Capitán heroico. Antonio Losada

El práctico mayor Antonio Losada
 
El Comercio
 
Protagonizó un salvamento heroico en 1913 y fue un gran investigador del fondo marino gijonés
 
 
PARECE ser que son habituales los fuertes temporales de noviembre y diciembre como presagio del invierno y ello se refleja aún más en la serie de accidentes marítimos acaecidos en nuestro litoral con la más variada fortuna, y hoy vamos a referirnos a un naufragio acontecido hace ya casi un siglo y que situó en primer plano de las noticias a la Villa y Puerto de Gijón.

Pero antes de relatar tan importante suceso es preciso remontarse unos años atrás cuando en la iglesia de San Pedro Apóstol el 30 de noviembre de 1865 el presbítero y coadjutor José Antonio Blanco bautizaba un niño al que pusieron los nombres de Antonio Gerónimo Dionisio, nacido ese mismo día, hijo de Manuel Losada, natural de Castro de Rey, provincia de Lugo, y de Joaquina de la Nava, de Careñes, en el concejo de Villaviciosa.

Como es sabido en la mitad del pasado siglo XIX, el Gijón de entonces era un núcleo de viviendas alrededor del puerto y el velamen de los barcos eran el paisaje habitual que aquel niño veía desde la vivienda familiar en la plaza del Marqués, lo que propició que el joven Antonio Losada de la Nava, siguiendo además la tradición familiar, tras cursar los primeros estudios en nuestra ciudad se trasladase a La Coruña para ver realizada su vocación de marino, concluyendo con éxito la titulación de Piloto de la Marina Mercante. Después de cumplir los necesarias periodos de prácticas de navegación en varios buques, el 30 de abril de 1900 aprobaba los exámenes de capitán de marina en la Jefatura de Estado Mayor, del departamento de El Ferrol y un año más tarde, con fecha primero de junio, embarca en Londres como oficial de primera del vapor 'Ballesteros n.º l'. De ahí a capitanear un buque bajo su mando no hubo más que un paso, pero el matrimonio con la gijonesa María Aurora Alonso, famosa cigarrera que trabajaba como primera encargada de la Fábrica de Tabacos, le sirvió de acicate para esmerarse y lograr por oposición la plaza de práctico del Puerto Gijón-Musel, entrando a formar parte del equipo de técnicos del puerto local, que por aquel entonces tenía nombres hoy ya olvidados en los archivos de la historia, como 'Dársena Vieja', 'Muelle Central', 'Muelle del Bombé', etcétera, que actualmente se resumen en Puerto Deportivo.

Libro manuscrito

Antonio Losada llegó a integrarse de tal manera que si surcar los mares de cinco continentes fue primero su objetivo, la Villa y Puerto de Gijón sería luego su verdadera vocación, auténtico 'leit-motiv' de su existencia que ocasionó una intensa investigación de nuestros fondos marinos, que dejó plasmada para la posteridad en un libro manuscrito titulado 'Descripción de la Concha de Gijón', donde resume todos los detalles de Torres al Cabo San Lorenzo en cuanto a derrotas, situaciones de rocas, piedras y bajos; calados, pasos, recodos, desniveles y todo lo concerniente a 33 puntos claves donde no faltan zonas tan significativas como Amosucas, Riastaches, Serrapio de Mar, Rendidlo, La Osa, La Barra, El Carrero, Piedra Wintes, Punta Amandi o Piedra del Vendaval, entre otras.


Mas, con ser interesante la obra de este ilustre marino gijonés, su fama allende nuestras fronteras le llegó porque en la noche del 10 de noviembre de 1913 salió a la mar el barco de 210 toneladas 'García n.º 1' del armador don Francisco García, cargado previamente en El Fomento con destino al Puerto de Santander y tras una avería en el motor quedó a merced del fuerte oleaje, con una marejada en aumento que le llevó hasta el Serrapio de Tierra.

El patrón Silverio Suárez y sus once tripulantes contemplan cómo el barco queda varado en un arrecife y que al subir la marea lo va inundando creando una situación de gran desesperación, pues no olvidemos que los medios de salvamento de hace un siglo en nada se parecen a los actuales, ni en cantidad ni en calidad, lo que lleva al práctico de guardia Antonio Losada de la Nava a coger su propia embarcación. A golpe de remo, secundado por un pequeño grupo de voluntarios, tratan de acercarse sin poder conseguirlo al buque siniestrado lo que propicia que algunos marineros se lancen al agua siendo recogidos y llevados a puerto, para volver de nuevo y poniendo en peligro su propia vida. 

Antonio Losada y sus acompañantes logran arrimarse al buque siniestrado rescatando personalmente al resto de marineros, exceptuando al patrón y al fogonero que fueron salvados por una embarcación de Vizcaya que providencialmente acudió en ese momento en ayuda de los náufragos.

Huelga decir el impacto que supuso tal incidente, lo que supuso para Antonio Losada de la Nava un reconocimiento unánime a su heroísmo, por el que recibió la Medalla de Plata de la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos, bajo el Patronato de S. M. la Reina Victoria Eugenia, y S. M. el Rey Alfonso XIII le concedió la Cruz de Primera Clase de la Orden del Mérito Naval, en premio a los servicios especiales prestados.

Ocho hijos

No queremos dejar pasar por alto una ligera mención a los ocho hijos de su matrimonio con la encargada de la Fábrica de Tabacos, Aurora Alonso. Con ser todos de grato recuerdo para los gijoneses de siempre, tenemos que destacar que Eduardo siguió los pasos de su padre como capitán de la Marina Mercante, Antonio fue un conocido armador de buques y tuvo como empleado al no menos famoso barítono Antonio Medio, y era junto con Fernando Sierra propietario de la añorada Sala de Fiestas del Náutico. Fernando llegó a ser un destacado funcionario de la Hacienda Pública y Ángel, el último de los hermanos, fue jefe de talleres e interventor de la Fábrica de Tabacos.


El capitán y práctico mayor Antonio Losada de la Nava,falleció en Gijón el 4 de Mayo de 1943 a los 79 años. Son muchos los gijoneses que le recuerdan con añoranza por su bonhomía y profesionalidad al servicio de la Villa y Puerto de Gijón.