distribuyeron las fuerzas, emplazaron las ametralladoras y se procedió a alistar improvisadamente la artillería de Popa para batir al “España” si al amanecer dicho buque continuaba en rebeldía, lo que no fué necesario porque, izada bandera blanca en el Acorazado, otro Jefe, al mando entonces del Arsenal, intimidó, logrando su rendición. Sin descanso alguno, y nombrado ya Comandante del buque el Capitán de Fragata Moreno, procedió a organizar su alistamiento, y con una dotación de fortuna, que no alcanzaba el número al tercio de la normal, integrada por jóvenes voluntarios, una Sección de Infantería de Marina y, en más de la mitad, por individuos tomados de la propia dotación sublevada, consiguió hacerse a la mar tres días después para iniciar la gloriosa campaña del Crucero en aguas del Cantá­brico. En poco tiempo, con la intensa colaboración de su Oficiales, organizó el buque, logrando el afecto de su gente e impidiendo, con ello, pudiese llegar a tener rea»- lidad los intentos de sedición planeados por algunos contumaces y que culminaron en el que' cortó un juicio sumarísimo que hubo de imponer severas sanciones por haber sido descubierta una conspiración que pretendía hacerse dueña del buque en la mar y llevarlo a un puerto rojo. El Crucero “Almirante Cervera”, primero sólo y después en unión del “España” y del “Velasco”, tomó parte en todas las operaciones, que permitieron él dominio del Cantábrico y posteriormente el del Estrecho de Gibraltar á las órdenes entonces del Almirante de la Flota que arbolaba su insignia en el “Canarias”, buque cuyo mando fué encomendado poco después al Capitán de Fragata Moreno.