La armada argentina busca un submarino que se perdió en el mar argentino y en la tripulación hay una misionera

 

Clarín: https://www.clarin.com/sociedad/submarino-ara-san-juan-paises-participan-busqueda_0_H1Cg0tZgz.html

 

La armada argentina busca un submarino que se perdió en el mar argentino y en la tripulación hay una misionera

 
La armada argentina busca un submarino que se perdió en el mar argentino y en la tripulación hay una misionera

Busques de la Armada Argentina van al rescate de la tripulación del submarino ARA San Juan, con quien se perdió contacto tras presumiblemente un incendio en zona de las baterías lo que le provocó un corte de energía. Eliana María Krawczyk es obereña y está entre la tripulación.

 

La ultima ubicación del submarino fue en la en la zona del Golfo San Jorge, cerca de Puerto Madryn, y ya estarían llegando los buques de rescate para remolcarlo y ayudar a la tripulación.

En tanto la Armada Argentina y el Ministerio de Defensa mantuvieron el silencio ante un hecho de gran magnitud y no dieron más precisiones de lo sucedido.

El ARA San Juan participó recientemente ejercicio militar III Etapa de Mar, en Ushuaia, junto a los destructores ARA “Sarandí”, el buque  ARA “La Argentina”, la corbeta ARA “Rosales”  y el carguero ARA “Bahía San Blas”.

El submarino ARA San Juan había sido sometido en 2008 a una “reparación de media vida”, una obra difícil y compleja para la que fue necesaria una preparación de dos años de trabajos de ingeniería en las instalaciones del Complejo Industrial Naval Argentino (Cinar) para poder llevarla a cabo. Un comunicado de aquel momento afirmaba que los arreglos extenderían la vida del navío por 30 años.

Los detalles del submarino ARA San Juan

El submarino ARA San Juan ingresó al Cinar en diciembre de 2008. Para reemplazar los motores fue necesario cortar el casco de la embarcación por la mitad con oxigeno-acetileno y separarlo en dos partes porque que no era posible sacar ni ingresar equipamiento por las pequeñas escotillas.

Se reemplazaron los 4 motores diesel MTU de 16 cilindros en V y 1200 Kw de potencia, que mueven una igual cantidades de alternadores de 4000 amperes. Asimismo, los motores eléctricos responsables del movimiento de la hélice recibieron un mantenimiento integral -que incluyó su desarmado completo, limpieza, medido, calibrado y posterior rearmado- con un reemplazo de los montajes resilientes que amortiguan la vibración del motor.

También se le realizó un replacado y la reparación integral de cada una de las 960 baterías que hacen funcionar al submarino y se repararon las válvulas y demás mecanismos.

La tarea de volver a unir el submarino, que se realizó a fines de 2011, entrañó complejidades desde el punto de vista técnico: no podía haber ningún error que comprometiera la vida y la seguridad de los tripulantes del buque.

 

¿Quién es la misionera a bordo?

Cuando Eliana María Krawczyk abandonó sus estudios de Ingeniería Industrial en su Oberá natal para entrar a la Armada, nunca pensó que el destino iba a llevarla hasta Mar del Plata, cuna de los submarinos, para hacer que se enamore de ellos. Había visto una propaganda en internet sobre la vida en los buques de guerra y se interesó; así que viajó los casi 100 kilómetros que separan Oberá de Posadas para que en la Delegación Naval le dijeran de qué se trataba esa vida.

Se convenció. En 2003 rindió el ingreso a la Escuela Naval Militar, le fue bien y en 2004 ya estaba integrada en la que sería la promoción Nº 137.

“El primer año de la Escuela Naval juramos la bandera en la Base Naval Mar del Plata para—cuenta Eliana—. Ahí los conocí. Me llamó la atención ese misterio que los rodea y en ese día y ese lugar supe que quería ser submarinista”.

Parecía un deseo difícil de conseguir porque la Fuerza de Submarinos con sus entonces 71 años de historia nunca había incorporado mujeres en sus filas.

Eliana egresó de la Escuela Naval en 2008 y ese año, como guardiamarina en comisión, hizo el viaje de instrucción a bordo de la fragata ARA “Libertad”. En la dotación había cinco suboficiales submarinistas y a ella le volvió aquel anhelo. Aprovechó la travesía de ocho meses por los océanos Índico y Pacífico para preguntarles de todo sobre los submarinos.

A la vuelta del viaje le tocó destino en la corbeta ARA “Robinson”; después se fue al transporte ARA “Canal Beagle” con el que hizo dos campañas antárticas; y luego a la Escuela de Oficiales de la Armada, donde se especializó en Armas Submarinas.

Para ese entonces, la Armada empezó a convocar a mujeres que quisieran hacer el curso de submarinos y buceo en Mar del Plata.

Y Eliana se anotó. Hizo el curso de escape de submarinos a principios de 2012 para poder empezar la cursada ese año en la Escuela de Submarinos y Buceo, el centro de formación inicial de quienes aspiran a tripular un submarino de la Armada.

De película

“La primera vez que entré en un submarino me sorprendió lo distinto que era a un buque. Sentí algo raro, como si estuviese en una película”, recuerda.

La teniente Krawczyk egresó de la Escuela de Submarinos y Buceo en diciembre del año pasado y se convirtió en la primera oficial submarinista. Inmediatamente le tocó destino en el submarino ARA “Salta”, una unidad de la clase 209, con una dotación fija de unos 36 hombres. Ahora, son 35 más ella, que es jefa de Navegación, Detall, Servicios y Pañoles.

“Todos me preguntan si me asustan los submarinos. Y no. Para mí son impresionantes, algo intrigante y emocionante —dice Eliana—. Es otra vida. Está la misma camaradería que en un buque pero hay lazos de unión más intensos en la dotación”.

Su padre alguna vez pensó que Eliana estaba loca por elegir la vida de submarinista; pero cuando egresó de la Escuela Naval lo llevó a Mar del Plata a conocerlos: “Y le encantaron, como a mí”.

Eliana, de 30 años, de novia con un marino mercante, visualiza su futuro: “¿Si me veo como comandante de un submarino? ¡Sí! Pero falta tiempo para eso…”. (El Snorkel)

 

COMENTARIOS DE AEMC

Deseamos la pronta recuperación de las comunicaciones con el submarino y la confirmación de que de que todos sus tripulantes están sanos y salvos. 

 

 

 

 

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