Elcano y la Marina Civil

 

José A. madiedo acosta

Es muy sintomático que, a estas alturas del siglo XXI, se pretrenda ocultar la existencia de la Marina Civil, sí, la de los pilotos, maestres y capitanes de la Marina Civil. Da la sensación que recuperar el brillante pasado de la Marina Civil pudiese constituir una deshonra para esa España Grande, que tanto le debe precisamente a la Marina Civil y a los marinos civiles.

¿Qué razones hay para seguir ocultando que Cristóbal Colon, Juan de la Cosa, los Pinzón, Américo Vespucio, Urdaneta, Cabrillo, Tomé Cano y  tantos personajes de nuestra historia eran marinos civiles, capitanes de la Marina Civil?.

Por qué seguir confundiendo a los ciudadanos con historias hechas a la medida de determinadas élites, que tratan de protagonizar las gestas marítimas de España en las que no han tenido ni participación intelectual ni material de ningún tipo.

¿Cómo se pueden invocar valores como el honor, la lealtad, la valentía, la gallardía etc. cuando se incurre la cobardía permanente de negar verdades históricas que no dejan margen para la duda?.

El ministerio de Cultura debería dar ejemplo y exhortar a todos los que divulgan, exhiben materiales y documentos históricos, a quienes publican libros, a quienes realizan todo tipo de actividades orientadas a la divulgación de nuestra historia marítima,  para que lo hagan con el debido respeto a la Marina Civil.

No hay razones para seguir utilizando recursos públicos para intoxicar a la opinión pública con versiones interesadas y sesgadas de nuestra historia marítima. No hay razones para que el Archivo de Indias, que debería ser un ejemplo de rigor histórico, juegue a confundir a los ciudadanos con un lenguaje impropio y utilizando términos y textos manipulados, que confunden más que ayudan a conocer la verdadera historia marítima de este país. Por ejemplo, cuando se utilizan en los textos resumen de algunos documentos palabras o términos que cambian el significado de los mismos. Cuando se utiliza la palabra Armada, con mayúscula, por armada con minúscula, como figura en el documento manuscrito original.

armada, significa una de las armadas del siglo XVI o XVII y  no la Armada Española, como se da a entender en los aludidos resúmenes.

De igual modo, cuando se utiliza la palabra almirante, dando a entender que se trata de un almirante de la Armada Española, cuando es evidente que el siglo XVI, no había Armada Española.

En el siglo XVI, almirante de una armada significa la persona que ejerce el mando de un buque llamado almiranta. Es la persona que va al mando del buque que cierra el convoy de la navegación en conserva, la almiranta, y no un almirante de la Armada Española.  

El Archivo de Indias, nos consta que conoce esta situación, pero, de momento, no lo enmienda, lo que es una vergüenza.

No hay razones para seguir militarizando nuestra cultura marítima, ni para seguir con la misma filosofía que estuvo vigente durante el franquismo.  

Juan Sebastián del Cano debe ser respetado como lo que era: como capitán de la Marina Civil de aquel tiempo. Cuando J.S. del Cano (Elcano) concluye la primera vuelta al globo terráqueo, aún faltaban varios siglos para que se crease la Armada Española (1714) y la Academia de Guardias Marinas (1717).  Y la historia no la hacen las comisiones conmemorativas de aquí o de allí, sino quienes estuvieron allí, quienes arriesgaron su vida y pusieron al servicio de España su experiencia y su ciencia.

A los medios de comunicación social les pido una vez más que contrasten cuanto aquí se dice y se apliquen en la corrección de las aberraciones y truculencias que adulteran la historia de la Marina Civil.

 

 

José A. Madiedo Acost

Pte de la Asociación Española de la Marina Civil.

Ex director general de la Marina Mercante.