Plentzia, cuna de navegantes

 

 

 

Una publicación recupera a 668 capitanes vinculados con la localidad desde el siglo XVI 

08.08.10 - 02:30 - 

EVA MOLANO | PLENTZIA.

Uribe Kosta ha parido grandes navegantes. Uno de los más ilustres fue Gómez González, del linaje de los Butrón, que al finalizar las guerras banderizas se convirtió en capitán general de la Armada tras escoltar a la corte en sus viajes a Flandes. En el primero, condujo a Juana La Loca a su boda con Felipe El Hermoso. Otros prefirieron saquear buques con el beneplácito de la Corona. El gorliztarra Anttón de Garai gozaba de una patente de corso pero atracó un buque inglés en un momento «poco adecuado», por lo que los diplomáticos recomendaron acabar con su vida. Lo ahorcaron en 1510, en La Coruña, por pirata. Hoy quedan apenas media docena de capitanes en activo en Plentzia, pero hubo un tiempo en el que sus hombres se arrojaron masivamente a los mares para liderar buques. Sobrevivieron a emboscadas, realizaron legendarios rescates y se dejaron la piel en la mar. Algunos acumularon fortunas y el esplendor de sus mansiones aún puede admirarse en las calles de la villa.

Fundada en 1236 por Don Diego López de Haro, la antigua Plasentia de Butrón dio a luz primero a expertos pescadores balleneros y después a marinos de casta. La Cofradía de Mareantes San Pedro se extinguió en 1870, pero dejó una rica herencia. La Escuela Náutica, que existió hasta 1933, forjó durante generaciones hornadas de intrépidos marineros, afamados comerciantes y valientes oficiales, que dieron a la villa decenas de medallas al mérito naval y militar.

El museo local intenta recuperar este legado y su director, el ex capitán de la marina mercante Ángel Maruri Larrabe, y el capitán Ricardo Francés han rescatado la memoria de más de 668 oficiales nacidos en la villa o en su entorno, desde el siglo XVI hasta nuestros días.

Y es que los marineros plentziarras no se libraron de tragedias; capearon huracanes e incluso fueron torpedeados por buques bélicos. «En tiempos de guerra, todo lo que flotaba era un objetivo», explica Maruri, que navegó durante 36 años por los océanos y, en concreto, por el Golfo Pérsico, el sur del Cabo Buena Esperanza y África y América.

Cruzar el Estrecho mil veces

Los ataques fueron frecuentes en periodos de hostilidades. Los autores del libro recuperan, por ejemplo, la historia de Antonio Alonso, capitán del 'Armuru', de la naviera Vascongada S.A., que navegaba el agosto de 1937 por el Egeo con material de guerra. A la altura de Turquía, fue bombardeado por el submarino italiano 'Legionario'. El barco, averiado, embarrancó en la isla de Tenedos, donde se perdió para siempre, aunque se salvó toda la tripulación.

El destructor 'Saetta' también hundió el petrolero 'Campeador' de Campsa pocos días después, en la costa del Cabo Bonn, en Túnez, cuando se dirigía a Barcelona. Fallecieron 12 de los 42 tripulantes, aunque el capitán, Félix Garai Gorordo, logró salvar el pellejo. Peor suerte tuvo Pedro Ibargurengoitia. El domingo 13 de septiembre de 1964, llevaba el timón del 'Sierra Aranzazu' hasta La Habana cuando fue ametrallado por lanchas anticastristas que querían garantizar el bloqueo comercial de la isla. Murió a los 44 años y con él fallecieron el segundo oficial y el tercer maquinista. Los 14 tripulantes restantes fueron rescatados por el buque alemán 'PG Thulin'.

Además de desgracias, los capitanes plentziarras lograron escapar con vida de tormentas mortales en alta mar. Por ejemplo, Manuel Bengoechea capeó un huracán a la altura del cabo cubano de San Vicente. Corría el año 1894, y con su pericia logró salvar a toda su tripulación. Al igual que José María Gorordo (familiar del ex-alcalde de Bilbao) que, entre otras hazañas, protegió el vapor 'Reina María Cristina' de un temporal que impidió salir a cubierta durante dos días. Fue dos años antes, en un viaje desde la Habana hasta La Coruña. Con él iban 300 pasajeros y 150 tripulantes. Por otro lado, Félix Gregorio Abrisqueta, de la misma época, rescató con el vapor 'Catalina' a la barca inglesa 'Catherine', que llevaba sin víveres ni agua tres días. Otros plentziarras batieron récords, como el capitán José Eulogio Busto Zomoza, (1900), el único en cruzar el Estrecho de Gibraltar mil veces a bordo del 'Turia'.